House of the Dead (2003)

 

Guateque zombie.

Va camino de convertirse en todo un dogma. Me refiero a la baja calidad de las películas basadas en videojuegos. Resulta innegable que son producciones mediocres (una parte importante de ellas al menos), carentes de originalidad y talento; propuestas que desmerecen al lado de sus originales (ya sean estos títulos lanzados en consola, PC o recreativa arcade) y sólo buscan la rentabilidad económica inmediata, alzándose sobre el éxito y la reputación del juego a adaptar (y a destrozar) por mero afán pecuniario. El esperpéntico proyecto que nos ocupa, dirigido por el siempre peculiar Uwe Boll –que en estos momentos se encuentra preparando la versión cinematográfica de “Alone in the Dark” (cruzad cuantos dedos podáis)–, es decididamente fiel a esta definición. Su película, a la sombra de la reciente “Resident Evil” de Paul W. S. Anderson, es una anodina “casa de los muertos” que fracasa incluso como cine de zombies ramplón y cutre hasta-decir-basta. Además, he de confesar que toca la moral ver a Jürgen Prochnow pululando por un tinglado de este calibre.

Repasemos algo obvio para cualquiera que haya echado una partida al mata-mata nipón. “House of the Dead” no tiene nada que ver con el videojuego de SEGA. Absolutamente nada, salvo el título y los zombies. Es este un punto de partida importante para analizar la no adaptación perpetrada por el director alemán, algo que evidencia las intenciones últimas de un proyecto dedicado en exclusiva a canibalizar la marca comercial de la franquicia. El objetivo es ese y sólo ese. Para Boll carece de sentido alguno tratar de trasladar al cine la popular saga de rail shooters con otro propósito que no sea saquear su llamativo título. Más aún cuando resultan tan flagrantes las deficiencias narrativas de los videojuegos; aventuras de tramas sencillas, que comparten toda la brillantez de la que es capaz la actividad cerebral de un no-muerto. Pero hablamos de un juego interactivo: no se le puede pedir más a una divertida barraca de tiro al blanco (o al zombi en este caso). Por curioso, extraño e inverosímil que parezca, la versión cinematográfica nos ofrece aún menos nutrientes a nivel argumental, planteando una travesía trasnochada y vergonzante; una atracción de feria pasada y aburrida, carente de todo suspense, donde el único aliciente es aguardar al próximo susto bochornoso y predecible.

Misterio, venganza y mucha caca de zombie. Castillo Sermano (¿Sarmiento?) fue un sacerdote desterrado de España en el siglo XV al ser acusado de llevar a cabo experimentos que ofendían a Dios. Al parecer, el tipo asesinó a la tripulación del San Cristóbal, esclavizó a los nativos de la “Isla de la Muerte” y desde entonces su afición preferida es liquidar a todos los incautos que se pasean por tan inhóspito lugar. Un tipo la mar de majo que se inyectó un suero de inmortalidad hace centenares de años y además es el creador de los zombies (sic). No sorprenden los (muchos) socavones de un argumento que sólo sirve de perezoso pretexto para mostrar los excesos propios de una carnicería gore, mezclados con tiroteos y escenas de lucha, ingredientes que conforman el grueso de la película y la definen casi en su totalidad. El film va a la deriva desde su inicio, configurando un descerebrado carrusel de imágenes sangrientas y desnudos gratuitos. Semejante folclore comienza a desprender un hedor insoportable una vez superados los quince primeros minutos de metraje. Este intenso olor a putrefacción acaba por impregnar cada rincón de una propuesta donde todos y cada uno de sus fotogramas nos dejan una irremediable sensación de hartazgo e insatisfacción.

Manu Castro (2/10)
@ManuCastroLSO
(12-02-2004)

 

• Lo mejor: El descuento para la entrada.
• Lo peor: No tener una cerveza a mano durante su visionado.

 

zoml1

 

 

Título Original: House of the Dead | Género: Terror / Thriller / Acción | Nacionalidad: Canadá / USA / Alemania | Director: Uwe Boll | Actores: Jonathan Cherry, Tyron Leitso, Clint Howard | Productor: Uwe Boll, Wolfgang Herold, Shawn Williamson | Guión: Mark A. Altman, Dave Parker | Fotografía: Mathias Neumann | Música: Reinhard Besser | Montaje: David M. Richardson

 

Sinopsis: En una isla desierta en el estrecho de Juan de Fuca, se está celebrando la madre de todas las fiestas techno. Con la intención de unirse a sus amigos en la histórica juerga, un grupo de jóvenes alquila su embarcación a un capitán aprensivo y se hacen a la mar para pasar el mejor fin de semana de sus vidas. Pero cuando el grupo atraca en aquel lugar, caen en la cuenta que todas las leyendas que hablaban sobre la “Isla de la Muerte” son reales y un horror inconcebible habita allí. Tras cada sonido y cada sombra acecha algo terrorífico, llegado de más allá de la tumba, esperando su oportunidad de convertir a cada uno de los recién llegados en miembros de la legión de muertos vivientes que asola la isla. El único sitio donde los supervivientes pueden esconderse es en una dilapidada estructura arquitectónica escondida en el corazón de la jungla: La Casa de los Muertos.