Cazafantasmas (2016)

Cazafantasmas (2016)

 

Fantasmas y fantasmones atacan de nuevo.

Podría ser una anécdota más de las muchas que acompañan a todo blockbuster estival, pero la campaña de descrédito y los furibundos ataques que ha recibido este proyecto desde el momento mismo de su concepción, lejos de atender al malestar puntual de ciertos individuos enajenados, suponen la demostración más terrorífica del poder irracional que puede llegar a desplegar el mundo virtual. Una caterva de machistas iletrados, oculta bajo la estulticia del fenómeno fandom-ochenter, ha despotricado sin razón ni medida contra este film, escudándose en una supuesta defensa nostálgica de la película original. En realidad todo atiende a las carencias de una sociedad patriarcal que no sabe de igualdad y tolerancia. Misoginia y racismo digital desatado; espantosa acumulación de odio que se ha canalizado hacia una obra de ficción. Un fenómeno ciertamente preocupante que invita a una reflexión sosegada y seria. El caso es que la contaminación es mucha y el daño está hecho. Bastantes no irán a verla, habrá quien hable de ella sin conocimiento y algunos acudirán al cine con el garrote en la mano. Todo correcto y sano.

Soy fan, llevo una camiseta. Respeta mi frikismo. Bueno, ahora somos todos frikis, así que, quiero más. Toma en cuenta mi opinión. ¿No? Habrá consecuencias. En fin, hace unos días os comentaba los tejemanejes que se marcaron los altos cargos de la Warner en torno al rodaje de “Escuadrón Suicida“. Putamierda. Aunque tan nocivo resulta la ocurrencia de un contable como las aportaciones de un fanático trasnochado. Los guiones y castings en manos de la red. Idea cojonuda. En España tenemos antecedentes guapos en eso de trasmutar la democracia en impulsos eléctricos. Lo de la web aquella y Eurovisión fue para soñar. ¿Ben Affleck el nuevo Batman? No jodas. Ese es muy feo, la otra gorda, muy alto, muy negro, poco anfibio para el papel. Los gilis se han enfadado. Cuatro tías haciendo de “Cazafantasmas” es la herejía definitiva perpetrada en Hollywood. Un millón de “nomegusta” al tráiler en YouTube, ciberacoso a las protas. Todo propio de gente centrada, educada y cívica. Una comedia a la defensiva por culpa de un saco de anormales. Feig responde con humor, pero hay cierto tono triste en los gags dedicados a Internet. Mal asunto.

De vuelta a los ochenta. Hollywood enlata nostalgia. Una vez escribí en Facebook que si nos mandaran de vuelta a aquella década tan idealizada, sin smartphones y wifi, la mayoría nos volaríamos la tapa de los sesos y otros muchos acabarían enganchados al jaco. Cuidado con desear el pasado. Pero volvamos atrás a por ideas y regresemos con presteza. Aunque no empezamos en una biblioteca, en la entradilla de “Cazafantasmas” (2016) ya se perciben las intenciones de toda la propuesta. No estamos ante una tercera entrega, un film relevo o un reboot, esto es un remake en toda regla, la reinterpretación de la cinta original, del primer susto al último chiste. Paul Feig abraza la parafernalia del éxito de 1984, asimilando tantos ingredientes como puede; colorines, ectoplasma y mocos al servicio de sus musas habituales, Melissa McCarthy y Kristen Wiig, ambas en perfecta simbiosis con Kate McKinnon (descubrimiento grande el de esta tía) y Leslie Jones. Tres científicas desprestigiadas, empeñadas en demostrar la existencia del más allá, montan una agencia chunga de tramperas especializadas en capturar entes y espíritus. Sin más, pero con un poquito menos que hace tres décadas, porque Feig se deja en el tintero el tono contestatario del original, sobre todo en el trato con las autoridades de la ciudad –a pesar de la receta que le deja Wiig a Andy García: “No se convierta en el alcalde de “Tiburón“–.

Prueba de campo número uno. Encendiendo el equipo. Nos explican otra vez lo mismo: los aparatos, la técnica y la ciencia del asunto, los pormenores de lo sobrenatural; se les olvidó lo de “¡no crucéis los rayos!”. Los chistecillos funcionan, la química de las protagonistas también, el carisma desbordado. El tono ligero de la película fluye. La ocasión propicia para hinchar unos cuantos globos de colores y lanzar algo de confeti. Estamos invitados a una entretenida fiesta que incluso se atreve a poner en juego una coreografía zombie digna del Michael Jackson de “Thriller”. Mientras Feig le tira los tejos a la gran manzana –qué sería de Nueva York sin el ECTO 1…– encuentra tiempo para voltear ciertos tópicos del género, convirtiendo a Chris Hemsworth en el rubio-tonto-guapo-objeto de la función; Thor responde bien y divierte, aunque se pasa de frenada en algún momento puntual. El bache lo encontramos en un villano completamente null, gris y sin atractivo, rol de una intrascendencia alarmante. También circula por el film un secundario de lujo que pasa demasiado desapercibido; el que os escribe no puede más que imaginar ilusionado como le hubiera sentado el papel de malo a Charles Dance, demonio con pelazo que un día atendió al nombre de Sardo Numspa.

El resto está relleno de guiños para el seguidor agradecido por pasar dos horas simpáticas. Unas notas del tema compuesto por Ray Parker Jr., el busto del inolvidable y añorado Egon Spengler (Harold Ramis), la visita al antiguo cuartel general, el muñequito de los marshmallows… Los cameos completan el revival. Las apariciones del antigua elenco, todas ellas malhumoradas y descreídas, conectan la obra con el clima político que se vivía en la década en que los Estados Unidos dejaron completamente libre al capitalismo. Una época propicia para cazar fantasmas de diversa índole. Sólo me queda el resquemor al imaginar cómo hubiera sido esta propuesta de haberse estrenado bajo el signo de una futurible administración Trump. El clima político influye de manera decisiva en toda propuesta cómica, sobre todo en lo referente a seres espectrales con ganas de tocar las narices. Ivan Reitman fue consciente de ello, Feig no lo es tanto.

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(14-08-2016)

 

• Lo mejor: Es una fiesta, pilla una birra y disfruta. Kate McKinnon desatada.
• Lo peor: Se acobarda a la hora de desmelenarse por completo.

 

Cazafantasmas (2016)

 

Título Original: Ghostbusters | Género: Acción / Comedia / Fantástico | Nacionalidad: USA | Director: Paul Feig | Actores: Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Kate McKinnon | Productor: Dan Aykroyd, Amy Pascal, Ivan Reitman | Guión: Katie Dippold, Paul Feig | Fotografía: Robert D. Yeoman | Música: Theodore Shapiro | Montaje: Melissa Bretherton, Brent White

 

Sinopsis: Después de casi 30 años, los fantasmas han vuelto a Nueva York para destruir la ciudad. Esta vez, el equipo de mujeres de los Cazafantasmas está listo para luchar contra los demonios y fantasmas que buscan sembrar el caos entre la población. La física cuántica Erin Gilbert (Kristen Wiig) y su compañera Abby Yates (Melissa McCarthy) se verán acompañadas por la ingeniera Jillian Holtzman (Kate McKinnon) y Patty Tolan (Leslie Jones), una taquillera del metro que conoce Nueva York como la palma de su mano. Estas cuatro mujeres serán las encargadas de enfrentarse a los seres que asolan la ciudad, en una historia llena de acción y humor.

 

 

Cazafantasmas (2016)