Ghosts’n Goblins (1985)

 

Fantasmas y duendes.

No quiero pecar de contundente con la siguiente reflexión, pero puede que “Ghosts’n Goblins” sea el arcade más cabrón de la década de los ochenta. Y esto por qué, os preguntaréis. Hay varios factores a tener en cuenta. El primero y fundamental es su nivel de dificultad; había (y hay) que ser un jodido ninja para avanzar en este juego. Y no hablo de acabar la aventura (una auténtica quimera), me refiero a llegar más allá de las cavernas, algo que ya es una gesta de la hostia. Yo mismo solía quemar las 25 pesetas que costaba la partida en el cementerio o, como mucho, en el bosque… El segundo punto a tener en cuenta, el que determina de manera definitiva la condición cabronácea de este título, sucede segundos después de morir, al terminar la partida. Es entonces cuando el juego te muestra con desvergüenza el resto del mapa; es decir, las pantallas que nunca llegarás a visitar en tu puta vida de gamer. A pesar de todo, dejemos de lado el odio visceral que genera tal situación y analicemos ciertos entresijos de este popular videojuego lanzado por Capcom en 1985 para un buen puñado de sistemas (en un primer momento sólo en recreativas y más tarde para NES, PlayStation, Sega Saturn, Game Boy Color, ZX Spectrum, Amstrad CPC, Atari ST, IBM PC, Game Boy Advance, Commodore Amiga, Commodore 16, Commodore 64, iOS y la Consola Virtual de Wii, 3DS y Wii U). “Ghosts’n Goblins” es un juego de plataformas donde el jugador controla a un caballero medieval, llamado Sir Arthur, que tiene la habilidad de arrojar jabalinas, dagas, antorchas, hachas y otras armas (también lanza escudos o crucifijos según la versión, que son los únicos objetos capaces de destruir al jefe final), con las que debe derrotar a zombis, demonios y demás criaturas fantasmagóricas, todo ello para rescatar a una princesa en apuros (la bella Prin-Prin, nuestra novia-barra-prometida), que ha sido secuestrada por los esbirros del malvado Astaroth. Parece fácil…

Pues no. Muchos de vosotros recordaréis esto: cada vez que un monstruo toca nuestra armadura, esta se rompe, y nos quedamos en calzoncillos (literalmente), expuestos a cualquier ataque. Por fortuna, a lo largo del recorrido recogeremos nuevas armas, ítems y armaduras mejoradas que nos ayudarán a avanzar, aunque sólo sea un poco más. Empezamos la travesía con tres vidas, que podemos incrementar al llegar a los 20.000 y 70.000 puntos respectivamente. Dos toques del enemigo y perdemos la vida, tal cual; puño y en gayolos, segundo puño y estás muerto. Otras acciones, como caer al vacío, suponen la muerte instantánea. Así de crudo es “Ghosts’n Goblins“; una aventura que te planta un “jódete niño, vete a llorar a casa” en cada partida. Este nivel de dificultad se trasladó de la versión arcade al cartucho de NES. Si el juego está considerado “muy difícil” para los estándares de las recreativas, también es calificado como uno de los títulos más jodidos jamás lanzados para la máquina de Nintendo. Al perder una vida volvemos al principio del nivel, o a la mitad del mismo si hemos alcanzado ese punto. Además, existe un límite de tiempo para completar cada pantalla (alrededor de tres minutos). Si se acaba el tiempo, perdemos una vida y volvemos a empezar. Alegría. El juego consta de siete niveles, que muchos de nosotros sólo hemos visto en YouTube (es triste, lo sé). Son las siguientes: el cementerio y el bosque; el palacio de hielo y el pueblo abandonado; las cavernas; las plataformas flotantes y el puente de fuego; castillo inferior; castillo superior; y el cuarto del trono de Astaroth. Al final de cada una de estas pantallas nos espera un jefe de fase que debemos derrotar para poder avanzar. Lo más cojonudo del asunto viene ahora, porque, después de derrotar a Astaroth en primera instancia, tendremos que completar todo el recorrido una segunda vez (con un nivel de dificultad mucho más alto). Sólo así el juego muestra su secuencia final y nos declara vencedores. Gracias, Capcom.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(09-11-2017)

 

• Lo mejor: Es todo un reto, no cabe duda.
• Lo peor: Su nivel de dificultad roza lo imposible.

 

¿Sabías que…? El título original, “Makaimura“, se puede traducir como “el pueblo del mundo demoníaco”. Existen tres secuelas oficiales: “Ghouls’n Ghosts“, “Super Ghouls’n Ghosts” y “Ultimate Ghosts’n Goblins“. También se han editado algunos títulos derivados de la franquicia, incluidas las sagas “Gargoyle’s Quest” y “Maximo“, además del “Makaimura” para la consola portátil WonderSwan.

 

 

Título Original: Makaimura | Género: Acción / Aventuras / Fantástico | Nacionalidad: Japón | Director: Tokuro Fujiwara (diseñador), Toshio Arima (programador), Masayoshi Kurokawa (artista) | Actores: – | Productor: – | Guión: – | Música: Ayako Mori | Plataforma: Arcade, NES, PlayStation, Sega Saturn, Game Boy Color, ZX Spectrum, Amstrad CPC, Atari ST, IBM PC, Game Boy Advance, Commodore Amiga, Commodore 16, Commodore 64, Consola Virtual Nintendo | Desarrollador: Capcom

 

Sinopsis: “Ghosts’n Goblins” es conocido por ser uno de los juegos de plataformas más desafiantes de todos los tiempos. Acompaña al valeroso caballero Arthur en un espeluznante viaje para rescatar a su amada princesa de sus sobrenaturales captores. ¡Equípate con armas como jabalinas, dagas o hachas y atraviesa seis escenarios para enfrentarte finalmente con el mismísimo diablo! Pero ten cuidado con los trucos del diablo. Puede que la princesa se encuentre más lejos de lo que imaginas…