Zombi (1978)

 

Cuando no haya más sitio en el infierno…

Tras “La Noche de los Muertos Vivientes“, donde se narraban los primeros casos de ataques de zombies a personas, en esta segunda parte de la “Trilogía de los Muertos” de Romero, se nos presentan unos Estados Unidos asolados por una epidemia de muertos vivientes de magnitudes apocalípticas. Los “resucitados” se cuentan por millares, muchas ciudades han quedado semidesiertas y los supervivientes se ven obligados a refugiarse en bases militares. Con este terrorífico telón de fondo, dos miembros del SWAT, una periodista y un oficial de policía tratan de escapar en helicóptero de un infierno que reclama sus vidas en cada esquina, a cada momento. Durante el viaje se ven obligados a repostar combustible en un centro comercial. Allí encuentran todo lo necesario para (sobre)vivir cómodamente: cobijo, comida, agua y armas (esto son los USA). Bloqueando las entradas y eliminando a los muertos que deambulan por el interior, consiguen crear un refugio agradable y seguro, pero no durará mucho… Miles de muertos andantes se dirigen hacia el recinto, en una escalofriante procesión que parece no tener fin.

En el año 1968, Romero transformó al zombie cinematográfico en icono pop. Una década más tarde, en 1978, lo elevó a la categoría de herramienta subversiva. Si “La Noche de los Muertos Vivientes” introdujo a los no-muertos en círculos más amplios dentro del cine de terror, “Zombi” es la película que realmente establece las pautas básicas del subgénero y lanza al mainstream la figura del antropófago resucitado –que hoy día es uno de los pilares fundamentales de la mitología moderna–. La generosa ración de gore y el descaro de su humor (muy) negro, se confabulan en torno a una feroz crítica de la acomodada clase media norteamericana y su complaciente estilo de vida; el objetivo es ese indolente estrato social que puebla los interminables y clónicos suburbios de la nación, compuesto por seres que se nutren de manera enfermiza en los aberrantes centros comerciales –mastodónticos complejos erigidos como auténticas catedrales del consumismo– que han colonizado el paisaje del mundo desarrollado. La sátira es manifiesta y contundente, tanto como las hordas de autómatas descerebrados que se agolpan en las entradas de las tiendas en un día de rebajas. Ahora, transformados (casi) todos en monstruos putrefactos, regresan a esos lugares comunes donde el capitalismo nos convierte en consumidores desprovistos de raciocinio.

Diez años más tarde, Romero volvió a rodar una película de zombis en los alrededores de Pittsburg. Fue su amigo, Mark Mason, quien sugirió el centro comercial de Monroeville como escenario. Todos estuvieron de acuerdo en que un enorme edificio repleto de provisiones era el lugar ideal para refugiarse en caso de emergencia. Filmar en el Monroeville Mall no fue tarea sencilla. El equipo de rodaje tenía que iniciar su jornada cuando las tiendas cerraban sus puertas, es decir, durante la noche, desde las once hasta las siete de la mañana del día siguiente. Esta peculiaridad alargó la filmación hasta algo más de cuatro meses. Apremiados por la escasez de medios, Romero y su productor, Richard P. Rubinstein, contactaron con el director italiano Dario Argento, quien aseguró la financiación de la película a cambio de los derechos de distribución en el extranjero. Argento sustituyó la primera banda sonora de la cinta por los hipnóticos temas compuestos por Goblin, su grupo de confianza. Los espléndidos efectos de maquillaje surgen de la creatividad de Tom Savini, que años más tarde (en 1990) dirigiría el notable remake de “La Noche de los Muertos Vivientes“. Aquí también interpreta al líder de una banda de motoristas –un papel que recuerda un poco al macarra Sex Machine de “Abierto Hasta el Amanecer“–.

Existen tres montajes diferentes de la película: el de Romero, que se exhibió en USA; el montaje del director, también de George A. Romero, que apareció en LD y DVD, con una duración de 139 minutos –la más extensa de los tres cortes–; y el de Dario Argento, que se estrenó en Europa bajo el nombre de “Zombi” en Italia y España. Estos tres montajes difieren algo unos de otros; así pues, el de Romero es más crítico y sarcástico y el de Argento se centra más en la violencia y el gore. Cualquiera de las tres copias roza la excelencia. No obstante, estamos ante una de las mejores películas de terror de todos los tiempos, con una fuerza visual arrolladora y multitud de escenas impactantes. La tensión, a la altura de su predecesora, consigue tener en vilo a la audiencia durante las más de dos horas de duración de un metraje que da poco respiro al espectador. Todos estos valores se tradujeron en un gran éxito de crítica y público, y en la consecución de numerosos galardones. Sin duda, es la película de zombies definitiva. En 1985 se estrenó su continuación, “El Día de los Muertos“, el cierre de la trilogía; pero esa es otra historia.

Manu Castro (9/10)
@ManuCastroLSO
(27-12-2003)

 

• Lo mejor: Cautivadora de principio a fin. Sin duda es esta la obra zombi más destacada hasta la fecha.
• Lo peor: Que su condición de cine zombi limite su público.

 

¿Sabías que…?Zombi” fue la primera gran película que desafió a la todopoderosa y temida MPAA (Motion Picture Association of America) cuando se negó a rebajar la violencia de la trama y modificar su montaje para encajar en una descafeinada versión calificada R. También rehusó aceptar la calificación X, que la habría relegado a los circuitos de distribución más propios de films como “Garganta Profunda“. En lugar de eso, la película salió a la luz sin calificación oficial. Todo un desafío a la censura de la época.

 

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Título Original: Dawn of the Dead | Género: Acción / Terror / Ciencia Ficción | Nacionalidad: USA / Italia | Director: George A. Romero | Actores: David Emge, Ken Foree, Scott H. Reiniger | Productor: Dario Argento, Richard P. Rubinstein | Guión: George A. Romero | Fotografía: Michael Gornick | Música: Dario Argento, Goblin | Montaje: George A. Romero, Dario Argento

 

Sinopsis: La epidemia que hace resucitar a los muertos convertidos en seres ávidos de carne humana se ha extendido, llegando al punto en el que varias ciudades han quedado prácticamente desiertas. Los supervivientes deben refugiarse en zonas militares, ya que los zombies no dudan en acabar con sus propios familiares… Continuación del clásico de horror de George A. Romero “La Noche de los Muertos Vivientes“.