Calle Cloverfield 10 (2016)

Calle Cloverfield 10 (2016)

 

La desinformación del aislamiento.

El cocooning que fomenta la sociedad occidental, nos ha llevado a contemplar la realidad a través de la pantalla de televisión, el ordenador, la tablet o el móvil. Nos hemos “bunkerizado” como individuos, ya vivamos solos o en la relativa compañía de otros. Las noticias nos llegan filtradas, con el sesgo digital de la sociedad de la información. Y a pesar de todo, el aislamiento forzoso que plantea “Calle Cloverfield 10” nos sigue pareciendo una aberración alienante y pesadillesca. La angustia y el sofoco que genera Mary Elisabeth Winsted cada vez que se asoma a una de las pequeñas escotillas que constriñen su espacio vital, para otear una minúscula parte del esquivo mundo exterior, es el motor (con una buena puesta a punto)de esta atractiva propuesta; película que ha protagonizado la mejor campaña promocional en mucho tiempo, con un sorpresivo primer tráiler lanzado dos meses antes del estreno, pocos datos entre medias y el placer que supone acomodarse en la butaca sin saber qué diantres vamos a contemplar.

Despertamos en una mugrienta habitación, apenas amueblada con un colchón sucio; una celda a todos los efectos. Nos asalta la duda por lo sucedido y la angustia del cautiverio. Entonces la cinta efectúa un giro brusco (serán un puñado de voluntarios hasta el final), la estancia se expande, se habré la puerta y el aislamiento da paso a la apacible madriguera construida por el personaje de John Goodman, con su colección de películas en VHS, la montaña de juegos de mesa y las estanterías repletas de comida enlatada; la prisión se convierte en refugio y el secuestro en un acto de piedad. La desinformación se apodera del ambiente, crece el miedo por la amenaza exterior: radioactividad causada por una explosión nuclear o tal vez un patógeno letal. La dudas y las intenciones veladas, de unos y otros, van minando la precaria estabilidad del trío de pobladores subterráneos. La tensión crece, unos miedos superan a otros y, como si de un experimento social se tratase, nos sumimos en una escalada de tensión de resultados reveladores.

Tratado (ligero) sobre el aislamiento y el miedo como elemento fundamental de control y construcción social, “Calle Cloverfield 10” retrata la fragilidad del individuo, su dependencia absoluta del medio ambiente que le rodea y la necedad que supone entregar toda nuestra fe (ciega) a la artificiosa eficiencia de la máquina como soporte vital. Siendo sincero, me vienen a la memoria otras propuestas un tanto más atractivas que esta. “City of Ember” y “En la Puerta de Casa” indagaban en temas similares, incluso “El Bosque” de Shyamalan se atrevía con una trama sobre la “utilidad” que la mentira y la incomunicación pueden tener en una comunidad apartada. La película de Dan Trachtenberg recoge un puñado de buenas ideas y las hace suyas, desarrollando un entretenido suspense que nos impide parpadear, de puro asombro, en no pocas ocasiones; exceptuando la innecesaria conexión con “Monstruoso” (ejercicio de marketing – metido a martillazos – que entorpece el tramo final de la cinta).

Manu Castro (7/10)
(24-03-2016)

 

• Lo mejor: La ambivalencia del personaje de John Goodman. La estupenda campaña de promoción.
• Lo peor: La innecesaria conexión con “Cloverfield”.

 

Calle Cloverfield 10 (2016)

 

Título Original: 10 Cloverfield Lane | Género: Drama / Terror | Nacionalidad: USA | Director: Dan Trachtenberg | Actores: John Goodman, Mary Elizabeth Winstead, John Gallagher Jr. | Productor: J.J. Abrams, Bryan Burk, Lindsey Weber | Guión: Josh Campbell, Matthew Stuecken, Damien Chazelle | Fotografía: Jeff Cutter | Música: Bear McCreary | Montaje: Stefan Grube

 

Sinopsis: Una mujer que ha sufrido un accidente de coche despierta dentro en un búnker. Al principio cree que ha sido secuestrada, pero el hombre que está allí le dice que ha habido un ataque químico que ha convertido el mundo exterior en un lugar inhabitable.

 

Calle Cloverfield 10 (2016)