El Bar (2017)

 

Sabrosa tapita de regusto amargo.

Este bar, además de convertirse en el improbable escenario del encierro forzoso de ocho pintorescos personajes, exhibe con orgullo una vitrina de pinchos repleta de referencias cinéfilas; un sabroso menú que incluye un plato de paranoia antigubernamental a la Romero –con esencia a reclusión zombi– y otro sazonado por una escalada de violencia digna de “El Ángel Exterminador” de Buñuel, entre otros muchos. Buen provecho. Un plano secuencia, a saltos entre conversaciones banales, nos introduce en el establecimiento. El ritmo disparado en todo momento, con la energía de un camarero que grita las comandas y atiende a la clientela a toda pastilla. Suena un disparo en la calle. Alguien cae muerto y la cristalera del bar se trasforma en una pecera de la que no hay salida posible. La televisión emite sin descanso ciencia-ficción de los años cincuenta, mientras la temperatura de la cafetera sube, los ánimos se caldean y surgen las fricciones que siempre suceden a la pérdida del civismo. Comienza entonces un juego de sospechas que revelará el verdadero carácter de clientes y servicio. Claustrofobia y miedo actúan de combustible para que la situación alcance el disparate hiperbólico: un carajillo mortal.

Álex de la Iglesia se maneja con soltura en los ambientes de barrio y las postales costumbristas, protagonizadas por algunos de los peculiares individuos que articulan la España real. El crisol nacional reducido a ocho fulanos arquetípicos, reunidos entorno a un barra con aroma a café caliente y bocata de calamares. Es este un experimento social que pone a prueba la voluntad y el talante de unos sujetos enfrentados a un terror absoluto: la certeza de muerte hace aflorar los instintos más primarios de unos seres volcados en el egoísmo de la autoconservación y la miseria inherente a la condición humana. Las interpretaciones funcionan. Los diálogos, ágiles y divertidos, se entregan a una comicidad frenética, que brinca de boca en boca a la velocidad de una bala –con el rebozado de humor coral y alocado marca de la casa–. La situación nos obliga a bajar al sótano, para colarnos más tarde por un estrecho sumidero. De la Iglesia desnuda y ensucia a sus criaturas, arrojándolas a los detritus de la sociedad moderna, la misma que los ha moldeado hasta trasformarlos en bestias asustadizas y violentas. Y allí se ahogan, junto a la trama; porque al de Bilbao se le vuelve a atragantar uno de sus desatados epílogos. A este bar le sobran veinte minutos de metraje en las alcantarillas.

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(05-04-2017)

 

• Lo mejor: El aceite de oliva.
• Lo peor: La desaborida parte final.

 

 

Título Original: El Bar | Género: Comedia / Thriller | Nacionalidad: España | Director: Álex de la Iglesia | Actores: Blanca Suárez, Mario Casas, Carmen Machi | Productor: Carolina Bang, Álex de la Iglesia, Kiko Martínez | Guión: Jorge Guerricaechevarría, Álex de la Iglesia | Fotografía: Ángel Amorós | Música: Carlos Riera, Joan Valent | Montaje:

 

Sinopsis: Son las nueve de la mañana. En un café del centro de Madrid un grupo de personas de lo más dispar desayuna tranquilamente. Parece un día cualquiera… hasta que uno de los clientes se marcha del local y, en el momento en que pone un pie en la calle, recibe un disparo en la cabeza. Nadie más se atreve a salir. Están atrapados. Después del terrible suceso, los protagonistas que se encuentran en el local se ven obligados a permanecer en su interior, con el temor de que un francotirador dispare a todo aquél que intente salir de allí. Las tensiones entre los personajes comenzarán a crecer, con situaciones extremas y a la vez cómicas, y la barra se convertirá en el lugar en el que revelar los pecados y las culpas de cada uno. Pero… ¿y si el asesino está dentro del bar?