La Grieta (1990)

 

Explotación bajo el agua.

Si “Profundidad Seis” y “Leviathan” explotaban sin reparo alguno el éxito de “Alien, el Octavo Pasajero“, trasladando al fondo marino parte del terror, el aislamiento y la claustrofobia inherentes a aquella nave espacial en órbita a un lejano mundo, “La Grieta” se sumó más tarde a la tendencia de películas de temática submarina que “Abyss” había popularizado en 1989, para construir una curiosa mezcla de estos cuatro títulos. Atendiendo a la cronología de lanzamientos, sería “Profundidad Seis” la primera en ver la luz (13 de enero), después llegaría “Leviathan” (17 de marzo) y más tarde “Abyss” (9 de agosto); todos ellos títulos que forman parte de la denominada etapa dorada de los terrores subacuáticos. En este contexto, el film de James Cameron cosechó un moderado éxito en taquilla y consiguió sacar a la superficie a las dos producciones –de características similares– que la precedieron. Las tres propuestas se convirtieron en habituales de los videoclubs de la época, con sus llamativas carátulas actuando de reclamo para cinéfagos entregados. De este caldo de cultivo surgió la película dirigida por Juan Piquer Simón (“Mil Gritos tiene la Noche“, 1982 y “Slugs, Muerte Viscosa“, 1988), figura fundamental del posfantaterror español y artesano de la serie B (que aseguraba no haber visto ninguna de las citadas obras en el momento de rodar “La Grieta“). Sea como fuere, resulta evidente que nos encontramos ante un exploit en toda regla que trató de aglutinar un buen puñado de elementos presentes en dichas cintas, y en algunas más (“Tiburón“, “La Cosa“…).

Donde nada puede vivir… vive. Donde nada puede respirar… respira. Donde nada puede sobrevivir… se multiplica. Con esta (turbia) premisa siempre presente, nos sumergimos a bordo del submarino de última generación Sirena 2, rumbo a una enorme grieta (sic) ubicada en aguas noruegas. El objetivo de la misión es localizar otro sumergible extraviado semanas antes, el Sirena 1 (obviamente). Una vez llegada al lugar de destino, la tripulación descubre algo sumamente perturbador. Allí abajo, en una cueva marina que alberga una zona seca y un ecosistema completo, se han estado desarrollando peligrosos experimentos genéticos. Estas pruebas secretas han alterado la fauna y la flora autóctonas, dando lugar a una serie de aberraciones mutantes. Criaturas muy jodidas deambulan por la zona: anémonas tentaculadas gigantes; fetos híbridos de humano y anfibio; algas viscosas que se adhieren a cualquier superficie, incluso fuera del agua… Por supuesto, todos estos seres son hostiles por naturaleza, y tratarán de acabar con la vida de un reparto en el que destacan un puñado de rostros conocidos. Robert Lee Ermey (el sargento Hartman de “La Chaqueta Metálica“) interpreta al capitán del Sirena 2, con una actuación que recuerda al mítico marine; Jack Scalia, conocido por su papel en la serie “Dallas“, es el diseñador de los submarinos; y Ray Wise, que venía de enfrentarse al “RoboCop” de Paul Verhoeven, es el oficial de comunicaciones (o el científico-informático de abordo, vete a saber). Completan el elenco Deborah Adair, John Toles-Bey, Ely Pouget y los españoles Emilio Linder, Frank Braña, Tony Isbert y José María Martínez-Bordiú (el infame Pocholo en su único papel para el cine).

Además del reparto internacional, en la “La Grieta” encontramos el resto de señas de identidad del cine de Juan Piquer Simón. De nuevo se trata de un proyecto cofinanciado por productores españoles y extranjeros –en este caso fueron José Antonio Escrivá, a través de la extinta compañía Dister Group, y Francesca De Laurentiis, hija del popular productor Dino De Laurentiis, quienes aportaron parte de un presupuesto de apenas 225 millones de pesetas–. El equipo técnico y artístico también contó con una nutrida presencia multinacional, algo que influyó en el look decididamente norteamericano (hollywoodiense) de la producción. De dar vida a las criaturas se encargó el técnico de efectos especiales Colin Arthur, que había participado en “La Historia Interminable“. Carlos De Marchis, que venía de trabajar en el departamento de maquillaje de “Leviathan” y antes de eso en la mismísima “Alien“, también puso su granito de arena. Los artesanales FX, supervisados por el propio Simón, se hicieron con el premio Goya. A pesar de no estar acreditado en el film, Ron Cobb, diseñador de producción de “Conan el Bárbaro” y reconocido profesional que estuvo implicado en la realización de “Aliens, el Regreso” y “Abyss“, prestó sus servicios al director durante el rodaje. Gracias a estas aportaciones, y superando las dificultades monetarias y la falta de medios, “La Grieta” logra construir un espectáculo vistoso, sobre todo una vez que nos adentramos en las profundidades de la misteriosa cueva (porque las secuencias dentro del submarino rezuman cutrez). Al final, la película sobrevive a las muchas deficiencias de un guión salpicado de clichés, a las (sobre)actuaciones, los diálogos vergonzantes y las evidentes costuras de la producción, por medio de una atmósfera entre sofocante y simpática (con alguna escena de hilaridad involuntaria).

Manu Castro (4/10)
@ManuCastroLSO
(08-02-2007)

 

• Lo mejor: Ver como una anémona mutante devora a Pocholo.
• Lo peor: Existen terrores acuáticos más espeluznantes y misterios de las profundidades mejor resueltos.

 

 

 

Título Original: The Rift (La Grieta) | Género: Acción / Terror / Ciencia Ficción | Nacionalidad: España / USA | Director: Juan Piquer Simón | Actores: Jack Scalia, R. Lee Ermey, Ray Wise | Productor: Francesca De Laurentiis, Federico De Laurentiis, José Escriva | Guión: David Coleman, Juan Piquer Simón | Fotografía: Juan Mariné | Música: Joel Goldsmith | Montaje: Isaac Sehayek, Christopher Holmes

 

Sinopsis: Un experimento genético en una cueva del fondo del mar causa mutaciones en las extrañas criaturas que allí habitan. En la misma zona, la desaparición de un submarino experimental obliga a los agentes del gobierno a enviar otro submarino en su busca. Su tripulación no sospecha los horrores a los que tendrá que enfrentarse.