El Libro de Eli (2010)

 

Y la tierra se volverá yerma…

Lejos de dejarse apabullar por los que la consideran, casi despectivamente, la versión “Mad Max” de “La Carretera”, este western crepuscular y posapocalíptico, dirigido por los hermanos Hughes, se desmarca de la estética impuesta por el film de John Hillcoat, deja a un lado la deriva narrativa de Cormac McCarthy e iguala la mortecina (y maravillosa) fotografía de Javier Aguirresarobe, afrontando sin complejos su condición de cine (pos)catastrofista con una clara vocación lúdica que, a pesar de la pirotecnia y los tiroteos, no olvida el desarrollo de un apartado más trascendente, incluso espiritual, mientras intenta ir un pasito más allá del manual estándar del género. Entre coreografías marciales, parajes arrasados y la herencia radioactiva de la guerra total, Eli transita el nuevo mundo surgido de los pecados del hombre, donde el futuro parece un imposible y la supervivencia es un infierno de sed y hambre.

Es en el apartado visual donde “El Libro de Eli” se erige como un verdadero espectáculo estético. Los aficionados a los videojuegos encontrarán notorias similitudes con el diseño posnuclear del excelente “Fallout 3”, donde el yermo es el paisaje dominante y la vida parece erradicada de la faz del planeta. La acción trepidante y las numerosas escenas donde despunta una violencia directa y contundente, nos descubren a un expeditivo Denzel Washington, rotundo héroe solitario que aporta su talento a un proyecto al que se entrega con entusiasmo. Gary Oldman configura el retrato de un villano modélico y atractivo, el contrapunto perfecto al caminante Eli. Y luego está el pacto con el diablo que ha formado la siempre cautivadora Jennifer Beals. En este llamativo reparto también destacan Ray Stevenson, Mila Kunis, Malcolm McDowell y Tom Waits.

El interesante guión de Gary Whitta (con posterior reescritura de Anthony Peckham) confronta dos visiones antagónicas del poder que surge de la religión; por un lado, el cacique local considera que la palabra de Dios –escrita en la Biblia– es la clave para establecer un nuevo totalitarismo feudal. Por otro, el protector del libro sagrado es portador de una guía ética y espiritual que se supone capaz de liberar y renovar un mundo destruido. La Biblia representa, en manos de los corruptos y amorales, el poder de dominación sobre una sociedad impotente y analfabeta; aunque también puede ser utilizada para consolidar la ley y la civilización si es administrada por hombres justos. Quizá sea esta una reflexión demasiado simplona, pero es capaz de establecer un conflicto sin duda nutritivo. El trasfondo de reivindicación de los valores cristianos, alejados de doctrinas rancias y el sectarismo eclesiástico (si es eso posible), resulta evidente, no demasiado molesto e incluso simpático.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(19-03-2010)

 

• Lo mejor: Su cautivadora estética posapocalíptica. Denzel Washington.
• Lo peor: Exigirle más de lo debido.

 

 

Título Original: The Book of Eli | Género: Acción / Thriller / Drama / Aventuras / Ciencia Ficción / Western | Nacionalidad: USA | Director: Albert Hughes, Allen Hughes | Actores: Denzel Washington, Gary Oldman, Mila Kunis | Productor: Broderick Johnson, Andrew A. Kosove, Joel Silver | Guión: Gary Whitta | Fotografía: Don Burgess | Música: Atticus Ross, Leopold Ross, Claudia Sarne | Montaje: Cindy Mollo

 

Sinopsis: En un futuro no muy lejano, unos 30 años después de la guerra final, un hombre solitario camina sobre la desolada tierra que una vez fue los Estados Unidos. Ciudades vacías, autovías destrozadas, la tierra yerma. Todo a su alrededor denota la catástrofe de la destrucción total. No existe civilización ni ley. Las carreteras están en manos de pandillas que matarían por un par de zapatos o una pizca de agua, o sin razón alguna… Pero ninguno de ellos está a la altura de este viajero. Un guerrero por necesidad, no por elección, Eli sólo busca la paz, pero si se le desafía, antes de que sus oponentes tengan tiempo de darse cuenta de su fatal error, Eli terminará con ellos. Lo que defiende con tanto empeño no es su vida, sino la esperanza de un futuro; una esperanza con la que ha cargado y protegido durante 30 años. Una misión que está decidido a cumplir. Llevado por su compromiso y guiado por la fe en algo superior a sí mismo, Eli hace lo que sea por sobrevivir y continuar su camino.

Sólo otro hombre en este mundo en ruinas entiende el poder que Eli tiene en sus manos y está dispuesto a arrebatárselo: Carnegie, un déspota que se ha autoerigido en jefe en un improvisado pueblo de ladrones y pistoleros. Al mismo tiempo, la hija adoptiva de Carnegie, Solara, se siente fascinada por Eli, pero por una razón muy diferente: por la visión que ofrece de lo que puede existir más allá del dominio de su padrastro. Pero no será fácil disuadirlo. Nada, ni nadie, se interpondrá en su camino. Eli tiene que seguir avanzando para cumplir con su destino y darle la oportunidad de la salvación a una humanidad desolada.