House on Haunted Hill (1999)

 

La casa de la colina encantada.

No ha podido ser más encomiable la carta de presentación de Dark Castle Entertainment, productora fundada por Joel Silver, Robert Zemeckis y Gilbert Adler con el propósito de rehacer las viejas y entrañables películas que William Castle realizó en los años cincuenta y sesenta. “House on Haunted Hill” es la primera de estas nuevas versiones, lúdico remake del film protagonizado por el inimitable Vincent Price en 1959. Dirige el proyecto William Malone, al frente de un interesante reparto, en el que sobresalen Geoffrey Rush (Steven Price) y Famke Janssen (Evelyn Price) –completan el elenco Ali Larter, Taye Diggs, Chris Kattan, Bridgette Wilson y Peter Gallagher–. Juntos confeccionan un simpático grupo de víctimas propiciatorias, de esas que despliegan sin demora un elaborado repertorio de ocurrencias y disparates destinados a poner sus vidas en peligro de muerte. Estos desafortunados individuos tendrán que activar su obtuso instinto de supervivencia cuando se enfrenten a la locura de la casa y a sus espectrales moradores, liderados por el enajenado Dr. Richard Benjamin Vannacutt (cirujano pirado al que da vida el genial Jeffrey Combs, toda una institución en el género de horror). Bienvenidos todos al Instituto Psiquiátrico Vannacutt; la fiesta va a empezar…

La imponente mansión donde transcurre la acción –edificio de llamativa arquitectura– fue otrora un manicomio bastante jodido, donde sucedieron cosas muy chungas (de ahí todas las movidas paranormales que acontecen en tan acogedor lugar). Son precisamente las escenas que narran lo ocurrido en el sanatorio mental –las mismas con las que da inicio la película– las más inquietantes y terroríficas de todo el film. El actual propietario del inmueble, el nervioso Watson Pritchett, lo advierte en más de una ocasión: pasar la noche entre sus paredes equivale a llamar a gritos a la muerte. Pero nuestros protagonistas pasan de avisos, tentados por el vil metal, ya que los supervivientes, aquellos que lleguen con vida al amanecer, recibirán un cheque de un millón de dólares por cabeza. Parece motivación más que suficiente para pasar una noche con fantasmas en un lugar siniestro de cojones… Esta actualización del film original (“House on Haunted Hill“, 1959) es un prodigio de ambientación (ingenua pero eficaz) y ritmo incansable. Cada paseo por las enrevesadas estancias de la casa, cada aventura por los pasillos del sótano, nos descubre un nuevo y sórdido rincón donde algún memo podría dejarse el pellejo. Sustos, humor negro y algún escalofrío puntual, consiguen esculpir una velada tan aterradora como divertida.

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(29-12-2002)

 

• Lo mejor: La conseguida sensación de encierro. La mordacidad de Geoffrey Rush.
• Lo peor: No cogerle el ritmo a la verbena.

 

¿Sabías que…? Dark Castle Entertainment es una división de Silver Pictures, productora afiliada a Warner Bros. Se constituyó en 1999 gracias al empeño de Joel Silver, Robert Zemeckis y Gilbert Adler. El nombre “Dark Castle” es un evidente homenaje a William Castle, cineasta especializado en el género de terror. Cuando se puso en marcha la compañía, el objetivo principal era, precisamente, hacer remakes de las películas de Castle. Con el paso del tiempo el estudio comenzó a producir películas originales. “13 Fantasmas“, “Ghost Ship” y “Gothika” son algunos de sus títulos más destacados.

 

 

Título Original: House on Haunted Hill | Género: Terror / Thriller | Nacionalidad: USA | Director: William Malone | Actores: Geoffrey Rush, Famke Janssen, Ali Larter | Productor: Gilbert Adler, Joel Silver, Robert Zemeckis | Guión: Robb White, Dick Beebe | Fotografía: Rick Bota | Música: Don Davis | Montaje: Anthony Adler

 

Sinopsis: El multimillonario magnate de los parques temáticos Steven Price (Geoffrey Rush) cree colmar los retorcidos deseos de su consentida esposa Evelyn (Famke Janssen) organizándole una fiesta de cumpleaños a celebrar en el Instituto Psiquiátrico Vannacutt. En su día, el centro había sido sede de los más horribles experimentos médicos de la historia, llevados a cabo por el fallecido –y demente– Dr. Vannacutt. A medida que los invitados van llegando, Price descubre con sorpresa que no son los que él y Evelyn invitaron originalmente. Con mutua desconfianza, Steven y Evelyn saludan a sus cinco invitados, cada uno sospechando de los motivos del otro para haber convocado a los presentes. En cualquier caso, Price sigue adelante con la celebración y anuncia que cualquiera que consiga pasar la noche entera en la casa recibirá un importante premio en metálico. En secreto ha dotado a la casa de varios aparatos para asustar a los invitados y así evitar que se queden, pero sus trucos pronto resultan insignificantes al lado de los que la mansión empieza a generar por sí misma. Cuando el mecanismo automático de cierre de la casa se activa misteriosamente, todos quedan atrapados en su interior. Tal y como Watson Pritchett (Chris Kattan), descendiente directo del propietario original de la casa, había prevenido, la mansión cobra vida. Antes de que se acabe su noche de terror, los desesperados inquilinos descubrirán su terrible secreto y sufrirán la ira de la maldad endiablada que embruja las paredes del antiguo manicomio.