Huida a Medianoche (1988)

 

Compañeros, socios y amigos.

A Jack Walsh (Robert De Niro) la vida no le ha tratado demasiado bien. Tras un serio percance en Chicago, ha de abandonar la ciudad y a su familia. Ahora es un cazarrecompensas resentido que echa de menos su época de policía en Illinois. Su trabajo actual es sucio, duro y está lleno de problemas. Codearse con los peores elementos de la sociedad no es plato de gusto para nadie. Aunque su último encargo es algo diferente. Se trata de localiza a Jonathan “El Duque” Mardukas, un contable que desfalcó 15 millones de dólares a la mafia, los donó a obras de caridad y se saltó la condicional justo cuando los malhechores a los que había timado pusieron precio a su cabeza. Posiblemente sea uno de los tipos más buscados del país. El FBI y la policía van tras él para que testifique contra su antiguo jefe, Jimmy Serrano (Dennis Farina); el crimen organizado lo quiere muerto; y el bueno de Jack recibirá la bonita suma de 100.000 dólares si consigue llevarlo con vida desde Nueva York a Los Ángeles en el plazo acordado. Lo que en principio se plantea como una rutinaria “Midnight Run”, una “huida a medianoche” (un trabajo fácil, atendiendo a la jerga de los cazarrecompensas), se va enrevesado a medida que cada grupo se aproxima más y más a esta imposible pareja de viajeros.

De los roces entre el brusco Jack Walsh y el hablador Jonathan Mardukas (Charles Grodin hace suyo un papel ofrecido en un primer momento a Robin Williams) surgen los momentos más memorables e hilarantes de este alocado periplo. “Le diré una cosa, si no coopera también tendrá puñofobia”. Dirige la cinta Martin Brest, que ya había demostrado su habilidad para combinar comedia y acción en “Superdetective en Hollywood” (1984). Con estos mimbres, “Huida a Medianoche” funciona como buddy movie, como road movie, como loca evasión… porque es una comedia estupenda y un viaje inolvidable. Robert De Niro y Charles Grodin forman una de esas parejas irrepetibles; este dúo es todo un icono de los ochenta y el mayor activo de la producción. El guión de George Gallo tira de casi todos los tópicos del cine policiaco de acción y desarrolla un argumento más bien plano, exangüe por momentos, del que los dos protagonistas sacan oro. Esta extraña pareja, antagónica en principio, transforma su peligroso encuentro en una bonita amistad, dejando atrás los (muchos) baches de la trama. Gracias a ellos, cada pequeño detalle encaja en un trayecto repleto de situaciones y diálogos que invitan a la carcajada. Como olvidar las constantes coñas con la identificación del agente especial Alonzo Mosely (Yaphet Kotto), las llamadas telefónicas al fiador Eddie Moscone (Joe Pantoliano) o los encontronazos con el otro cazarrecompensas de la función, el expeditivo Marvin Dorfler (John Ashton).

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(30-07-2006)

 

• Lo mejor: El timo de los billetes de 20 dólares.
• Lo peor: La poca entidad de la trama llega a resultar un lastre.

 

¿Sabías que…? Gracias al relativo éxito de crítica y público del film original, en 1994 vio la luz “The Midnight Run Action Pack“, tres secuelas rodadas para la televisión que no incluyeron a ninguno de los actores principales, aunque sí a algunos personajes secundarios presentes en la primera película. Philip Baker Hall interpreta en la cinta a un tipo de Las Vegas llamado Sydney, muy parecido (por no decir idéntico) a su personaje en la película “Hard Eight” (“Sydney” en España) dirigida por Paul Thomas Anderson. ¿Casualidad o guiño?

 

 

Título Original: Midnight Run | Género: Acción / Aventuras / Comedia | Nacionalidad: USA | Director: Martin Brest | Actores: Robert De Niro, Charles Grodin, Yaphet Kotto | Productor: Martin Brest | Guión: George Gallo | Fotografía: Donald E. Thorin | Música: Danny Elfman | Montaje: Chris Lebenzon, Michael Tronick, Billy Weber

 

Sinopsis: Jack Walsh es un duro ex-policía convertido en cazarrecompensas. Jonathan “El Duque” Mardukas es un compasivo contable que desfalcó 15 millones de dólares a la mafia, los donó a obras de caridad y se saltó la condicional. Jack recibirá la bonita suma de 100.000 dólares si consigue llevar al Duque desde Nueva York a Los Ángeles en el plazo acordado. Y vivo. Parece la típica “huida a medianoche” (en la jerga de los cazarrecompensas, un trabajo fácil), pero se convierte en una persecución por todo el país. El FBI persigue a “El Duque” para que testifique, la mafia lo quiere para vengarse y Walsh va tras él sólo para que se callen. Si alguien no hace el trabajo, estos dos socios a la fuerza pueden acabar matándose el uno al otro en esta divertida comedia, repleta de acción.