Stranger Things (2016)

 

Aquel verano de los ochenta.

Escribía yo en mi Facebook, al poco de ver el primer episodio, lo siguiente: “Stranger Things es como merendar un bocata de Nocilla, seguido de un Phoskito y para rematar un Frigopie”. Todo en la nueva serie de Netflix está diseñado para activar un resorte muy concreto de nuestro coco. Cada zapatilla deportiva y bicicleta BMX, cada llamativa camiseta, los juguetes y el merchandising que aparece en pantalla, todo evoca a aquellos veranos donde imperaba la despreocupación más absoluta; tardes en las que hacía calor y olía a petricor. Difícil ver más allá de la sobredosis de nostalgia y la multitud de referencias de esta propuesta, un proyecto que parece destilar parte de la esencia Amblin con la que J. J. Abrams impregnó a la maravillosa “Super 8“. Aquella película aprovechaba lo que ya entonces era tendencia: la nostalgia que domina el mainstream cultural (el entretenimiento de masas). Idealizar el pasado funciona bien en taquilla, y en la vertiginosa búsqueda de la melancolía más potente, la mejor materia prima proviene de los ochenta. La década que consolidó al blockbuster estival, cuando la aventura juvenil dejó atrás la mojigatería para conjugar comedia con drama y ciencia-ficción con terror. Años en los que Spielberg nos presentó a “E. T. El Extraterrestre“, Stephen King a los muchachos de “Cuenta Conmigo” y todos gritamos emocionados: “¡Los Goonies nunca dicen muerto!” Al ritmo de los sintetizadores de John Carpenter, con la “Ojos de Fuego” de Drew Barrymore siempre presente, “Stranger Things” aplica la receta al pie de la letra –y la merienda le sale deliciosa–.

Los hermanos Duffer, Matt y Ross, nacieron en el 84, por tanto, pertenecen a esa generación de treintañeros que están (estamos) muy empichados con la década en la que no paraba de sonar el “Thriller” de Michael Jackson. “It’s close to midnight and something evil’s lurking in the dark…” Aquí la cosa se llama Demogorgon, una espeluznante criatura surgida de otra dimensión que atemoriza a un grupo de muchachos que viven en uno de esos pueblos donde nunca sucede nada. Al menos a simple vista, porque en las afueras, en unas siniestras instalaciones de investigación (dirigidas por Matthew Modine), pasan cosas, cosas raras… Entonces, una noche, desaparece uno de los chicos y ese ordinario lugar se ve invadido por lo extraordinario. Magia y terror se dan la mano en los suburbios tras la aparición de Once (Millie Bobby Brown), una enigmática niña con poderes telequinéticos. Los niños de “Stranger Things” vivirán una aventura fantástica, mientras que los adolescentes de la historia se ven inmersos en una suerte de slasher aterrador. Wynona Ryder representa la parte dramática de una trama que se muestra resuelta en todas las facetas que abarca. Amistad, familia, el viaje a la madurez… son temas que sobrevuelan un argumento adictivo. “Yo revisé Tiburón cuando empezamos a rodar”, comenta David Harbour, que da vida al sheriff del pueblo. “Es la quintaesencia de qué hacer cuando viene un monstruo a tu ciudad”. Y de eso se trata, desde la maravillosa sintonía de apertura a los títulos de crédito.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(21-06-2016)

 

• Lo mejor: La intriga bien racionada y el elenco al completo.
• Lo peor: Algunas veces el baile de referencias resulta excesivo.

 

 

Título Original: Stranger Things | Género: Drama / Fantástico / Terror | Nacionalidad: USA | Director: Matt Duffer, Ross Duffer, Shawn Levy | Actores: Winona Ryder, David Harbour, Finn Wolfhard | Productor: Matt Duffer, Ross Duffer, Rand Geiger | Guión: Matt Duffer, Ross Duffer, Justin Doble | Fotografía: Tim Ives, Tod Campbell, David Franco | Música: Kyle Dixon, Michael Stein | Montaje: Kevin D. Ross, Dean Zimmerman, Nat Fuller

 

Sinopsis: “Stranger Things” es la historia de un niño que desaparece en el pequeño pueblo de Hawkins sin dejar rastro. En su búsqueda desesperada, tanto sus amigos y familiares, como el sheriff local, se ven envueltos en un enigma extraordinario: experimentos ultrasecretos, fuerzas paranormales terroríficas y una niña muy, muy rara…