Jóvenes Ocultos (1987)

 

Hay sólo una cosa de Santa Carla que nunca he podido aguantar…

Santa Carla sufre la decadencia de los destinos veraniegos. Es uno de esos lugares, exprimidos durante unos pocos meses al año, que aguardan silenciosos cuando se marchan el sol y los turistas. Sus habitantes la han bautizado como “capital mundial del crimen” por el elevado número de actos vandálicos y desapariciones que tienen lugar en ella. No parece el lugar más adecuado para mudarse, pero a Sam (Corey Haim) y su familia –compuesta por su hermano mayor Michael (Jason Patric) y su madre recién divorciada (Dianne Wiest)– no les van demasiado bien las cosas y andan escasos de opciones. Así que deciden trasladarse a la vieja casa del abuelo (Barnard Hughes), que es un taxidermista un poco peculiar. Una vez instalados, los dos chicos, los típicos adolescentes de la generación MTV (horteras con pelazo), toman contacto con el pueblo y sus gentes. Como es verano, el lugar está petado de peña y todo es fiesta y diversión. Durante un concierto nocturno –del musculoso, aceitoso y muy ciclado saxofonista Tim Cappello–, Michael se fija en la guapa Star (Jami Gertz), que baila salerosa al son de “I Still Believe”. Al muchacho le sube la bilirrubina e intenta tirarle un picado a la moza. La putada es que Star forma parte del grupo de macarras más chungo de la ciudad, cosa que le complica la maniobra al recién llegado. Por otra parte, Sam conoce a los hermanos Frog, una peculiar pareja que regenta la tienda de cómics local.

“Eres un vampiro Michael. Mi propio hermano se ha vuelto un vampiro de mierda. Ya verás cuando mamá se entere”. Huelga decir que Michael se complica con los delincuentes y acaba descubriendo algo que todos nos olíamos a la milla: los motoristas son en realidad una banda de vampiros adolescentes que viven en una cueva junto al mar. Jóvenes, guapos, inmortales… David (Kiefer Sutherland) y compañía son puro atractivo bisexual. ¿Quién no querría vivir eternamente al margen de leyes y reglas? Michael sucumbe a semejante aluvión de estímulos y prueba un poco de sangre. “Sé de los nuestros”. Un trago y ya es miembro del club. No obstante, su decisión tiene un precio. Y no hablamos sólo de evitar el sol, sino de una sed insaciable que le empuja a asesinar para mantenerse con vida. “Nunca crecerás. Nunca morirás. Pero deberás alimentarte”. A estas alturas del relato, los hermanos Frog (Corey Feldman y Jamison Newlander) tienen medio convencido a Sam de la existencia de vampiros en Santa Carla. El encontronazo entre ambos grupos resulta inevitable. Los unos salen de tropelías nocturnas aterrorizando con sus atroces actos a la villa turística californiana (el ataque a los surfistas nazis es brutal); los otros se preparan para cazar vampiros con todas las armas a su alcance. Michael lucha contra sus instintos. Sam no quiere que su familia se convierta en comida para los chupasangres. Al ritmo de “Cry Little Sister” de Gerard McMahon y “Good Times” de INXS y Jimmy Barnes, entre otras muchas (menuda banda sonora), nos vamos acercando a la identidad del verdadero vampiro jefe…

“Mata a tu hermano, será lo mejor”. Los vampiros de los ochenta molaban, y no sólo porque su estilo e idiosincrasia casaban perfectamente con la estética y la música predominante en esa década. También asimilaron con acierto la fusión de terror y comedia que se había impuesto en el género del horror. De este caldo de cultivo surgieron otros títulos destacados, como “Noche de Miedo” (Fright Night, 1985) y “Los Viajeros de la Noche” (Near Dark, 1987). Los guionistas Janice Fischer y James Jeremias adaptaron la figura del vampiro a las tendencias de la época, incrustándola en la cultura pop de consumismo exacerbado, donde los jóvenes eran víctimas de un nuevo tipo de vampirismo. Aunque en un primer momento la intención de ambos autores era la de crear una versión terrorífica de “Peter Pan” (el título original, “The Lost Boys”, hace referencia a los Niños Perdidos del País de Nunca Jamás), no fue hasta la llegada de Joel Schumacher y Jeffrey Joam (director y guionista respectivamente) cuando el proyecto adquirió su esencia final, muy alejada de las intenciones originales del estudio (Warner), que pretendía hacer una especie de “Los Goonies” con vampiros. Richard Donner, productor de la película e interesado en un principio en dirigirla, dio luz verde a la revolución impuesta por Schumacher, configurando un film divertido, desinhibido y sexy, pero también oscuro, tétrico, sangriento e incluso gore. Una reformulación del mito que hoy día es una cinta de culto por méritos propios.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(28-07-2003)

 

• Lo mejor: La capacidad hipnótica de su estética. Humor y terror en perfecta simbiosis.
• Lo peor: No se me ocurre nada. “Dormir de día, divertirse de noche. Nunca envejecer, nunca morir… ¡es divertido ser vampiro!”

 

¿Sabías que…?Jóvenes Ocultos” tuvo una gran acogida en los cines de los Estados Unidos, recaudando más de 32 millones de dólares en taquilla y 14 millones adicionales en alquileres de VHS –un buen resultado para una película de terror clasificada R, especialmente en esa época–. Ganó el premio Saturn a la mejor película de horror de 1987. Uno de los vampiros está interpretado por Alex Winter, que más tarde sería el Bill de “Las Alucinantes Aventuras de Bill y Ted” (1989). Jason Patric (Michael en la película) es el hijo de Jason Miller, el Padre Karras de “El Exorcista“. El film contó con un presupuesto de 5,2 millones de dólares y se rodó íntegramente en Santa Cruz (California). Los interiores se recrearon en los platós números 12 y 15 de la Warner en Burbank. Fue allí donde se construyó la cueva de los vampiros.

 

 

Título Original: The Lost Boys | Género: Comedia / Terror | Nacionalidad: USA | Director: Joel Schumacher | Actores: Jason Patric, Corey Haim, Dianne Wiest | Productor: Harvey Bernhard | Guión: Jeffrey Boam | Fotografía: Michael Chapman | Música: Gary Beers, Andrew Farriss, Thomas Newman | Montaje: Robert Brown

 

Sinopsis: Sam y su hermano mayor Michael son los típicos jóvenes americanos con intereses normales. Pero nada más instalarse en la tranquila ciudad de Santa Carla, California, las cosas empiezan a cambiar misteriosamente. La personalidad de Michael se transforma. Y a su madre no le gustaría ver en lo que se está convirtiendo. “Jóvenes Ocultos” da un nuevo giro a la tradición vampírica combinando diestramente el terror, el mejor humor y una sorprendente banda sonora. Bajo la dirección de Joel Schumacher y con un impresionante reparto entre los que figuran Jason Patric, Jami Gertz, Kiefer Sutherland, Corey Feldman, Corey Haim, Barnard Hughes y Edward Hermann, “Jóvenes Ocultos” te sumerge en un brutal y sobrenatural espectáculo.