Asalto a la Comisaría del Distrito 13 (1976)

Asalto a la Comisaría del Distrito 13 (1976)

 

Sobrevivir a un cholo.

Tras su lisérgico debut cinematográfico, con aquella aventura espacial poshippie titulada “Dark Star“, a Carpenter no le llovieron las ofertas de trabajo. Aun así, el neoyorquino se las ingenió para encontrar la financiación necesaria para acometer su segundo largo. Cien mil dólares invertidos en un western urbano (siempre fue su intención ambientarlo en el oeste americano) filmado en 35mm Panavision (ratio 2.35:1), su formato predilecto desde entonces. “Asalto a la Comisaría del Distrito 13” es un sincero homenaje cinéfilo que combina el “Río Bravo” de Howard Hawks con “La Noche de los Muertos Vivientes“, la joya zombi de Romero. Estos dos encierros forzosos, ambos asedios mortales de carácter claustrofóbico, le sirven a Carpenter para plantear un thriller que acaba transformado en horror asfixiante. De atmósfera cargada, malos sin rostro y tensión en aumento –a pesar de su ritmo extrañamente sosegado–, esta cinta de culto, que resultó un fracaso mayúsculo en su estreno en cines, sentó las bases del cine de acción urbana norteamericano de la década de los ochenta. No fue hasta su estreno en Europa, y su éxito de crítica en el Festival de Londres, cuando la obra de Carpenter recibió el reconocimiento merecido. Acababa de nacer un autor reconocible, de talento sobresaliente, lenguaje propio y mucho que decir en el cine de género.

Veinte días de rodaje y medios escasos para narrar un conflicto inimaginable; algo así no puede pasar, no en medio de la ciudad, no hoy día. Y sin embargo sucede. Carpenter lo hace creíble, dejando de lado cualquier tipo de ambigüedad, yendo al grano, mediante una sucesión de escenas y acontecimientos descritos con una generosa dosis de crudeza y violencia explícita. Las bandas de Los Ángeles, años antes del cónclave del Bronx (“Los Amos de la Noche“), deciden unir sus fuerzas después de una sangrienta operación policial en la que mueren varios pandilleros. Blancos, negros y chicanos reúnen un arsenal considerable y se echan a las calles de la populosa ciudad californiana, iniciando una guerra abierta contra todos. Paralelamente, un policía recibe su primera misión; unos presos son trasladados en autobús a la cárcel del condado; y un hombre, junto a su hija pequeña, viaja al gueto para recoger a la niñera de esta última. Tres historias que, ajenas a su voluntad, confluyen en un edifico destartalado, perdido en el mar de asfalto. La comisaría trece del distrito siete (aquí designada erróneamente como comisaría sin número del distrito trece) está a punto de echar el cierre para ser trasladada a un nuevo emplazamiento. Allí viviremos una noche aterradora.

Un asesinato a sangre fría desencadena la imparable sucesión de calamidades de la que seremos testigos. El policía novato acude para hacerse cargo del cierre de la comisaría trece; no muy lejos de allí, una inocente niña cae muerta al suelo; su padre se venga de los asesinos y busca refugio en el edificio policial; el autobús carcelario hace una parada imprevista en ese mismo lugar; mientras, las bandas callejeras preparan la irracional vendetta, desprovista de medida alguna, que articula el resto de la película. Arranca el asedio con un tiroteo mudo, donde sólo podemos oír cómo se hacen añicos los cristales de las ventanas; es el aterradora preludio a las sucesivas oleadas de balas y sangre que tendrá que afrontar este accidental grupo de refugiados –en el que destacan Austin Stoker y Darwin Joston (el carismático Napoleón Wilson)–. Los asaltantes, metódicos, desprovistos de identidad y propósito, más allá de masacrar a un enemigo circunstancial, arremeten sin descanso, como una horda de no muertos, entregados a un frenesí desconcertante. Velada infernal de ambientación soberbia, suspense agobiante y ritmo desbordado; elementos congregados en torno a un “cholo” brutal, con Carpenter dirigiendo, componiendo la estupenda banda sonora y montando la cinta –bajo el seudónimo de John T. Chance (el nombre del personaje interpretado por John Wayne en “Río Bravo“)–, para completar un asalto transformado en obra maestra.

Manu Castro (9/10)
@ManuCastroLSO
(27-12-2001)

 

• Lo mejor: Su pasmosa habilidad para hacer tanto con tan poco.
• Lo peor: Ha quedado injustamente relegada a un segundo plano dentro de la filmografía de Carpenter.

 

¿Sabías qué…? El título original de la película es “Assault on Precinct 13” –”Asalto a la Comisaria 13” en su traducción al castellano–; el distrito se incluyó en el título español de manera incorrecta, puesto que se trata del distrito siete, no del trece.

 

jcar1

 

Asalto a la Comisaría del Distrito 13 (1976)

 

Título Original: Assault on Precinct 13 | Género: Acción / Thriller | Nacionalidad: USA | Director: John Carpenter | Actores: Austin Stoker, Darwin Joston, Laurie Zimmer | Productor: J. Stein Kaplan | Guión: John Carpenter | Fotografía: Douglas Knapp | Música: John Carpenter | Montaje: John Carpenter (John T. Chance)

 

Sinopsis: Segundo largometraje oficial del maestro del fantástico John Carpenter, mezcla de western y thriller, de terror y aventuras, que bebe de “Río Bravo” de Howard Hawks. Este claustrofóbico filme nos cuenta la historia de una comisaría y de cómo unos habitantes temporales (que han tenido que refugiarse en ella) se enfrentan a una banda de criminales que tratan de exterminarlos, al buscar venganza tras ser tiroteados por la policía. En la abandonada comisaría sólo queda un vigilante encargado de cerrarla definitivamente, al que pronto se unirán el padre de una chica asesinada por dicha banda y tres criminales que son llevados a prisión.

Todos lucharán por su vida en un tiroteo infernal que hará que se unan con el objetivo de pasar esa noche de terror en la que nadie puede prestarles ayuda. Agobiante hasta el límite, la estupenda partitura de Carpenter a los teclados se ha convertido en todo un clásico de las bandas sonoras del fantástico. “Asalto a la Comisaría del Distrito 13” es una de las varias obras maestras que ha dirigido John Carpenter, uno de los grandes realizadores de cine fantástico de las últimas décadas, todo un reducto de cine de calidad y de compromiso social a través de sus filmes.

 

 

Asalto a la Comisaría del Distrito 13 (1976)