La Momia (1959)

 

Maldición egipcia.

Al final de la década de los cincuenta, la productora británica Hammer se propuso perpetuar la mitología de los grandes monstruos clásicos popularizados por los estudios Universal. Tras el estreno de “La Maldición de Frankenstein” en 1957 y “Drácula“, apenas un año más tarde, en 1959 le llegaría el turno a “La Momia“. De nuevo protagonizada, como los dos títulos anteriores, por Peter Cushing y Christopher Lee, a las órdenes del prolífico Terence Fisher, que también repite en la dirección –en 1961 haría lo propio con “La Maldición del Hombre Lobo“–. A partir de entonces llegaría un torrente de continuaciones, siendo “La Momia” la serie menos fecunda de las cuatro, junto con las desventuras del hombre lobo. Pero volvamos a Egipto y olvidemos (un poquito) la versión de los años treinta interpretada por Boris Karloff. Nos encontramos a finales del siglo XIX, en una excavación arqueológica (no podía ser de otra manera). John Banning (Peter Cushing), con la ayuda de su padre y su tío, ha encontrado la codiciada tumba de la princesa Ananka. Atendiendo a la tradición del lugar, sobre el sepulcro pesa una terrible maldición. Los británicos no reparan en supersticiones o advertencias –ni siquiera tienen en cuenta las de Mehemet Bey, un curioso tipo que se presenta como Medjai y les ruega que no flanqueen la entrada del santuario–. Ellos a lo suyo. El caso es que, al leer un fragmento del “Papiro de la Vida”, desatan la ira de la momia Kharis (Christopher Lee).

De vuelta a Gran Bretaña, pasados unos años, John Banning visita a su padre, que se encuentra en estado catatónico desde los fatídicos acontecimientos del mausoleo de Ananka. El anciano recobra el habla de manera sorpresiva, para avisar a su hijo de la presencia de la momia; reaparece el bueno de Bey, quien ha ocultado al monstruo vendado todo este tiempo, y se revela como un sujeto bastante rencoroso y cabrón. Mehemet no ha olvidado la afrenta de los arqueólogos y pretende llevar su venganza a término, caiga quien caiga, utilizando a Kharis como mortífero instrumento. Este egipcio odia mucho y bien. Al principio nadie da crédito a las habladurías. Se repiten los ataques. Un ser maligno anda suelto… Desde la colorida recreación de Egipto –los sets del campamento y la tumba son maravillosos–, hasta los regios decorados de la mansión Banning –rodados en estudio, por supuesto–, todo desprende el inconfundible aroma de las producciones made in Hammer. No es este el título más destacado de los realizados en aquella época, pero hay en él algo de la candidez de ese cine ciertamente irrepetible. No falta el toque de horror, también ingenuo, con alguna escena destacada -las apariciones de la momia desde las profundidades de la ciénaga, por ejemplo-. Siempre fiel al look de “la casa del terror”, menos gótico en esta ocasión, “La Momia” es, sin duda alguna, otro icono imperecedero de la Hammer.

Manu Castro (6/10)
@ManuCastroLSO
(01-04-2017)

 

• Lo mejor: El trío Fisher-Cushing-Lee.
• Lo peor: No poder disfrutar de ella a la luz de una chimenea.

 

 

Título Original: The Mummy | Género: Aventuras / Fantástico / Terror | Nacionalidad: Reino Unido | Director: Terence Fisher | Actores: Peter Cushing, Christopher Lee, Yvonne Furneaux | Productor: Michael Carreras, Anthony Nelson Keys | Guión: Jimmy Sangster | Fotografía: Jack Asher | Música: Franz Reizenstein | Montaje: Alfred Cox

 

Sinopsis: Dos arqueólogos, padre e hijo, dirigen una expedición que está estudiando en Egipto la tumba de la princesa Ananka. El padre comete el inmenso error de leer en voz alta un conjuro que devuelve la vida a Kharis, el guardián de la reina, el cual, a partir de ese momento, no tiene más objetivo que eliminar a quienes han turbado el reposo de Ananka.