Aquella Casa al Lado del Cementerio (1981)

Aquella Casa al Lado del Cementerio (1981)

 

La inmobiliaria del infierno.

Enmarcada dentro de la trilogía de “Las Puertas del Infierno”, “Aquella Casa al Lado del Cementerio” actúa como epílogo de tan escabrosa colección de películas. Tras “Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes“, Lucio Fulci volvió a fusionar lo lovecraftiano con el cine de zombies, para desarrollar una de sus escabrosas tramas de terror. Estrenada pocos meses después de “El Más Allá” –una de sus mejores películas–, la cinta gozó de relativo éxito en Italia y en algunos mercados extranjeros. La trama resulta confusa y desordenada, como es norma habitual en la filmografía del italiano. El argumento se desarrolla de forma poco convencional y, en ocasiones, la película se abandona al mero ejercicio de mostrar crueles muertes y gore desatado. En este sentido, algunas secuencias son realmente horripilantes, la muerte de la niñera entre ellas. Otras, en cambio, invitan a la carcajada, como el memorable ataque del murciélago. El clima de tensión y la ambientación están a la altura de las obras más desatacadas del responsable de “Nueva York bajo el Terror de los Zombies“.

La trama arranca con un doble asesinato, un crimen especialmente truculento cometido en una casa abandonada junto a un cementerio. La filia neoyorkina de Fulci nos traslada después a la Gran Manzana. Allí prepara su mudanza un joven matrimonio y su hijo pequeño. El hombre es un reputado científico que se ha hecho cargo de la investigación inconclusa de un colega muerto recientemente –parece ser que el ínclito mad doctor se suicidó sin motivo aparente–. La mujer es una abnegada ama de casa, reacia a abandonar la ciudad. El niño es un ser aberrante que invita al odio exacerbado, como la mayoría de los petit cabrones que aparecen en las cintas de terror. El caso es que la feliz familia se traslada a una imponente –y ruinosa– mansión victoriana a las afueras de un pueblecito norteamericano. Efectivamente, es la puñetera casa del principio, la del crimen, la del mal rollo, la del cementerio en el patio de atrás. Un punto para la tía de la inmobiliaria.

Como no podía ser de otra manera, en tan espeluznante lugar comienzan a suceder movidas que quitan el hipo; entiéndase que hablo de las típicas cosas que obligarían a hacer las maletas a cualquier sujeto con dos dedos de frente. Spoilers. Hace acto de presencia una enigmática y atractiva niñera. Se intuye algo chungo en la moza, incluso un lío amoroso con el padre de familia, pero no. La madre (Catriona MacColl, musa de la saga) le da al vinate y se pone hasta las cejas de ansiolíticos. ¿Ida de hoya a lo Jack Torrance? Tampoco. El niño se hace amigo de una muchacha un tanto peculiar que trata de advertirlo, pero el mozalbete husmea más de la cuenta, se asusta y grita. ¿Es tonto del culo? Sí, lo es. El caso es que la situación se desmadra, sale a relucir la macabra historia del doctor Freudstein, un tipo más que peculiar. A pesar de todo, los urbanitas continúan empeñados en aguantar la jarana de aquel lugar infernal, incluso cuando los sangrientos asesinatos comienzan a encadenarse uno detrás del otro. La atmósfera malrollera, el suspense y la tensión son constantes a lo largo de todo el metraje. Mejor alquilar un piso en el centro.

Manu Castro (6/10)
@ManuCastroLSO
(26-04-2006)

 

• Lo mejor: La escena del murciélago y el rostro de Ania Pieroni.
• Lo peor: Algunos momentos puntuales invitan a la carcajada.

 

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Aquella Casa al Lado del Cementerio (1981)

 

Título Original: Quella Villa Accanto al Cimitero | Género: Terror | Nacionalidad: Italia | Director: Lucio Fulci | Actores: Catriona MacColl, Paolo Malco, Ania Pieroni | Productor: Fabrizio De Angelis | Guión: Elisa Briganti, Lucio Fulci, Giorgio Mariuzzo | Fotografía: Sergio Salvati | Música: Walter Rizzati | Montaje: Vincenzo Tomassi

 

Sinopsis: Norman Boyle, un académico y padre de familia que reside en Nueva York, es asignado para investigar el extraño suicidio de un científico, compañero suyo, llamado Dr. Peterson. Lo único que Norman sabe es que Peterson se trasladó a un viejo caserón de Nueva Inglaterra junto a su amante, para investigar a su antiguo dueño, un tal Dr. Freudstein, y que al final, Peterson mató a su amante y acabó ahorcándose.

 

 

Aquella Casa al Lado del Cementerio (1981)