Casino Royale (2006)

Casino Royale (2006)

 

Tú sabes mi nombre.

Hace más de diez años que teníamos Bond, el mismo Bond, y nos habíamos acostumbrado a él; al menos yo sí. Pierce Brosnan retomó en 1995 un personaje que, en manos de Timothy Dalton, había estrenado su última aventura en 1989, tomándose luego un respiro de cerca de seis años de duración. Fue entonces, con la franquicia en el punto más crítico de toda su historia, cuando Martin Campbell y su “GoldenEye” recuperaron parte del espíritu original del espía, presentando a un Brosnan capaz de rivalizar en carisma y elegancia con sus predecesores más aventajados. Claro que todo esto ya es historia. Estamos en 2006 y tenemos un nuevo Bond; uno nacido entre controversias y discusiones, como todos los anteriores, por cierto. Daniel Craig es rubio, de ojos azules y rasgos escandinavos, alejado por tanto de la imagen clásica del personaje. Una herejía para algunos (sic), reducida a mera anécdota una vez que arranca este reinicio; génesis del agente secreto por antonomasia, el protagonista absoluto de una saga que ya ha estrenado veintiún películas oficiales. Así comienza la leyenda; mejor dicho, la reinterpretación del mito.

La segunda vez que te cargas a alguien resulta más fácil –eso dicen–. Lo podemos comprobar durante el prólogo; montaje en paralelo de dos asesinatos, uno brutal y otro de una limpieza impecable. Así se presenta la dualidad de un personaje en (re) construcción. Un Bond tosco, sin refinar; agente del MI6 que acaba de recibir la licencia para matar y se dedica a ejecutar a los malos en caminos polvorientos, mientras viste camisas horteras y recibe hostias sin parar –su doble 0 dice bien poco de él, pero esto es sólo el principio–. Madagascar como terreno de pruebas para un novato desatado; primera secuencia de acción (espectacular) de una cinta que se articula en torno a un puñado de meritorias set pieces. Martin Campbell se pule las convenciones y la mitología del universo Bond en un inesperado preámbulo de violencia salvaje que mira de reojo a Bourne –un poco al menos–. Por fin entramos en materia. El argumento se centra y James comienza a indagar en la trama; es entonces cuando adquiere algunos de sus rasgos definitorios. Una incipiente demostración de estilo en el vestir, del trato descarado (reduciendo el componente misógino) con las mujeres, las partidas de bacarrá y la primera toma de contacto con el que será su automóvil fetiche: el Aston Martin.

Tendremos que esperar a la segunda parte de la cinta, bien entrada la hora y cuarto de metraje, para ver a Bond en el entorno que será su preferido en un futuro: la mesa de casino. Lugar donde disfrutar de un primer vodka Martini, que ya nunca más volverá a ser agitado. Entre el desbordado espectáculo de acción, la pirotecnia y las escandalosas persecuciones, se intercalan secuencias más sosegadas, que dejan paso a un entretenido juego de intrigas y suspense en el que hace acto de presencia el excéntrico villano (Mads Mikkelsen), la indispensable chica Bond (rotunda Eva Green) y un fiel aliado –el agente de la CIA Felix Leiter (Jeffrey Wright)–. Una vez enfilada la recta final, tras la impecable escena del envenenamiento, queda claro que nos encontramos ante una película Bond redonda. Narración que ha ido incorporando, con habilidad y acierto, todos los elementos que se le presuponen a una aventura protagonizada por el inimitable agente al servicio secreto de su majestad –exceptuando a Q y Miss Moneypenny que, supongo, tomarán contacto con Bond en la próxima entrega–. Durante el epílogo nos deslumbra el último toque de distinción de Craig, su bautizo definitivo y la mejor tarjeta de presentación para próximas misiones: “Mi nombre es Bond, James Bond”, dice convencido. Y, definitivamente, sí lo es.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(24-11-2006)

 

• Lo mejor: La escena de la tortura en la silla.
• Lo peor: La falta de conexión entre sus secuencias de acción.

 

No te pierdas… La introducción de la película, una de las más breves de la historia de la saga, es toda una declaración de intenciones. La escena en la que envenenan a Bond y el mismo tiene que desfibrilarse en su reluciente Aston Martin, la persecución por las grúas o la tortura de la silla, son muchas las secuencias que demuestran que Daniel Craig es el Bond más físico que hemos visto hasta la fecha.

 

Casino Royale (2006)

 

Título Original: Casino Royale | Género: Acción / Thriller / Aventuras | Nacionalidad: USA / Gran Bretaña | Director: Martin Campbell | Actores: Daniel Craig, Eva Green, Mads Mikkelsen | Productor: Barbara Broccoli, Anthony Waye, Michael G. Wilson | Guión: Ian Fleming, Neal Purvis | Fotografía: Phil Meheux | Música: David Arnold, Monty Norman | Montaje: Stuart Baird

 

Sinopsis: “Casino Royale” sigue la pista del principio de la carrera de James Bond. Su primera misión cómo “007” le lleva hasta Le Chiffre (Mads Mikkelsen), banquero de terroristas de todo el mundo. Para detenerlo, y desmantelar la red terrorista, Bond debe derrotar a Le Chiffre en una partida de póker con apuestas altas en el Casino Royale de Montenegro. Al principio Bond está molesto cuando asignan a una hermosa oficial del Tesoro, Vesper Lynd (Eva Green), para entregar la apuesta para la partida y vigilar el dinero del gobierno. Pero, mientras Bond y Vesper sobreviven a una serie de ataques mortales por parte de Le Chiffre y sus secuaces, se desarrolla una atracción mutua que les conduce a peligros mayores y acontecimientos que marcarán la vida de Bond para siempre.

 

 

Casino Royale (2006)