Alone in the Dark (2005)

Alone in the Dark (2005)

 

Patadas (en la boca) en plena oscuridad.

Tras la infame “House of the Dead“, Uwe Boll continúa empeñado en explotar comercialmente cualquier franquicia de videojuegos mínimamente popular (y lo suficientemente barata para las arcas de Boll KG). Aprovechando el relativo éxito de “Alone in the Dark: The New Nightmare“, el teutón perpetra un nuevo ejercicio de desatino y chabacanería, un todo vale repleto de diálogos imbéciles, situaciones torperas y un desarrollo de la acción que invita al uso indiscriminado de papel higiénico. Pero empecemos por aclarar algunos conceptos: la adaptación es puro libertinaje; poco o nada tiene que ver la película con el juego original, más allá de las referencias a los Abkani. El resto de la trama es un despropósito mayúsculo, inconsistente, absurdo y repleto de incongruencias que crecen y se retroalimentan ante nuestro asombro.

¿Qué coño está pasando? Recurriré a los spoilers para analizar ciertos aspectos de este horror. Tras un texto introductorio de nueve párrafos, ahí es nada, aparece Carnby en un avión, camiseta sin mangas -bien sudada- y gabardina guarrindonga (que supongo desprendería un olor vomitivo si pudiera ser percibido más allá de la cuarta pared). El tipo viaja con signos bastante evidentes de embriaguez (va bien cocido, no culpemos al jet lag) y, ante las molestias que le causa un chaval sentado a su lado, utiliza su verborrea de investigador paranormal para acojonar al muchacho: “Debes temer a la oscuridad”. Luego se dirige a nosotros utilizando el recurso de la voz en off (aka explicación para lentitos). La cosa va de eso. De oscuridad, monstruos en la oscuridad, estar sólo en la oscuridad. Queda claro. Se introduce entonces el tema de los artefactos Abkani, la agencia 713, los huérfanos perdidos y encontrados, el doctor Hudgens, Tara Reid con gafas de pasa… lo que viene siendo un sindios argumental.

“La civilización Abkani fue la primera en utilizar el oro para guardar objetos de valor. Creían que tenía el poder de albergar ciertos espíritus malignos. Pero hoy en día, ni siquiera recordamos por qué valoramos el oro”. Dr. Hudgens. Formación: justita. Profesión: cabrón. Este peculiar sujeto, además de experimentar con un puñado de huérfanos (a los que años atrás implantó quirúrgicamente una especie de parásitos que se adhieren a la espina dorsal de los pequeños), trata de abrir un portal dimensional para liberar a unos monstruos repugnantes y ancestrales con ganas de acabar con la humanidad. La infancia del tal Hudgens tuvo que ser muy jodida. En fin, que el alopecico doctor se ha pasado media vida reuniendo los fragmento de la llave que abrirá la puñetera puerta dimensional. ¿Y sabéis quién tiene el último trozo de la llave? Putas casualidades de la vida, pero si, es Carnby. El guión de diez. Aparece en escena Stephen Dorff (que como Slater, también andaba mal de pasta), en el papel de machaca de la Agencia 713; ente gubernamental secreto que se supone constituido para protegernos de este tipo de movidas paranormales. De presupuesto van muy escasos, eso sí, por lo menos en equipo de campo (la sala de control no es precisamente el NORAD de “Juegos de Guerra“).

Xenomas invisibles, una amenaza de mierda. Así se llaman los bichos malos, híbrido entre un dinosaurio y el alien de Giger. Como se camuflan, se les ve poco, y casi mejor así, creedme. Retornan los niños de Hudgens (ahora adultos) como autómatas descerebraos, simplemente para recibir una indiscriminada ración de plomo por parte de los pistoleros de la agencia. Hay dos grandes tiroteos en esta película, os convido a descubrir cuál de los dos es más cacoso. Cámara lenta, tiempo bala y juegos de luces, mezclándose, como cuando tiramos de la cisterna. Rematamos el paquete de despropósitos con una escena de sexo que invita al celibato: Slater y Tara Reid “tratan” de fornicar al ritmo de “Seven Seconds” de Youssou N´Dour y Neneh Cherry (una canción senegalesa que protesta contra el racismo). Mala ambientación, mal polvo, ergo, mala película. La cinta acaba con el fin de mundo, así, como os lo cuento. Ciudad evacuada, calles desiertas y la voz de Slater que nos comunica lo siguiente: “La puerta se volvió a cerrar pero, tal y como descubrieron los Abkani, sacar la oscuridad a la luz, tiene un precio. El pueblo Abkani fue borrado de la faz de la Tierra. Y ahora, parece como si todo volviera a ocurrir“. Brillante. A Boll no le tiembla el pulso a la hora de introducir piezas que no encajan ni a patadas.

Manu Castro (3/10)
(15-03-2005)

 

• Lo mejor: Con cerveza se traga mejor.
• Lo peor: Las incongruencias que nos golpean como puñetazos.

 

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Alone in the Dark (2005)

 

Título Original: Alone in the Dark | Género: Terror / Thriller / Acción | Nacionalidad: Canadá / Alemania / USA | Director: Uwe Boll | Actores: Christian Slater, Tara Reid, Stephen Dorff | Productor: Shawn Williamson | Guión: Elan Mastai, Michael Roesch | Fotografía: Mathias Neumann | Música: Reinhard Besser, Oliver Lieb, Bernd Wendlandt | Montaje: Richard Schwadel

 

Sinopsis: De niño, Edward Carnby tuvo una prueba irrefutable de que existe un mundo más allá del nuestro. Ahora, veinte años después, Edward es un investigador de efectos paranormales. Ahora, el gran misterio del pasado de Edward está a punto de convertirse en el caso más peligroso al que se ha enfrentado jamás. Han desaparecido diecinueve personas, y comparten una sola cosa en común – todos han crecido en el mismo orfanato que Edward. Tratando de encontrar alguna respuesta, Edward descubre que se halló un antiguo artefacto de bastante energía de un remoto naufragio. En medio del creciente peligro, recurre a Aline Cedrac, una brillante antropóloga quien también es una antigua novia suya, y la única persona de la que realmente se fía. En un mundo de viejos demonios, civilizaciones perdidas, conspiraciones oscuras de gobierno, y de amenazas de muerte paranormales, Edward y Aline se alían para enfrentarse al enemigo supranatural diferente a todo lo que han visto hasta ahora un ser cuya propia existencia podría amenazar la humanidad entera.

 

Alone in the Dark (2005)