El Bosque de los Suicidios (2016)

El Bosque de los Suicidios (2016)

 

Fantasmas forestales.

Tras occidentalizar, casi por completo, una de las etapas más creativas del cine de horror asiático (sobre todo el japonés y coreano de finales de los noventa, incluyendo también el primer lustro del siglo XXI), el Hollywood comercial vuelve a mirar al fantástico nipón, ávido de nuevas y exóticas fronteras que sacien sus evidentes carencias creativas. Se agradece el intento de salir del pueblo, de la comunidad pequeña con psicópata emboscado, casa encantada, maldición cabrona y adolescentes tarados. “El Bosque de los Suicidios” nos lleva, bien agarrados de la mano, desde ese Japón urbano, luminoso, atestado y ruidoso (el que solemos asociar con el país de la electrónica puntera) hasta un Japón rural de naturaleza desatada, aislado, repleto de bosques insondables, oscuros y perturbadores. Uno de esos bosques, el que se asienta en las laderas del monte Fuji, llamado Aokigahara, es la coartada de la que se sirve el poco esmerado Jason Zada (este es su primer largometraje) para llamar nuestra atención.

En un principio el viaje es bonito, incluso cautivador. La llegada a Japón, el viaje en tren, el choque cultural y la inmersión en la naturaleza marcan el inicio de la historia. Nos agarramos a una intriga (sobre el siniestro lugar de peregrinación al que acuden demasiados jóvenes desencantados con tendencias suicidas) que comienza a cojear muy pronto. La trama, simplona y predecible, llega asfixiada al bosque, acompañada por un puñado de personajes totalmente planos, incapaces de mantener el menor rigor en sus intervenciones. Lo que viene después es un incomprensible ejercicio de desperdicio que descoloca por completo cada elemento de la trama. Los sustos torpes y las situaciones estúpidas acaban por sepultar las escasas referencias a la maldición, las reglas y el halo de misterio entorno a aquél espeluznante lugar. La película de Jason Zada transita, durante su plomiza recta final, taciturna y desorientada, alejada del mejor kaidan-eiga: el cine de fantasmas japonés que, en un principio, parecía ser la base de este decepcionante tinglado con hedor a tren de la bruja pocho.

Manu Castro (3/10)
(02-04-2016)

 

• Lo mejor: Natalie Dormer aguanta el tipo. En algunos momentos la ambientación funciona.
• Lo peor: Todo lo que desaprovecha.

 

¿Sabías que…? Es bosque de Aokigahara, situado en las cercanías del monte Fuji, es una masa arbolada tristemente conocida por su popularidad entre los suicidas. Es el lugar en el que más gente se ha suicidado en Japón y el segundo del mundo, después del puente Golden Gate de San Francisco. En el Japón feudal del siglo XIX, cuando las hambrunas y las epidemias azotaban a la población, las familias más pobres abandonaban allí a los niños y los ancianos que no podían alimentar. Por este motivo, surgieron historias que afirmaban que el bosque estaba encantado por los fantasmas de los muertos. Su fama como lugar de suicidio quizá se deba a la publicación en 1960 de la novela “Nami no Tou” de Seicho Matsumoto, que narra cómo dos amantes se suicidan en el bosque. Además, en 1993 se publicó “El Completo Manual del Suicidio” de Wataru Tsurumi, una guía para suicidarse que recomienda este bosque como un lugar idóneo para quitarse la vida.

En los alrededores del bosque hay una serie de rutas no oficiales que los voluntarios locales utilizan para adentrarse en él durante la búsqueda anual de cadáveres o personas desaparecidas. En años recientes, los excursionistas que se internan en el bosque marcan su camino de entrada con cinta adhesiva como medida preventiva para evitar perderse. El gobierno local declara que, desde la década de los cincuenta, se han hallado alrededor de 500 cadáveres en Aokigahara. La cantidad de suicidas ha aumentando desde 1988, alcanzando las 73 muertes al año. En 2002 se encontraron 78 cadáveres en el bosque, con lo que se superó el anterior récord, y en 2003 la tasa ascendió a 100 personas. Por este motivo, en los últimos años el gobierno local ha dejado de dar a conocer el número de suicidios. Unos 300 operarios se adentran anualmente en el bosque para localizar los cadáveres que no han sido encontrados por los visitantes y los guardias forestales. Incluso la policía patrulla los alrededores en busca de posibles suicidas. También se han colocado carteles en el bosque, tanto en japonés como en inglés, con el fin de que aquellos que vayan con el propósito de suicidarse busquen ayuda. Un mito popular sobre Aokigahara asegura que los yacimientos de hierro magnético que hay en el lugar hacen que las brújulas y los GPS dejen de funcionar, provocando que los viajeros se pierdan.

 

El Bosque de los Suicidios (2016)

 

Título Original: The Forest | Género: Terror / Thriller | Nacionalidad: USA | Director: Jason Zada | Actores: Natalie Dormer, Eoin Macken, Stephanie Vogt | Productor: David S. Goyer, David Linde, Tory Metzger | Guión: Nick Antosca, Sarah Cornwell, Ben Ketai | Fotografía: Mattias Troelstrup | Música: Bear McCreary | Montaje: Jim Flynn

 

Sinopsis: Thriller sobrenatural que se desarrolla en el legendario bosque de Aokigahara a los pies del Monte Fuji en Japón. Una joven americana, Sara (Natalie Dormer, actriz de “Juego de Tronos” y “Los Juegos del Hambre”), acude en busca de su hermana gemela, desparecida misteriosamente. A pesar de todas las advertencias de “mantenerse en el sendero”, Sara se interna en el bosque decidida a descubrir la verdad sobre el destino que ha corrido su hermana, pero al hacerlo se enfrentará a las almas atormentadas de aquellos que han muerto en este lugar y que asedian a todo aquel que deambule en el bosque.

 

El Bosque de los Suicidios (2016)