La Serpiente Voladora (1982)

La Serpiente Voladora (1982)

 

¿Has tirado alguna vez un melón desde un piso cuarenta?

Unos extraños asesinatos rituales, especialmente truculentos, tienen desconcertada a toda la policía metropolitana de Nueva York. Para añadir más confusión al caso, no dejan de aparecer cadáveres con extrañas mutilaciones. El último de ellos es un limpiacristales gilipollas, muerto tras precipitarse desde lo alto de un rascacielos (con la cabeza cercenada). Bonito día para pertenecer al NYPD. No tardamos en descubrir que los homicidios son el sano pasatiempo de una secta que trata de resucitar, a través de sacrificios humanos de carácter voluntario (ábrame el pecho en canal y me lamina las pechugas muy finas, por favor), a la deidad azteca Quetzalcoatl, una serpiente emplumada de dimensiones colosales; en otras palabras, el descomunal pollo que se dedica a decapitar a todo el que se asoma a cualquiera de las miles de azoteas de Manhattan. No me negaréis que el argumento es para encargar unas pizzas.

Entra en acción Michael Moriarty, interpretando a un pianista mediocre que reparte el tiempo libre entre hurtos desastrosos y sesiones de maltrato a su novia. Personaje especialmente repulsivo que, durante un atraco a una joyería junto a sus compinches, huye con el botín cual comadreja, es atropellado durante la fuga por un taxi de color amarillo (que para eso estamos en Nueva York), pierde las joyas o el dinero (vete a saber) y se refugia en el edificio Chrysler. Todo en una tarde. Cuidado, una vez fuera del ascensor, hay spoilers. No todas las ratas van a cuatro patas, y esta tiene debilidad por trepar a las alturas. Allí se da de bruces con el nido de la serpiente voladora y, además, encuentra un huevo del tamaño de un Twingo. El lugar hasta los topes de restos humanos desperdigados. ¿Avisar a las autoridades? Para Moriarty esa no es una opción. Así que decide conducir hasta tan macabro cubil a sus antiguos socios (que le reclaman de manera violenta el dinero del robo), para alimentar al pajarraco con la carne de un par de los esbirros más torpes que se han paseado delante de una cámara de cine.

David Carradine y Richard Roundtree son los policías al frente de una investigación que hace aguas por todas partes. El primero se dedica a interrogar a expertos en cuestiones precolombinas, dando forma a la hipótesis de la gran bestia voladora con ansias de devorar todo lo que cae sus garras. El segundo es un incompetente fanfarrón que molesta más que habla. Es entonces cuando la situación da un giro radical. Detienen a Moriarty por el asunto de la joyería y en comisaría se entera de que toda la ciudad anda loca con tantos muertos sin quijotera sobre los hombros. El delincuente tiene una especie de revelación y decide apoyar las suposiciones de Carradine, para chantajear después a las autoridades de la ciudad: inmunidad, un millón de pavos y los derechos de taxidermia de la bestia, todo a cambio de revelar el paradero del nido. Con un par. Se pone en macha la operación gallinácea abatida.

La recta final es para darle un fuerte abrazo a Larry Cohen (“Estoy Vivo“, “Regreso a Salem’s Lot“, “La Sustancia Maldita” aka “In-Natural”), responsable de una película tan extraña como divertida; título que no desmerece dentro de la peculiar filmografía del realizador norteamericano. Serie B con monstruo en stop-motion, de diseño espantoso y una puesta en escena que escandalizaría al bueno de Ray Harryhausen. Los efectos especiales son lo peor de la cinta, superando incluso a los socavones de un guión que se acerca con decisión al terreno del surrealismo en no pocas ocasiones. Pero como hay mucho gore y los diálogos imposibles inundan toda la narración, podemos perdonar ambas catástrofes creativas.

Manu Castro (3/10)
@ManuCastroLSO
(15-02-2016)

 

• Lo mejor: La ejecución del chamán de la secta: sobredosis de plomo y chiste para rematar.
• Lo peor: Los efectos especiales son tan malos como propensos al exhibicionismo.

 

La Serpiente Voladora (1982)

 

Título Original: Q | Género: Terror | Nacionalidad: USA | Director: Larry Cohen | Actores: David Carradine, Michael Moriarty, Candy Clark | Productor: Larry Cohen, Dick Di Bona, Paul Kurta | Guión: Larry Cohen | Fotografía: Fred Murphy | Música: Robert O. Ragland | Montaje: Armond Lebowitz

 

Sinopsis: Extrañas muertes y desapariciones de personas coinciden con una serie de asesinatos rituales en Manhattan. El detective Shepard descubrirá que todo tiene conexión: los ritos han servido para invocar al dios azteca Quetzalcoatl, un gigantesco monstruo prehistórico mezcla de ave y reptil, culpable de los sanguinarios crímenes para su alimentación. Jimmy Quinn un delincuente harto de su mala suerte, descubrirá la guarida del monstruo y, aunque no de buena gana, es el único que puede ayudar a la policía…

 

 

La Serpiente Voladora (1982)