Creed: La Leyenda de Rocky (2015)

Creed: La Leyenda de Rocky (2015)

 

La nostalgia de un puñetazo.

Hollywood, decididamente empeñado en asesinar la originalidad, se refugia en la nostalgia por sus ídolos caídos y resucitados, para hacer frente a un presente de mediocre copia comercial. Es este el desalmado tiempo que nos ha tocado padecer como espectadores pasivos e indolentes. Sagas amortizadas y exprimidas hasta la extenuación artística, reboots obscenos, crossovers inverosímiles, películas de series de televisión y series de televisión de películas… Universos expandidos que hablan en términos de décadas, como si se tratara del plan de negocio para un nuevo modelo de coche y no de un obra humanista con vocación de perdurabilidad inspiradora. MGM se aferra al púgil de Filadelfia para garantizar su viabilidad económica, le entrega el proyecto a un fan de la franquicia (Ryan Coogler, un tipo de origen indie con dos premios en Sundance por “Fruitvale Station“) y deja fluir, sin más pretensión que la de alcanzar ciertos réditos en taquilla, esta re-edición carente de todo riesgo; un “más de lo mismo” que se sustenta en una pericia técnica fuera de toda duda (visualmente los combates son impresionantes) y la presencia, enorme y desbordante, de Sylvester Stallone.

No pretendo parecer un hater trasnochado que repudia estás “reinvenciones” obstinado en un dogma inquebrantable, mientras visualiza desesperado sus viejos VHS y grita aquello de “¡Adrian, Adrian!”, simulando tener los ojos medio cerrados por los puñetazos, pero es que “Creed“, más allá de la esforzada interpretación de Michael B. Jordan (obsesionado en mimetizarse con los gestos y movimientos de Apollo), es otro aséptico homenaje al cine popular de antaño que rehuye su propia identidad; algo realmente curioso, más aún tratándose de una película que desarrolla una trama sobre la búsqueda de la misma. En fin, que las majors norteamericanas han planeado un asalto a (todos) los viejos éxitos, aquellos plagados de caras conocidas por los espectadores más perezosos, para proveer de material a entes adoctrinados en el consumo de copias, seres reacios a paladear nuevas emociones. Malditos estudios de marketing (puño en alto).

Pero seamos positivos a pesar de todo. Lo cierto es que Ryan Coogler nos sube al ring de una buena hostia, con dos planos secuencia que erizan el bello, y cuando nos tiene medio noqueados, va soltando pequeñas dosis de drama, épica y nostalgia en una planificada sucesión que incluye notas musicales “esto-me-suena”, una lectura en el cementerio, las populares escaleras y el ineludible entrenamiento del muchacho… Imposible no emocionarse un poquito, aunque algunas de estas “artimañas” sean tan artificiosas e inconsistentes como el (no) carisma de los boxeadores con los que se enfrenta del vástago del malogrado Apollo. Rocky Balboa no pierda la dignidad por el camino, algo que se agradece. Igual con eso basta. Y me diréis, joder, si hace cuatro días le bailabas el agua al amigo Abrams por “El Despertar de la Fuerza“, que es poco más que un corta y pega del Episodio IV nada encubierto. Pues sí, otro tanto de lo mismo. Peor aún si le añadimos el efecto “infamia” que siempre aporta la Disney. Esto es un mal endémico de la industria que algunos regatean con agilidad (Coogler no es Abrams, pero también tiene juego de piernas). Eso sí, “Rocky V” es una mierda.

Manu Castro (7/10)
(10-03-2016)

 

• Lo mejor: Sylvester Stallone.
• Lo peor: El cero carisma de los boxeadores rivales.

 

Creed: La Leyenda de Rocky (2015)

 

Título Original: Creed | Género: Drama | Nacionalidad: USA | Director: Ryan Coogler | Actores: Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson | Productor: Robert Chartoff, William Chartoff, Sylvester Stallone | Guión: Ryan Coogler, Aaron Covington | Fotografía: Maryse Alberti | Música: Ludwig Göransson | Montaje: Claudia Castello, Michael P. Shawver

 

Sinopsis: Adonis Johnson (Michael B. Jordan) no llegó a conocer a su famoso padre, el campeón del mundo de los pesos pesados Apollo Creed, que falleció antes de que él naciera. Sin embargo, nadie puede negar que lleva el boxeo en la sangre, por lo que pone rumbo a Filadelfia, el lugar en el que se celebró el legendario combate de Apollo Creed con un prometedor y duro rival llamado Rocky Balboa (Sylvester Stallone). Una vez en la ciudad del amor fraternal, Adonis busca a Rocky y le pide que sea su entrenador. A pesar de que este insiste en que ya ha dejado ese mundo para siempre, Rocky ve en Adonis la fuerza y determinación que tenía Apollo, su enconado rival que terminó por convertirse en su mejor amigo. Finalmente, acepta entrenarle a pesar de estar librando su propio combate contra un rival más letal que cualquiera a los que se enfrentó en el cuadrilátero. Con Rocky a su lado, Adonis no tarda mucho en competir por el título… pero ¿será capaz de desarrollar no solo la fuerza sino también el corazón de un verdadero boxeador a tiempo para subirse al ring?

 

Creed: La Leyenda de Rocky (2015)