Zombi 3 (1988)

 

¡Yo no soy un zombi!

Un grupo de científicos desarrolla para el ejército un virus capaz de matar y resucitar a la gente bajo la forma de zombis antropófagos. Para que no haya malentendidos de ningún tipo, el nombre del patógeno es Muerte 1. Sus aplicaciones militares son discutibles, pero el alto mando pretende usar tan pintoresca creación como arma bacteriológica; que ya me dirán ustedes para que vale matar y resucitar al enemigo a un tiempo. Para completar tan catastrófico cóctel, la investigación se desarrolla en el sudeste asiático, una de las zonas más pobladas del planeta. Parece el lugar ideal para que haya una fuga. No hay tiempo para entrar en detalles, logística de la operación y medidas de seguridad, porque los científicos, supongo que por recomendación de los militares lumbreras, deciden trasladar el virus a otra instalación. Por el camino son asaltados por unos ¿terroristas? que roban el peligroso cargamento. Uno de los asaltantes se contamina con la sustancia y pasa a ser el primer zombi de la función. Los milicos se ponen las pilas y abortan el brote, liquidan a los infectados y ponen en cuarentena a cualquier persona que tuviera el más mínimo roce con el paciente cero. Pero sólo llevamos diez minutos de película, así que el tipo al mando ordena incinerar los cadáveres de los infectados y… voilà, pandemia al canto. El viento transporta las cenizas resultantes y estas infectan a las aves. La distancia entre pájaros contaminados y humanos zombificados es un picotazo mal dado. La receta del caos de «El Regreso de los Muertos Vivientes» vuelve a funcionar.

Al contrario de lo que indica su título español, el film de Lucio Fulci no es una estricta continuación de su película «Zombi 2» (más conocida en nuestro país como «Nueva York bajo el Terror de los Zombies«). De hecho, se trata de una continuación sólo a efectos de marketing. Podemos resumir esta falsa cronología de la siguiente manera: el montaje europeo que Dario Argento hizo de «Dawn of the Dead» es «Zombi» (1978); la exploitation italiana de Fulci es «Zombi 2» (1979); y la pseudo secuela que nos ocupa es «Zombi 3» (1988) –»Zombie Flesh Eaters 2» en el Reino Unido, pero esa es otra historia–. Vaya por delante que ni la trama ni los personajes tienen relación alguna con los dos títulos precedentes. Tampoco hace falta, porque el argumento de esta producción es un mero pretexto para hacer caminar a los muertos una vez más. Hablando de la trama, existe una evidente desconexión entre los elementos que conforman la cinta. Esto se debe a las dificultades y los problemas que sufrió el proyecto. El film lo empezó a dirigir Lucio Fulci en las Filipinas. Según una de las teorías, el italiano, que no estaba contento con el guión, abandonó el rodaje disgustado por el trato que recibía de los productores. La versión más probable, confirmada por algunos actores, es que Fulci estaba muy enfermo y no pudo continuar trabajando. El guionista Claudio Fragasso y Bruno Mattei completaron la película, añadiendo nuevas escenas, así como un principio y un final para la historia.

Mezcolanza un tanto incomible. Con todo, se aprovechó el tirón comercial de Fulci entre los seguidores del subgénero y su nombre es el único que aparece en los créditos de la película. Antes de abandonar, el bueno de Lucio ya tenía mucho material rodado con los actores principales. En estos segmentos se identifican las señas de identidad del realizador italiano. La atmósfera malsana, los escenarios decadentes, ese tono pútrido, el talante irreal, incluso onírico, de la puesta en escena… Sus muertos vivientes chungos y asquerosos también están bien representados. Lástima que los añadidos y el estrambótico montaje final no estén a la altura. Fragasso y Mattei perpetraron los insertos con los militares y los científicos. Estos últimos son capaces de desarrollar una vacuna a base de pizarras y papeles, sin acercarse tan siquiera a una probeta o un microscopio, sólo conjeturando, gritando y discutiendo. Mención especial merece el histrionismo del Dr. Alan Holder (Robert Marius), creador de Muerte 1. Lo que sí consigue el film es aglutinar todos los tipos de zombis conocidos (lentos y en descomposición, rápidos, tontos, listos, parlantes…) y algunos nuevos, como los zombis expertos en combate cuarto a cuerpo, el zombi cabeza voladora o (spoiler) el sorpresivo zombi locutor de radio… Puta droga. Puede llegar a convencer como film de terror repulsivo, a pesar de la escasez de medios y algunas cutreces de más. Su final resulta muy turbador (y no me refiero a la penosa huida en helicóptero).

Manu Castro (4/10)
@ManuCastroLSO
(19-02-2003)

 

• Lo mejor: Es una buena mala película de zombis.
• Lo peor: Su irregularidad manifiesta.

 

¿Sabías que…? Pulula sobre el argumento un intento de mensaje ecologista, pero no cuaja. Esta producción fue seguida por un buen número de falsa secuelas, entre las que se encuentran «Zombie 4: After Death«, dirigida por Claudio Fragasso, y «Zombie 5: Killing Birds«, que fue producida por Joe D’Amato. Antes de esta película, Bruno Mattei ya había dirigido un film de zombis. Se trata de «Apocalipsis Caníbal«, también conocida como «Virus«.

 

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Título Original: Zombi 3 | Género: Terror | Nacionalidad: Italia | Director: Lucio Fulci, Bruno Mattei | Actores: Deran Sarafian, Beatrice Ring, Ottaviano Dell’Acqua | Productor: Franco Gaudenzi | Guión: Claudio Fragasso, Rossella Drudi | Fotografía: Richard Grassetti | Música: Stefano Mainetti | Montaje: Alberto Moriani, Bruno Mattei

 

Sinopsis: Un grupo de científicos investiga un proyecto para reanimar muertos. Después de un primer fracaso encuentran la solución en un virus que consigue reanimar a un cuerpo sin vida. Desafortunadamente el virus cae en manos de unos terroristas.