Alien, el Octavo Pasajero (1979)

 

En el espacio nadie puede oírte gritar.

Hacía tiempo que teníamos reproductor de VHS en casa y alquilar películas se había convertido en un hábito, uno que molaba. Siempre ha entrado mucho cine en mi casa, y de las maneras más extrañas imaginables, además. Este que cito a continuación es uno de esos casos singulares. Por aquel entonces (principios de los noventa) los videoclubs funcionaban muy bien y solían tener un fondo de catálogo bastante holgado. En consecuencia, un cinéfilo incipiente podía acceder a materiales de diversa procedencia. Pero había otros métodos para conseguir películas; mi madre dio con uno alternativo. Al parecer, el carnicero del barrio había adquirido una completa colección de cine de la productora 20th Century Fox, y se mostró encantado de prestarnos un buen puñado de títulos. Uno de aquellos títulos era “Alien, el Octavo Pasajero“. La cinta llegó a mi casa la mañana de un soleado día de vete a saber qué mes (no tengo tanta memoria). Después de comer, nos dispusimos a verla en el salón. La estancia estaba muy iluminada. Desde luego, no era el ambiente más propicio para disfrutar de esta obra y, aun así, recuerdo haberme cagado encima de puro miedo con la travesía espacial del amigo Ridley Scott. Porque de eso va esta movida, de pasar genuino, sudoroso y paralizante pavor a bordo de una nave estelar lúgubre y oscura, transformada en la morada del ser más pesadillesco que podáis imaginar: el puto xenomorfo ideado por H. R. Giger.

Semanas de pesadillas atestiguan el buen hacer de ambos creadores. De hecho, con el paso de los años se ha convertido en desgastado cliché aquello de referirse a este título como la mejor mezcla de ciencia-ficción y terror del séptimo arte; una descripción que, a pesar de lo manido, le hace verdadera justicia. Desde su premonitoria frase promocional, “en el espacio nadie puede oír tus gritos”, esta magnífica película supo mezclar como ninguna ambos géneros, para ofrecer al espectador una de las tramas más inquietantes y aterradoras de la historia del cine. Ambientación y diseño al servicio del horror, algo que también propicia la inquietante banda sonora de Jerry Goldsmith. Spoilers. Una vez que ponemos los pies en ese desolado, ventoso y oscuro mundo (en realidad se trata de una luna), cuya superficie de rocas afiladas no presagia nada bueno, la sangre se nos hiela antes incluso de avistar la espeluznante nave alienígena estrellada. Con los nervios destrozados nos topamos con el jinete espacial y la cámara donde permanecen latentes los extraños huevos que llaman la atención del demasiado curioso John Hurt. Cuando su personaje, Kane, mete los morros donde no debe, el abrazacaras tiene preparado el susto de nuestra vida. De vuelta a la nave nos espera una de esas escenas que articulan el género fantástico y la cinematografía en general: la última cena de la tripulación –”cuidado con las indigestiones, muchacho”, dice Ash, el oficial médico–. El quebrantapechos da paso a la bestia definitiva, un ser que dará buena cuenta de la tripulación de la Nostromo, a lo largo de una cacería que se extiende por cada pasillo y conducto del gigantesco laberinto de metal en tránsito por un cosmos de tintes góticos.

La angustia de los protagonistas, atrapados en esa nave infernal a merced de uno de los más escalofriantes monstruos que se han visto en la pantalla grande, se trasmite a la audiencia desde el primer minuto y no la deja tranquila hasta el último. Resulta fácil ponerse en la piel de Dallas, guiado por un rudimentario sistema de detección de movimiento a través del sistema de ventilación; de Lambert, paralizada por el miedo; de la fabulosa Ripley (Sigourney Weaver), personaje icónico, superviviente nata que se deja la piel para salvar el trasero. Parker, Brett… todos ellos miembros de una tripulación de currantes, camioneros espaciales sacados de su hibernación para atender una extraña señal de auxilio. Dan O’Bannon (junto a Ronald Shusett) confecciona un guión repleto de referencias, construido sobre las ideas que no pudo llevar a cabo con “Dark Star“, la ópera prima de John Carpenter. Las más evidentes las encontramos en “El Terror del Más Allá” (1958), donde un bicho alienígena se esconde en los conductos de ventilación de una nave espacial y liquida a los miembros de la tripulación, uno a uno; y, sobre todo, “Terror en el Espacio” (1965), film dirigido por el gran Mario Bava, con el que “Alien” guarda muchas similitudes (una extraña señal, un planeta inhóspito, un enorme extraterrestre muerto en circunstancias sospechosas…). También podríamos citar el encierro y acoso de “El Enigma… de Otro Mundo“, el “Planeta Prohibido” de Fred M. Wilcox o incluso “2001: Una Odisea del Espacio“, pero, más allá de todos estos préstamos creativos, “Alien, el Octavo Pasajero” se eleva por encima de su inspiración primigenia, para constituirse en obra fundamental de la ciencia-ficción y el cine fantástico posterior. Estamos ante un film indispensable; ahora el referente es él.

Manu Castro (9/10)
@ManuCastroLSO
(21-02-2002)

 

• Lo mejor: Es el más aterrador de los oscuros callejones del espacio.
• Lo peor: No embarcarse en la Nostromo al menos una vez al año.

 

¿Sabías que…? En el primer borrador del guión la Nostromo era una nave tripulada únicamente por hombres. Ante la negativa de Paul Newman a interpretar el papel de Ripley, se modificó el libreto, propiciando la llegada de Sigourney Weaver al proyecto. “Alien, el Octavo Pasajero” es, posiblemente, la película que mejor ha sabido conjugar el terror con la ciencia-ficción. Gran parte del mérito lo tiene su director Ridley Scott y el artista gráfico H.R.Giger, quien realizó los diseños de la criatura y los decorados de la nave alienígena, lo que le valió el Oscar a los mejores efectos visuales de 1980 (junto a Carlo Rambaldi, Brian Johnson, Nick Allder y Dennis Ayling). Existe un montaje del director, estrenado en 2004 para celebrar el 25 aniversario de la película, con escenas adicionales.

 

 

 

Título Original: Alien | Género: Terror / Ciencia Ficción / Thriller | Nacionalidad: Reino Unido | Director: Ridley Scott | Actores: Tom Skerritt, Sigourney Weaver, Veronica Cartwright | Productor: Gordon Carroll, David Giler, Walter Hill | Guión: Dan O’Bannon, Ronald Shusett | Fotografía: Derek Vanlint | Música: Jerry Goldsmith, Lionel Newman, Howard Hanson | Montaje: David Crowther, Terry Rawlings, Peter Weatherley

 

Sinopsis: Una escalofriante aventura va a tener lugar en la nave espacial “Nostromo”. Siete astronautas, cinco hombres y dos mujeres, serán los protagonistas. De regreso a la Tierra, después de un vuelo espacial de reconocimiento, el ordenador de a bordo recibe un mensaje de procedencia desconocida que cambiará totalmente el rumbo del regreso. Al aterrizar forzosamente para reparar la máquina, detectan una extraña forma de vida que logrará introducirse en la nave… Acaba de subir el octavo pasajero. Es entonces cuando empieza una terrible pesadilla, imposible de imaginar.