Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (2016)

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (2016)

 

Superman nunca ha existido, no es más que el sueño de un granjero de Kansas.

Observemos, por un momento al menos, la (nutritiva) dicotomía, resultado de la colisión de los universos cinematográficos de DC/Warner y Marvel/Disney, que ha impregnado (negativamente) cada aspecto de este esperado estreno. La antagónica concepción acerca de la forma y el propósito del cine espectáculo de gran presupuesto (trasmutado hoy día en una avalancha de interconectados megablockbusters), ha llevado a estos dos estudios a un casus belli que roza el esperpento. Tiempo tendremos de tratar este belicismo (comercial) que tiene poco de cinematográfico: la guerra acaba de empezar. Violenta, oscura, sucia, seria, adulta. “Batman v Superman” está cerca de ser la antítesis definitiva del cine de evasión colorido-gilipollesco que representa Disney (con la fórmula habitual de los productos Marvel a la cabeza). Aquí hay drama, muerte, juicios morales, elecciones jodidas, sufrimiento y tragedia humana. La cinta de Snyder se olvida de lo melifluo y nos sirve la carne cruda (más bien nos la tira en el plato). Gravedad narrativa contra buenismo chistoso. ¿Con quién se quedan ustedes? Cuidado, que hay spoilers.

Este proyecto se presenta ante nosotros con la grandilocuencia que merece la reunión de los dos personajes más emblemáticos de la editorial DC Comics. Lo hace tras la interesante introducción que supuso “El Hombre de Acero“, film que adquiere, quizá de manera colateral (tras el estreno de esta, su secuela), las bondades de un epílogo sólido y enérgicamente decidido a afrontar un nuevo rumbo en la narrativa de los superhéroes propiedad de Warner. Esta segunda entrega indaga en los supuestos de aquel primer título y, lo que comienza como contundente ejercicio de cine político (con el atrevido planteamiento de intentar buscar un encaje social y democrático a la figura de Superman), muta en un sorpresivo y aleccionador estudio religioso sobre la irrupción de una figura mesiánica en un mundo desesperanzado y cínico. Asistimos, en un primer momento, a la confrontación -de baja intensidad armamentística- entre la América rural, moralista, tradicional, ingenua e infantil (aquella representada por Clark Kent y el humeante aroma a tarta de manzana) y la América urbanita, acomodada, capitalista, la América que cobija a esa falsa progresia, con tendencia al totalitarismo, que tiene a Bruce Wayne como estandarte y al crimen organizado de Gotham como ominosa coartada ideológica.

Los interminables debates en el Senado norteamericano, la confusa situación de no equilibrio con el visitante extraterrestre y las profundas cicatrices de Metrópolis, parecen capitalizar la narración; con el permiso de algunas secuencias previas que nos indican, con rotunda claridad, un camino mucho más áspero y complejo. Es la mirada de asombro y odio de Bruce Wayne (impecable Ben Affleck), la que transforma el epílogo catastrófico de “Man of Steel” en un horror de dramática escala humana, donde muertos, tullidos y escombros se presentan con crudeza. Esos dos cohetes alienígenas que fracturan estructuras y seccionan edificios enteros desde los cielos, siembran la muerte y el terror en los corazones terrícolas. Y es entonces, en el momento justo en que la política se ve superada por acontecimientos que van más allá de los asuntos de los meros mortales, cuando hay que quitarse el sombrero ante Zack Snyder, porque, si la trilogía de Nolan indagaba hábilmente acerca de la corruptibilidad del hombre y sus instituciones, el director de “Watchmen” se las ingenia para orquestar, sobre este duelo de titanes y deidades, un tratado teológico de un poso realmente sorprendente.

“Esto lo cambia todo. Hombres que bajan del cielo, dioses que arrojan rayos. Así es como empieza. La fiebre, la rabia, esa sensación de impotencia que convierte al hombre bueno en cruel”. La lucidez de Alfred Pennyworth se ajusta perfectamente al desarrollo del Batman ideado por Fran Miller, con su declarado patrón fascista (autodefinido aquí como un “delincuente” necesario). La falibilidad de la carne y el hueso, aterrada ante la apertura del cielo. El miedo y el odio de una vida construida sobre la venganza y el rencor, hasta ahora minimizados por un concepto de justicia (ese etéreo sentido del bien de génesis netamente humana) que se disipa en el mismo momento en que el murciélago deja de ser justiciero y se transforma en un cazador que tortura y marca a sus presas. Humanidad retorcida y violenta, pero humanidad a fin de cuentas. Batman ejerce de narrador en la llegada de Superman, al que Snyder siempre coloca en las alturas, mirando distante, alejado de los seres humanos, conectado al mundo tan sólo a través de su madre y de Lois Lane (fino hilo de empatía que impide su transformación en el Dr. Manhattan de Alan Moore). Este advenimiento realmente lo cambia todo. El hombre enfrentado a Dios y Dios como amenaza total de la humanidad. Superman podría destruirte en un segundo; “sangrarás…” le susurra Batman.

Las insidiosas reflexiones de Lex Luthor (Jesse Eisenberg ofrece un soberbio e histriónico recital) toman las riendas de la trama justo cuando una simple chispa podría incendiar el mundo. “¡Dios es tribal, Dios toma partido! Si Dios es todopoderoso no puede ser bueno; si Dios es bueno, no puede ser todopoderoso”. ¿Negar a Dios es negar el bien? He ahí la imposibilidad del bien como concepto, la problemática de combatir el mal sin transformarse en él, con la hierática máscara de Batman como icono de la necedad humana. El encaje resulta imposible. El debate y el diálogo, también; un Dios no puede vivir entre mortales. Luthor, el gran villano, se encarga de exacerbar la situación, incluso manipulando a las víctimas: “Falso Dios” escrito en la estatua de Superman situada en el memorial de Metrópolis. Ser consciente de la posibilidad de un poder absoluto, reservado a unos pocos, y de la inmortalidad que se nos niega a la mayoría; ominoso concepto para la ambición desmedida del hombre. Lex Luthor encarna esa apetencia megalómana: desea matar a Dios y el arma principal no es la kryptonita -es la ceguera fanática de un Batman resentido hasta el tuétano-. Héroe sombrío, embebido en la certeza absoluta de que alguien con tal poder lo usará, algún día, para destruir a toda la especie humana (la eugenesia del general Zod en una incómoda distancia).

“La mayor mentira de América es que el poder puede ser inocente”. Y bajo este rotundo análisis germina la abominación “Doomsday”, engendro del diablo, con el pecado original del hombre recorriendo su cuerpo. La confrontación adquiere entonces la épica de lo que está por venir. Visiones, sueños y esperanzas. Pesadillas de un mundo apocalíptico; Batman en una tierra polvorienta en busca de kryptonita. Superman comandando un ejército de parademons. Tal vez Darkseid: el futuro reflejado en la cabeza afeitada de Lex Luthor. La llegada de los metahumanos, otro punto de inflexión en esta encrucijada que sienta las bases de “La Liga de la Justicia” (con Wonder Woman, Aquaman, Cyborg y Flash). No obstante, es “Excalibur“, de John Boorman, la película que se proyecta en el teatro Monarch: una aventura sobre la violenta colisión entre hechiceras, magos, dioses y hombres, con el bien y la justicia como telón de fondo.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(03-04-2016)

 

• Lo mejor: La pasmosa rotundidad del conjunto. La banda sonora de Hans Zimmer.
• Lo peor: Algún tijeretazo demasiado evidente.

 

 

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (2016)

 

Título Original: Batman v Superman: Dawn of Justice | Género: Acción / Drama / Ciencia Ficción / Aventuras / Fantástico | Nacionalidad: USA | Director: Zack Snyder | Actores: Ben Affleck, Henry Cavill, Amy Adams | Productor: Wesley Coller, Charles Roven, Deborah Snyder | Guión: Chris Terrio, David S. Goyer | Fotografía: Larry Fong | Música: Junkie XL, Hans Zimmer | Montaje: David Brenner

 

Sinopsis: Tras “El Hombre de Acero” llega “Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia”, protagonizada por Ben Affleck en el papel de Batman/Bruce Wayne y por Henry Cavill como Superman/Clark Kent en la primera aparición en la gran pantalla de los dos protagonistas juntos. Ante el temor de las acciones de un desenfrenado superhéroe, el formidable y contundente vigilante de Gotham se enfrenta al más admirado héroe de la era moderna de Metrópolis, mientras que el mundo se debate reflexionando sobre qué tipo de héroe necesita realmente. Y con Batman y Superman en guerra, pronto aparece una nueva amenaza que pone a la Humanidad en uno de los mayores peligros jamás conocidos.

 

 

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (2016)