Bahía de Sangre (1971)

 

Miserables y asesinos junto a la orilla.

Justo cuando emergía la figura de Dario Argento al frente del subgénero giallo (con la maravillosa trilogía de los animales), el maestro Mario Bava, creador de esta variante cinematográfica, reinventó la esencia escabrosa de aquel cine, concibiendo “Bahía de Sangre“, antecedente directo de los slashers que harían furor desde finales de los setenta, y cuya eclosión definitiva acontecería en la década de los ochenta. Si en 1962 el italiano ejerció de pionero con “La Muchacha que Sabía Demasiado”, considerado el primer film giallo de la historia –después vendrían “Seis Mujeres para el Asesino” (1964) y “Cinco Muñecas para la Luna de Agosto” (1969)–, menos de una década más tarde sentaría las bases para el cine de recuento de cadáveres (body-count); ese en el que el espectador es horrorizado por una sucesión de crímenes consecutivos, donde cada nueva muerte supera en violencia y horror a la precedente. No existiría “Viernes 13” (1980) sin “Bahía de Sangre” (1971); bien lo saben Sean S. Cunningham y Steve Miner –este último director de la segunda entrega de la saga, donde se copian, plano por plano, dos asesinatos de “Reazione a Catena” (el título original es mucho más esclarecedor)–.

Arranca la cinta rememorando la ambientación sombría, casi gótica, que caracterizaba a los giallos de la época. Es un espejismo. El asesinato de la condesa Donnatti a manos de su marido, y la muerte de este, ejecutado por una figura desconocida, marcan el tono truculento de la propuesta, no así su estética, que se aleja definitivamente del canon impuesto por el subgénero. Sale es sol. Nos encontramos en plena naturaleza, en los codiciados terrenos de la bahía, los mismos que iniciarán la sangrienta reacción en cadena. El film nos ofrece un buen puñado de asesinatos, superando la decena, algunos extremadamente explícitos, todos morbosos -al menos un par de ellos forman parte del imaginario colectivo de los aficionados al género por derecho propio-. Carlo Rambaldi, más conocido por su trabajo en “E.T. El Extraterrestre” (aquí en su segunda colaboración con Bava tras “Terror en el Espacio“), se encarga de los sanguinolentos y abundantes efectos gore. Bava, asiduo a la detallada descripción visual de las estancias donde transcurren sus obras, incorpora en esta ocasión la técnica de la vista en primera persona del asesino –recurso utilizado más tarde por John Carpenter en la extraordinaria escena inicial de “La Noche de Halloween” (1978) y de manera más dinámica y enajenada por Sam Raimi en “Posesión Infernal” (1982)–.

Avaricia y ruindad se dan la mano en el guión elaborado por Filippo Ottoni y el propio Bava (basado en una idea de Dardano Sachetti y Franco Barberi). Spoilers. Se mantiene un suspense constante, aunque la trama revela la identidad de los (muchos) asesinos con cierta ligereza. La sucesión de crímenes es vertiginosa, con una recta final que no da tregua al espectador. Matar o morir, no hay inocentes en este relato –más allá de los incautos y jóvenes campistas que acaban hechos picadillo–. En este sentido, el film incorpora otro concepto innovador: el adolescente como mera carnaza colateral para el psicópata de turno; la muchachada ha venido al lago a dejarse el pellejo. Inmersos en semejante caos de violencia homicida se encuentran los dos protagonistas, Claudine Auger (“La Tarántula del Vientre Negro“, 1971) y Luigi Pistilli (“La Cola del Escorpión“, 1971), junto a un elenco que se completa con la presencia de Claudio Volonté, Anna Maria Rosati, Chris Avram, Brigitte Skay, Laura Betti y una pareja de niños cabrones. El litigio sobre la propiedad de la bahía es el detonante que nos proporciona una de las películas más interesantes de la filmografía de Mario Bava, quizá el más prestigioso de los directores de horror italianos.

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(17-11-2006)

 

• Lo mejor: La trepidante sucesión de homicidios.
• Lo peor: Olvidar su importancia para la cinematografía posterior.

 

¿Sabías que…? La fascistoide British Board of Film Classification (BBFC) incluyó a esta cinta en su listado de “videos nasty”, que incluía 39 títulos considerados demasiado repugnantes y obscenos para ser exhibidos. Su distribución estuvo prohibida en el Reino Unido durante muchos años.

 

 

Título Original: Reazione a Catena | Género: Terror | Nacionalidad: Italia | Director: Mario Bava | Actores: Claudine Auger, Luigi Pistilli, Claudio Camaso | Productor: Giuseppe Zaccariello | Guión: Filippo Ottoni, Mario Bava, Dardano Sacchetti, Franco Barberi | Fotografía: Mario Bava | Música: Stelvio Cipriani | Montaje: Carlo Reali

 

Sinopsis: Una bahía, objeto del deseo de diversos personajes ambiciosos, será el espacio fatal donde se producirá una cadena de muertes causadas por sádicos asesinatos. Al parecer, una trama de oscuros intereses es el motor que impulsa una rueda criminal implacable.