Planeta Prohibido (1956)

 

Los monstruos de la mente.

A principios del siglo XXIII, el crucero de los Planetas Unidos C-57-D es enviado a millones de años luz de la Tierra para investigar lo sucedido en una colonia establecida en el planeta Altair-4, de la que hace tiempo que no se tienen noticias a causa de un repentino cese de las comunicaciones. Una vez que la nave aterriza, la tripulación descubre que los únicos habitantes del planeta son el Dr. Morbius y su joven hija. El resto de colonos ha perecido en extrañas circunstancias, a manos de un ser aberrante y monstruoso que ronda por tan lejano mundo. Ahora, esa criatura ha despertado de nuevo, poniendo en peligro a toda la expedición. Todo parece estar relacionado con el descubrimiento de una tecnología muy avanzada, logró máximo de una raza extraterrestre ahora extinta: los Krell.

A mediados de la década de los cincuenta, en plena fiebre de las producciones de ciencia-ficción (“Ultimátum a la Tierra“, “La Invasión de los Ladrones de Cuerpos“… entre otras muchas), la MGM estrenó este título mítico dentro del género fantástico. Basada libremente en “La Tempestad” de William Shakespeare, la película de Fred McLeod Wilcox hace gala de una innovadora historia, mucho más elaborada y profunda de lo que era común en la época. Hay aquí una carga reflexiva y filosófica importante, con algunos diálogos dignos de recuerdo: “Todos tenemos algo de monstruo en el subconsciente, por eso necesitamos leyes y religión”. Gene Roddenberry reconoció públicamente que “Planeta Prohibido” fue su principal inspiración a la hora de crear la saga de “Star Trek“. Se trata también de uno de los referentes fundamentales de la serie de televisión “Perdidos en el Espacio“. Por todo esto, y mucho más, este título es considerado un clásico indiscutible del cine fantástico.

La película cuenta con unos valores de producción muy elevados, que garantizan una experiencia visual impactante –lo último en efectos especiales es puesto ante nuestros ojos; incluida una técnica de animación cortesía de la compañía Disney–. No podemos olvidar la recreación del planeta, así como los escenarios de la ciudad alienígena y el diseño del robot de Morbius, Robby (todo un icono dentro del género). Alta calidad en todos los aspectos que confiere al film un gran acabado y engrandece su fantasioso estilo. También es innovadora la banda sonora, totalmente electrónica gracias al uso de sintetizadores. Walter Pidgeon da vida al filólogo Morbius y Anne Francis se pone en la piel de su ingenua hija adolescente (siendo la primera actriz que aparece en minifalda en la historia del cine), mientras que un joven Leslie Nielsen interpreta al comandante John J. Adams en una obra que reflexiona sobre los peligros que un desarrollo tecnológico demasiado vertiginoso puede acarrear –sobre todo en manos de unos seres incapaces de controlar su subconsciente, dominado este por los instintos más primarios y un miedo irracional–.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(21-02-2002)

 

• Lo mejor: Obra fundamental de la ciencia-ficción del siglo XX.
• Lo peor: Perderse este viaje.

 

 

Título Original: Forbidden Planet | Género: Drama / Ciencia Ficción | Nacionalidad: USA | Director: Fred M. Wilcox | Actores: Walter Pidgeon, Anne Francis, Leslie Nielsen | Productor: Nicholas Nayfack | Guión: Irving Block, Allen Adler | Fotografía: George J. Folsey | Música: Bebe Barron, Louis Barron | Montaje: Ferris Webster

 

Sinopsis: Una expedición es enviada al planeta Altair-4, a años luz de la Tierra, para averiguar que ha ocurrido con una colonia de la que hace tiempo que no se tienen noticias. Lo que encuentran John y sus compañeros es al Dr. Morbius y a su hija, los únicos supervivientes que han escapado a un monstruo que ronda por el planeta. Al parecer, todo empezó cuando los colonos encontraron la tecnología de una raza superior ahora extinguida, los Krell.