Constantine (2005)

 

Soy Constantine, John Constantine, capullo.

John Constantine, personaje alumbrado por Alan Moore y Stephen R. Bissette en las páginas del número 37 (junio de 1985) de “The Saga of the Swamp Thing” (segunda serie de “La Cosa del Pantano“, editada en 1982), se convirtió en protagonista de su propio cómic en enero de 1988, con la publicación de “Hellblazer” (primero bajo la marca DC Comics y después dentro de la línea Vertigo, a partir de 1993). Gracias a su popularidad en los circuitos del cómic para adultos, “Hellblazer” se ha convertido en una de las series más longevas del sello duro de DC. Ahora que Hollywood está decidido a saquear cada trama y cada viñeta del mundo de la historieta, Constantine da el salto al séptimo arte de la mano de Warner (propietaria de DC Comics). Sin duda una buena noticia, aunque tratándose de un personaje anclado a un tipo tan concreto de género (terror fantástico detectivesco), su traslación a celuloide ha levantado ciertas suspicacias. Así que, seamos sinceros, porque hay cierto grado de profanación del material original en este proyecto, no se puede negar –hay quien incluso hablaría de ultraje–. Puede que el problema con el título de la cinta sea algo más que un pintoresco detalle. Si en un primer momento fue el “Hellraiser” de Clive Barker quien se adelantó escogiendo nombre, ahora “Constantine” renuncia a ser “Hellblazer” para evitar equívocos con la joya gore de los ochenta. Eso o tal vez en la Warner Bros. son conscientes de lo poco que tiene que ver esta película con su versión de papel. A pesar de todo, en la sala de espera del infierno se puede fumar.

Keanu Reeves, que parece capacitado para dotar de verosimilitud a cualquier personaje sólo con media docena de gestos, encarna con convicción a un Constantine (moreno) que pasea un pelín alejado del material impreso; la trama en la que se ve inmerso también se permite ciertas licencias. Pero da igual, no importa, porque este John Constantine cinematográfico también ha estado en el infierno y ha vuelto, es capaz de reconocer a los ángeles y los demonios híbridos que caminan ocultos entre nosotros y enciende los pitillos con un estilo demoledor. El debut de Francis Lawrence (reputado director de videoclips) en la realización es un film enérgico, de ritmo impecable; una propuesta que no dudaría en calificar de espectacular, divertida y asombrosa a partes iguales. La narración es solvente, funciona, es adictiva y está bien desarrollada, gracias sobre todo a un elenco que es puro músculo (Rachel Weisz, Djimon Hounsou, Shia LaBeouf, Pruitt Taylor Vince, Tilda Swinton… hasta llegar a la breve y magnífica aparición de Peter Stormare). De una potencia visual indiscutible –las escenas de transición al infierno son sobrecogedoras–, su repertorio de efectos especiales es extenso y mantiene el nivel a lo largo de todo el metraje (desde el primer exorcismo, sin olvidar la llegada del excavador a los Estados Unidos o el memorable epílogo), garantizando un espectáculo de categoría. Puede que no funcione como adaptación (los seguidores más puritanos de la obra impresa no han quedado satisfechos con el resultado), pero si lo hace como thriller de acción con toques oscuros –siempre que logremos desvincularnos un poco de su referente–. Porque esto es “Constantine“, no “Hellblazer“.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(21-02-2005)

 

• Lo mejor: Es una fiesta. El epílogo, y la escena después de los créditos, alimentan la ilusión por una hipotética secuela.
• Lo peor: La duda: esperemos que las aventuras sobrenaturales de John Constantine tengan continuación.

 

 

 

Título Original: Constantine | Género: Acción / Thriller / Fantástico / Drama / Terror | Nacionalidad: USA | Director: Francis Lawrence | Actores: Keanu Reeves, Rachel Weisz, Shia LaBeouf | Productor: Lorenzo DiBonaventura, Akiva Goldsman, Benjamin Melniker | Guión: Jamie Delano, Garth Ennis, Kevin Brodbin, Frank A. Cappello | Fotografía: Philippe Rousselot | Música: Klaus Badelt, Brian Tyler | Montaje: Wayne Wahrman

 

Sinopsis: John Constantine ha estado en el infierno y ha vuelto. Nacido con un don que no deseaba –la capacidad de reconocer claramente a los ángeles y a los demonios híbridos que andan por la tierra bajo un aspecto humano–, Constantine (Keanu Reeves) se vio empujado a quitarse su propia vida para escapar de la atormentadora claridad de su visión. Pero fracasó. Resucitado en contra de su voluntad, se encontró de nuevo en el mundo de los vivos. Ahora, marcado por su intento de suicidio con una esperanza de vida temporal, patrulla la frontera terrenal entre el cielo y el infierno, esperando en vano ganarse el camino a la salvación enviando a los esbirros del diablo de vuelta a las profundidades. Pero Constantine no es ningún santo. Desilusionado por el mundo que le rodea y enfrentado con el del más allá, es un héroe amargado que fuma y bebe en exceso, lleva una vida dura y desprecia la sola idea de heroísmo. Constantine luchará para salvar tu alma pero no quiere tu admiración ni tu agradecimiento –y por supuesto no quiere tu simpatía–. Todo lo que quiere es un aplazamiento. Cuando una desesperada pero escéptica detective de policía (Rachel Weisz como Angela Dodson) consigue su ayuda para resolver la misteriosa muerte de su querida hermana gemela (también interpretada por Weisz), su investigación les lleva a través del mundo de demonios y ángeles que subyace justo bajo el paisaje de la actual ciudad de Los Ángeles. Atrapados en una catastrófica serie de acontecimientos sobrenaturales, los dos se encuentran inextricablemente involucrados y tratan de encontrar su propia paz a cualquier precio.