Bienvenidos al Fin del Mundo (2013)

Bienvenidos al Fin del Mundo (2013)

 

Amistad dorada y con espuma.

Que una pinta de cerveza y una reunión alcohólica con los amigotes de toda la vida sea la respuesta a esa pérdida incansable y constante de nuestra identidad personal, es un mensaje tan atractivo que resulta imposible de rechazar. Edgar Wright nos plantea una duda más que razonable sobre el sentido de ese inaguantable proceso que supone madurar, más bien mutar en adulto, y no hablamos de eludir responsabilidades, ni de una idealizada exaltación del complejo de Peter Pan, Wright se pregunta el porqué del extraño rumbo que toma la vida una vez que dejamos atrás la adolescencia, y se centra en ese clímax crítico que acontece llegados los 40.

Mucha de la paranoia y la mierda que aqueja a las modernas sociedades occidentales proviene de esa puta manía que tiene el sistema de asimilar la rareza y el contraste para hacerlos desaparecer a base de adoctrinamiento académico, trabajos basura, encorsetadas reglas sociales y una estandarización ideológica que va contra natura. Resulta inevitable que este proceso genere ansiedad en los sujetos que no padecen un caso crónico del llamado “complejo de rebaño”. “Bienvenidos al Fin del Mundo” supone una reivindicación de la individualidad, aunque sea a través de un descerebrado sin objetivos aparentemente “normales”.

La revelación de un beodo. Así arranca este refrescante viaje por “La Milla de Oro”, una aventura que toma la invasión alienígena como coartada para desarrollar una crítica social tan concisa que, de pura puntería, alcanza a todos los males de esta sociedad por la que pululamos. Todos somos vainas; la tecnología nos controla, se ha clonado la chorrada y el esparcimiento retard. Ya no manejamos información, consumimos bazofia digital instantánea, un lastimoso subproducto cultural que lo contamina todo. Y Wright, Pegg y Frost nos dicen: ¡No, qué cojones!, vamos al Winchester, que fluya la birra, la puñetera libertad y el roce con la gente que nos importa de verdad y que tenemos cara a cara. Muerte y destrucción para los robots fabricados en serie y programados siguiendo las pautas de un único y dañino sistema operativo. En el fondo, la vida trata de alcanzar objetivos que nos satisfagan realmente, aunque sea algo tan “socialmente deplorable” como completar “La Milla de Oro” con tus amigos cuarentones.

Y sí, coño, “Bienvenidos al Fin del Mundo” es un buen final para la puñetera trilogía del Cornetto (“Zombies Party”, “Arma Fatal” y esta). Edgar Wright describe su tríptico como un buen remedio para pasar la resaca, pero su cinta da para mucho más, es divertida, garantiza la carcajada puntual, pero, además, nos deja un regusto muy placentero y una sonrisa en la cara cuando presenciamos el atrevimiento de poner el futuro post-apocalíptico del mundo en manos de unos borrachos mezquinos, repletos de todos los defectos humanos conocidos, pero capaces de comprender el significado de la verdadera amistad y capacitados para alcanzar la felicidad más allá de las trabas de una sociedad envilecedora.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(29-11-2013)

 

• Lo mejor: Wright, Pegg y Frost; trío indispensable.
• Lo peor: No ver más allá de sus chistes gamberros.

 

Bienvenidos al Fin del Mundo (2013)

 

Título Original: The World’s End | Género: Acción / Comedia / Ciencia Ficción | Nacionalidad: Gran Bretaña | Director: Edgar Wright | Actores: Simon Pegg, Nick Frost, Martin Freeman | Productor: Tim Bevan, Eric Fellner, Nira Park | Guión: Simon Pegg, Edgar Wright | Fotografía: Bill Pope | Música: Steven Price | Montaje: Paul Machliss

 

Sinopsis: Cinco amigos de la infancia se reúnen después de 20 años porque uno de ellos está empeñado en volver a probar suerte en el maratón alcohólico. Gary King, un cuarentón que todavía no ha conseguido superar la adolescencia, convence a sus cuatro reacios amigos y los arrastra a su pueblo natal en un desesperado intento por llegar al famoso pub The World’s End. Pero mientras intentan reconciliar el presente con el pasado, empiezan a darse cuenta de que la auténtica lucha debe librarse por el futuro, y no sólo el suyo, sino el de toda la humanidad. Llegar al pub será el último de sus problemas.

 

 

Bienvenidos al Fin del Mundo (2013)