El Rascacielos (2018)

 

No siento la pierna.

Dwayne Johnson, The Rock, ¡La Roca!, parece empeñado en monopolizar el cine de acción norteamericano y, por ende, también el mundial. Aupado como estrella indiscutible del género, y de la taquilla, este luchador de wrestling, reconvertido hace ya un puñado de años en actor, ha encadenado una serie de éxitos cada vez más escorados a la comedia. La película que nos ocupa parece intentar un regreso a un cine de acción más puro: uno con olor a sudor, testosterona y pólvora. Por eso resulta curioso encontrar al frente de este proyecto a Rawson Marshall Thurber, cuya carrera ha eludido pocas veces el humor –para muestra, su primera colaboración con Johnson, “Un Espía y Medio“–. Lo cierto es que no encontramos demasiados chistes en las alturas de un film que, eso sí, no trata de disimular su tono festivo, de desmedido espectáculo pirotécnico. Es este un show tontorrón, de simpleza narrativa, ejecución lineal y resolución más que previsible. No peco de reduccionista si digo que “El Rascacielos” es una mala mezcla de “Jungla de Cristal” (John McTiernan, 1988) y “El Coloso en Llamas” (John Guillermin e Irwin Allen, 1974). Ante nosotros se elevan, sobre las calles de Hong Kong (mercado chino, yo te abrazo), doscientos pisos de fuego y acción atrofiada.

La Roca sale del edificio y luego entra otra vez, trepando cual King Kong por la fachada del Empire State Building; una bestia parda de puro músculo, entrenada para arrasar a sus enemigos. Y lo hace, sin usar ascensores y después de un salto acrobático, más que nada por rescatar a su familia, los únicos inquilinos del puñetero rascacielos. Como sin duda intuís, es una familia que sobra –aunque sea la excusa perfecta para que el héroe se adentre en el infierno–, porque el drama y los traumas del pasado nos importan un pimiento. La ración de hostias subsiguiente es generosa, pero no consigue superar la pereza que emana del conjunto. Por momentos nos inunda la sensación de que lo mejor de la película lo hemos visto en el tráiler. Ni los bamboleos imposibles de La Roca logran atraer nuestra atención. Incluso utiliza su pierna protésica como arma/herramienta, incidiendo en el talante chorra de la propuesta. No es suficiente. Entre malos ridículos, explosiones y llamaradas, el asunto avanza hasta un final transformado en guiño (anticipado) a la escena más emblemática de “Operación Dragón“, film que, junto a los ya citados (“El Coloso en Llamas” y “Jungla de Cristal“), conforman la espina dorsal del guión de un rascacielos con unos cimientos más que endebles.

Manu Castro (5/10)
@ManuCastroLSO
(21-07-2018)

 

• Lo mejor: La presencia en pantalla de Dwayne Johnson.
• Lo peor: Las escenas de la peña en las calles, aplaudiendo los saltos de La Roca. Vergüenza ajena.

 

 

Título Original: Skyscraper | Género: Acción / Drama | Nacionalidad: USA | Director: Rawson Marshall Thurber | Actores: Dwayne Johnson, Neve Campbell, Chin Han | Productor: Beau Flynn, Hiram Garcia, Dwayne Johnson | Guión: Rawson Marshall Thurber | Fotografía: Robert Elswit | Música: Steve Jablonsky | Montaje: Julian Clarke, Michael L. Sale

 

Sinopsis: Will Sawyer (Dwayne Johnson) es un antiguo líder del Equipo de Rescate de Rehenes del FBI y un veterano de los marines. En la actualidad trabaja como asesor de seguridad encargado de gestionar las infraestructuras de los rascacielos más grandes del mundo. Para un nuevo encargo, Will deberá viajar a China, donde se encontrará con que el edificio más alto y seguro del mundo de repente ha comenzado a arder. Pero entonces, será acusado de este suceso, y acabará envuelto en diversos peligros. Aunque no será sencillo, Will buscará a los verdaderos responsables del incendio para limpiar su nombre, a la vez que tendrá que intentar salvar a su familia atrapada dentro del rascacielos.