Atmósfera Cero (1981)

 

¿Mis hombres? Mis hombres son una mierda.

A millones de kilómetros de La Tierra, en una recóndita luna de Júpiter, el capitalismo sigue haciendo de las suyas. En Io se encuentra la colonia minera Con-Am 27, un infierno tecnológico sin atmósfera respirable donde los trabajadores son exprimidos hasta el extremo para mejorar el balance comercial de la compañía (una vez más, el poder opresor de la corporación es el alimento de la distopía). Allí es asignado un nuevo jefe de policía, el marshall William T. O’Niel (Sean Connery), que a su llegada se encuentra con la pasividad del cuerpo de policía local y los turbios tejemanejes del odioso director de la instalación, Sheppard (Peter Boyle). Para colmo de males, a las pocas semanas tras asumir el cargo comienzan a producirse unas misteriosas muertes entre la plantilla de mineros. Como encargado de la investigación, O’Niel no tarda en percatarse del intenso olor a chamusquina que desprenden las elevadas cifras de productividad de la instalación. El complot hace aguas por todas partes, pero funciona porque la mayor parte del personal mira para otra parte. Ya sabéis: lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada. Por fortuna, tenemos a Connery.

Con esta premisa, Peter Hyams mezcla un envoltorio de ciencia-ficción con el suspense que genera tanta actividad sospechosa, convirtiendo a O’Niel en una especie de sheriff Will Kane en versión western espacial –como Gary Cooper, Connery se queda “Solo ante el Peligro”–. La amenaza está representada en esta ocasión por los esbirros de una megacorporación sin escrúpulos que no dudarán lo más mínimo a la hora de (intentar) liquidar al único hombre íntegro en órbita a Júpiter. Corruptos y cobardes pondrán a prueba al bueno de Connery, que en un principio tendrá que trabajar sin ayuda alguna y ante las reticencias de todos –con excepción de la doctora Lazarus (Frances Sternhagen) y el sargento Montone (James Sikking)–, y más tarde luchará por su vida sin que nadie le eche una mano (salvo Lazarus; la doctora mola). Los claustrofóbicos y asfixiantes decorados (obra del diseñador de producción Phillip Harrison y el especialista en efectos especiales John Stear) y la conseguida ambientación, elementos visiblemente influenciados por la estética de “Alien, el Octavo Pasajero” (al igual que la banda sonora, obra de Jerry Goldsmith), contribuyen a aumentar la angustiosa y desoladora sensación que transmite la película.

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(21-02-2002)

 

• Lo mejor: Sean Connery con un par.
• Lo peor: Los matones no dan la talla.

 

 

Título Original: Outland | Género: Acción / Thriller / Ciencia Ficción | Nacionalidad: Reino Unido | Director: Peter Hyams | Actores: Sean Connery, Peter Boyle, Frances Sternhagen | Productor: Richard A. Roth | Guión: Peter Hyams | Fotografía: Stephen Goldblatt | Música: Jerry Goldsmith | Montaje: Stuart Baird

 

Sinopsis: Io, la luna más recóndita de Júpiter, alberga la colonia minera Con-Am 27, un infierno de alta tecnología. Allí, el marshall William T. O´Niel (Sean Connery) indaga sobre la muerte misteriosa de algunos mineros. En la búsqueda de la verdad, estará solo. En “Atmósfera Cero”, el escritor y director Peter Hyams (“Timecop”, “2010”) retrata el escalofriante resultado de un mundo dominado por las compañías. La deshumanización queda intensamente retratada a través de los ambientes creados por el diseñador de producción Phillip Harrison y el mago de los efectos especiales John Stears, ganador del Oscar por su trabajo en “Operación Trueno” y “La Guerra de las Galaxias”.