El Más Allá (1981)

El Más Allá (1981)

 

Vas a vivir el terror del más allá.

Considerada por muchos la gran obra de Lucio Fulci, “El Más Allá” (L’Aldilà, The Beyond, Seven Doors of Death) es, sin ninguna duda, la película más popular y la mejor de las dirigidas por el italiano. Proyectada en origen como parte de una trilogía –”Gates of Hell”– acerca de las puertas del infierno, la idea quedó reducida a un único largometraje a causa de la volubilidad inherente a este tipo de producciones. Todo este tinglado infernal pretendía enmarcarse dentro de una iniciativa aún más ambiciosa, un tratado sobre las siete puertas del infierno, donde el infame “Libro de Eibon” (texto imaginario surgido de los “Mitos de Cthulhu” y referente lovecraftiano a la altura del “Necronomicón”, el “Cultes des Goules” y “De Vermis Mysteriis”) actuaría de nexo de unión entre los distintos títulos. No obstante, el anterior film de Fulci, “Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes“, tendría que haber sido el primer paso de tan tétrica saga. La catástrofe comercial de ambas películas (sobre todo en los Estados Unidos) echó por tierra la aventura. Nos quedamos con las ganas de saber dónde se encuentran situadas las demás entradas al averno. Al menos una de ellas la ubica Fulci en un tétrico hotelito norteamericano.

El film arranca en la Luisiana de 1927 –en algunas versiones de la película este prólogo desaparece o presenta un montaje con escenas eliminadas–. Spoilers. Es de noche y una turba se reúne en las proximidades del hotel Siete Puertas, donde, al parecer, se hospeda un artista que atiende al nombre de Schewick. La sana muchachada de la zona, armada hasta los dientes, irrumpe en el edificio, acusando al pintor de practicar la brujería; el pollo, entre brochazo y brochazo, ha despertado un mal ancestral en aquel lugar, algo que ha molestado a sus vecinos. El artista acaba crucificado en el sótano, antes de ser asesinado de manera especialmente brutal. El acontecimiento provoca la apertura de una de siete puertas del infierno, las mismas que conectan el mundo de los muertos con el de los vivos. Eso es malo. La chusma local se acojona y decide sellar el sótano con argamasa: aquí paz y después gloria. Pasan los años y al pueblo llega una joven neoyorkina llamada Liza (Catriona MacColl), con intención de reabrir el hotel. Por supuesto, mala idea. Se suceden los accidentes extraños y las muertes sangrientas. Resulta evidente para todos (menos para los protas) que aquí pasa algo verdaderamente chungo. Hace acto de presencia el doctor John McCabe (David Warbeck) y una peculiar mujer ciega (Sarah Keller) que parece saber mucho acerca de tan escalofriantes sucesos. Un puñado de secundarios torpones completan el reparto; un fontanero, los currantes del hotel, un par de alicatadores, una niña y el arquitecto, todos ellos víctimas en manos de los secuaces del más allá.

Fulci le da caña a la historia creada por el reputado escritor italiano Dardano Sacchetti, estableciendo una narrativa confusa, aunque no tanto como en otras ocasiones. El guión roza el despropósito en varias ocasiones y es fácil perder el hilo de una trama repleta de sin sentidos, que juega al despiste. Cuentan que el final de la película es una ocurrencia surgida de la falta de medios de la producción –en otras palabras, se quedaron sin pasta y resolvieron el tema por las bravas–. Desconozco si tales rumores se refieren a la secuencia de los zombies en el hospital (los figurantes eran mendigos reclutados en la calle) o al intrigante epílogo que nos deja con el culo torcido y una mueca gili en el rostro. Lo cierto es que me parece una forma estupenda de finiquitar una paseo con poco margen de maniobra una vez que se desatan los acontecimientos, con una recta final de espanto, donde ya nada tiene sentido y el puro miedo toma el control de la narración. Dechado de virtudes en cuanto a gore y horror se refiere, basta con recordar alguna de sus escabrosas escenas (el ataque de las arañas, el ácido, el perro, el clavo en el ojo…), donde destaca el trabajo del artesano de los efectos especiales Gianetto De Rossi. A pesar de las incongruencias del guión y algunas actuaciones espantosas, “El Más Allá” ha de ser reivindicado como contundente film de terror, de tensión constante, decadencia cautivadora y atmósfera exquisita (a la que contribuye la estupenda banda sonora compuesta por Fabio Frizzi).

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(08-02-2007)

 

• Lo mejor: Su desmesura gore es horripilante.
• Lo peor: Algún toque cutre más que evidente.

 

¿Sabías que…? Eibon era un mago de Hiperbórea –según la mitología griega una antigua tierra perdida– que escribió un tratado sobre la religión y la hechicería propias de aquel lugar. Más de 500 páginas donde también habla de las razas antiguas que poblaron la tierra mucho antes que los humanos; el Pueblo Serpiente de Abhoth, el Gusano de Hielo y otros. Al desaparecer Hiperbórea, el manuscrito –considerado el libro más antiguo del mundo– fue conservado durante milenios por un culto secreto. La traducción latina, “Liver Ivonis” de Caius Phillippus, es la más famosa de cuentas existen.

 

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El Más Allá (1981)

 

Título Original: E tu vivrai nel terrore – L’Aldilà | Género: Terror | Nacionalidad: Italia | Director: Lucio Fulci | Actores: Catriona MacColl, David Warbeck, Cinzia Monreale | Productor: Fabrizio De Angelis | Guión: Dardano Sacchetti, Giorgio Mariuzzo, Lucio Fulci | Fotografía: Sergio Salvati | Música: Fabio Frizzi | Montaje: Vincenzo Tomassi

 

Sinopsis: El terror asoma en un hotel en Luisiana que ha sido edificado por error muy cerca de una de las entradas al infierno. Muy pronto sus habitantes vivirán una auténtica pesadilla con seres del más allá.

 

 

El Más Allá (1981)