300 (2006)

 

Esta noche cenaremos en el infierno.

El superpéplum informático ha nacido. Zack Snyder nos ofrece una sobredosis de croma verde, fija su mirada en el entretenimiento digital más vanguardista y planifica un ejercicio estético que rivaliza en intensidad con lo más llamativo que puede ofrecer el mundo de los videojuegos; “300” es una producción que arrolla visualmente a todos sus rivales, para reinventar, de paso, el concepto de péplum y film pseudohistórico. “Gladiator”, “Troya” y “Alejandro Magno” no tienen nada que hacer ante esta desbordante proeza técnica, de ritmo vertiginoso, guitarras eléctricas y acción milimétricamente planificada para desembocar en una suerte de coreografía bélica que provoca nuestra fascinación en no pocas escenas. Épica extrema y contundente. Acción, ritmo y desbocada dinámica narrativa más allá del espectáculo tradicional en el género.

La fidelidad visual a la novela gráfica es de un celo encomiable, algo que Snyder también traslada al plano argumental. Es cierto que el cómic no pretende ser una obra de riguroso calado histórico, aunque, como estimable producto cultural, supera la línea del mero y puntual divertimento. Frank Miller dota a sus diálogos de un componente político más que evidente, acercando “300” al borde de ser considerado un panfleto militarista con tendencia al enaltecimiento de la violencia organizada: la incuestionable audacia del líder militar, por encima del valor del pueblo como sociedad soberana, no se pone nunca en duda.

El controvertido y engañoso alegato esgrimido en favor del coraje, el honor y la amistad, pero sobre todo de la libertad (en su concepción más abstracta) como defensa ante la tiranía y la opresión de los “otros”, queda deshabilitado, casi al completo, por las concesiones y los guiños complacientes a una sociedad netamente fascistoide. La alabanza del modelo espartano y la deformación de un enemigo reducido a una absurda caricatura, nos retrotraen a una época de vergonzante cine de propaganda, dirigido a mentes algo más que obtusas. Miller (Snyder) es consciente de ello, nos manipula y consigue que todo resulte exagerado, cómico y divertido. La ideología tendenciosa y autoritaria también puede ser una verbena; al menos durante un rato.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(23-03-2007)

 

• Lo mejor: Su sentido del espectáculo total.
• Lo peor: El análisis en clave ideológica.

 

¿Sabías que…? “Grecia, aquella tierra curtida y eterna en la que incluso las piedras hablan acerca del coraje, la resistencia y las glorias humanas; y nada más elocuente que este pilar solitario de un lugar remoto a unos 300 kilómetros de la Atenas moderna. Tras el silencio de los últimos 24 siglos, esta es la historia de un punto de inflexión en la historia, de un día de gloria en el que 300 guerreros griegos lucharon aquí por sus vidas, su libertad, y la nuestra…”

Así comienza el film que Rudolph Maté dirigió en 1962, “El León de Esparta”, fuente de inspiración de Frank Miller (“Sin City”), autor de la magnífica novela gráfica “300“. El origen histórico de los hechos conocidos por todos como “La Batalla de las Termópilas” es, por sí sólo, material de primera calidad para abordar con garantías una superproducción hollywoodiense, pero, además, la obra de Miller ha resultado ser el mejor storyboard de los últimos años; punto de partida para la construcción de la película más impactante (a nivel visual) que se ha podido disfrutar este año en una sala de cine.

 

 

Título Original: 300 | Género: Acción / Drama / Aventuras / Bélico | Nacionalidad: USA | Director: Zack Snyder | Actores: Gerard Butler, Andrew Pleavin, Tyrone Benskin | Productor: Mark Canton, Bernie Goldmann, Gianni Nunnari | Guión: Michael Gordon, Frank Miller, Zack Snyder | Fotografía: Larry Fong | Música: Tyler Bates | Montaje: William Hoy

 

Sinopsis: Adaptación de la famosa novela gráfica de Frank Miller, que narra una vez más, y de manera atroz, la antigua Batalla de las Termópilas, en la que el rey Leónidas (Gerard Butler), junto con 300 espartanos, luchó a muerte contra el Emperador Jerjes y su gran ejército persa. Haciendo frente a insuperables adversidades, el valor y sacrificio de estos hombres inspiró a toda Grecia para unirse contra el enemigo persa, y así decir basta a esa situación en favor de la democracia y la libertad en Occidente.