Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes (1980)

Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes (1980)

 

Dunwich, ciudad de vacaciones.

Resulta imposible no sentirse atraído por esta película tras leer su escueto y conciso argumento. Un sacerdote se suicida en la ciudad de Dunwich, lo que origina que las Puertas del Infierno se abran y los muertos vivientes vaguen por la tierra. Deme una entrada, por favor. Spoilers. Fulci va al grano desde el primer minuto. La aventura arranca en Nueva York, donde se celebra una sesión de espiritismo. La médium observa telepáticamente como el clérigo se quita la vida, desatando las fuerzas del averno al consumar un acto sumamente impío. La pitonisa muere y el cura se transforma en caudillo de los no muertos, organizados estos en una horda de seres aberrantes que se alzan de sus tumbas para asolar al mundo entero. El cementerio de Dunwich –encantadora villa construida sobre las ruinas del antiguo Salem– es el epicentro del Apocalipsis. Si nadie consigue detener al párroco fenecido, toda la humanidad se verá eternamente condenada. Para más inri, tal hazaña ha de completarse antes de la Noche de Difuntos –el mal es caprichoso–. Un periodista entrometido, un psicólogo y la médium (su falsa muerte la debió certificar el becario de la morgue), se embarcan en una cruzada para destruir a todo zombie putrefacto que se interponga en su camino.

Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes” (1980) es la primera entrega de la trilogía apócrifa conocida como “Las Puertas del Infierno”, serie que también incluye “El Más Allá” (1981) y “Aquella Casa al Lado del Cementerio” (1981). Tres films que comparten la devoción de Fulci por H.P. Lovecraft, la pasión del italiano por el cine de zombies –estamos hablando del responsable de “Nueva York bajo el Terror de los Zombies“–, y a Catriona MacColl, musa de tan truculenta saga. La sencillez narrativa es aplastante, la deriva hacia lo repulsivo y escatológico, también. Fulci, reafirmándose como gran artesano de la construcción de atmósferas fantasmagóricas y oníricas, rehúsa las complicaciones argumentarles y se centra en una yuxtaposición de diapositivas que van mostrando un espectáculo de violencia in crescendo, donde los zombies se abandonan pronto al festival de lo sanguinolento, la casquería y los efectos gore más asquerosos, dejando de lado el terror de lo sutil. Se intercalan algunos momentos donde las pesquisas de los protagonistas nos entregan pequeñas cápsulas de información, pero la intencionada ensoñación que define a esta obra se antepone a cualquier ritmo lógico. El agobio de la pesadilla condiciona el trabajo de montaje, que dista mucho de resultar coherente.

El asco y la putrefacción como herramienta de agitación. Una alargada lluvia de gusanos arremete contra los rostros y las bocas de los protagonistas. La ración de pus, tripas y entrañas desbordadas es generosa. Son muchas las escenas que revuelven el estómago y causan desasosiego incluso en el más ducho aficionado al género. Como olvidar a Catriona enterrada viva –el público expectante y ese periodista gilipollas aumentando la tensión del respetable con su actitud mema– o la ejecución del tarado del pueblo, al que taladran el coco en una secuencia de una gratuidad sorprendente. Fulci se maneja con soltura en medio de tal escabechina. No tanto en la dirección de actores; son muchos los momentos en los que el elenco tropieza con su escueto repertorio interpretativo. Superando las limitaciones presupuestarias y los escasos medios con los que contó la producción, el italiano logra construir un cuento macabro de estética turbadora, que alcanza su cima gótica en esa funeraria de fachadas negras digna de un relato de Poe. Obviando sus evidentes fallos y la enervante propensión de Fulci a dejar cabos sueltos por doquier, “Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes” nos procura un visionado indispensable para cualquier seguidor del cine de explotación y la serie B más rocambolesca.

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(07-02-2006)

 

• Lo mejor: La atmósfera malsana. La claustrofobia de la recta final.
• Lo peor: La permanente sensación de inconexión entre escenas.

 

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Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes (1980)

 

Título Original: Paura Nella Città dei Morti Viventi | Género: Terror | Nacionalidad: Italia | Director: Lucio Fulci | Actores: Christopher George, Catriona MacColl, Carlo De Mejo | Productor: Giovanni Masini, Robert E. Warner | Guión: Lucio Fulci, Dardano Sacchetti | Fotografía: Sergio Salvati | Música: Fabio Frizzi | Montaje: Vincenzo Tomassi

 

Sinopsis: En la ciudad de Dunwich, en Nueva Inglaterra, el suicidio de un cura convierte en realidad una vieja maldición. Las Puertas del Infierno se abren de par en par y liberan una horda de zombies que salen de sus criptas en busca de carne fresca…

 

 

Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes (1980)