It (2017)

 

El legado cobarde de Derry.

Muchas de las experiencias que suceden en la pubertad parecen relacionarse con esos dos o tres veranos mágicos, extraños e imborrables que constituyen uno de los axiomas más rotundos de la cultura occidental (circunscribo mi afirmación a este ámbito, aun imaginando que un chaval chino también ha podido tener vivencias similares, porque es el mainstream del oeste dominante el que ha explotado este precepto hasta la saciedad en cine y literatura). El caso es que, ya sea en un pueblecito de Indiana, o en uno de León, hay ciertas cosas que ocurren en verano que nos marcan y condicionan a perpetuidad. Es durante el estío cuando se forjan amistades eternas y amores efímeros, cuando los niños sueltan la mano de sus padres y se atreven a caminar solos; es también un momento para hallazgos y revelaciones (algunos desagradables), de encontronazos, de coger la bicicleta y dejar atrás ciertos miedos, de descubrir otros nuevos… Durante esos días largos y calurosos, afloran deseos y expectativas nunca antes imaginadas. Hay un momento en esa transición donde paladeamos algo dulce y el ambiente huele a petricor. Luego llega el otoño, y la vida se encarga de amargar un poco la jugada. Son los pasos que damos a finales de septiembre los que nos conducen del sueño de un niño a la pesadilla de un adulto; de ese periplo incierto surge un combustible que Stephen King gestiona con esmero.

Han sido muchas las manos por las que ha pasado un proyecto demasiado dilatado en el tiempo. Atrás quedan las atractivas ocurrencias de la versión pergeñada por Cary Fukunaga (el intento de violación a Beverly por parte de su padre, Henry Bowers follándose a una oveja y eyaculando sobre una tarta, el cambio de nombre de los personajes…) y la estructura original de la novela (los guionistas Chase Palmer y Gary Dauberman han optado por eliminar de esta primera parte la etapa adulta de los protagonistas). Así pues, la narración no da ningún salto temporal, tal como hizo la destacada mini-serie televisiva de los noventa, “It (ESO)” (1990) de Tommy Lee Wallace, perdiéndose por el camino la interesante unidad causa-efecto (presupongo un torrente de flashbacks conformando el film que se estrenará dentro de un año). La otra gran novedad de esta propuesta es el cambio de época de la ambientación; si en el relato original la acción brincaba entre los años cincuenta y los ochenta, ahora la trama transcurre en un primer momento en esta última década, por lo que cabe suponer que la segunda parte tendrá lugar en la actualidad. Esta modificación obliga a reestructurar ciertas partes de la historia (como el origen de los terrores de los muchachos), para acomodarlas a la década de Freddy Krueger (otro pendejo que se regodea con nuestros temores primarios).

Con la película en brazos de Andy Muschietti (“Mamá“, 2013) –la suya fue una llegada a Hollywood apadrinada por Guillermo del Toro–, la nueva versión de “It” se articula como si de un reverso tenebroso de “Cuenta Conmigo” se tratara (ha sido toda una sorpresa escuchar temas de Anthrax, The Cult, Anvil y The Cure entre otros), mientras juega con habilidad la baza nostálgico-ochentera (estudio de mercado mediante), abrazando sin reservas el talante de “Stranger Things“. Es este un viaje iniciático protagonizado por una chavalería muy acertada, donde lo más terrorífico es dejar atrás la niñez para participar de un mundo adulto plagado de madres castradoras, padres abusadores y familias indiferentes; todos ellos sujetos incapaces de enfrentarse a los muchos sinsabores de la vida. De su apatía y miedo –un terror que incapacita, divide y somete; el mismo pavor que crea marginados (o perdedores) y monstruos– se alimenta “eso”, el ominoso arquetipo de aroma circense que en esta ocasión se apoya en un exceso de sustos y golpes de volumen para tratar de destrozar nuestros nervios. Se encuentran en un mismo recipiente un afable relato sobre la amistad y las tribulaciones de la adolescencia, con la elocuente tesis que escenifica el poder del miedo como herramienta que disciplina cualquier nota discordante (un payaso trasnochado como símbolo de la muerte de la rebeldía adolescente). Este capítulo uno (de dos) es un enérgico “sí” al tono de la narración y el estilo visual de Muschietti.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(12-09-2017)

 

• Lo mejor: El pase de diapositivas.
• Lo peor: Georgie sigue siendo un gilipollas de aúpa.

 

 

Título Original: It | Género: Aventuras / Drama / Terror | Nacionalidad: USA | Director: Andy Muschietti | Actores: Bill Skarsgård, Jaeden Lieberher, Finn Wolfhard | Productor: Seth Grahame-Smith, David Katzenberg, Roy Lee | Guión: Chase Palmer, Cary Fukunaga, Gary Dauberman, Stephen King | Fotografía: Chung-hoon Chung | Música: Benjamin Wallfisch | Montaje: Jason Ballantine

 

Sinopsis: Son los años ochenta en el pequeño pueblo de Derry, en el estado de Maine. En él vive una panda de siete niños conocidos como “El Club de los Perdedores”, que debe enfrentarse a sus problemas cotidianos con los matones de la escuela. Pero su vida da un giro inesperado cuando, durante el verano, una gran amenaza se cierne sobre ellos después de que una oleada de extrañas muertes provoque el pánico y el terror entre los habitantes del lugar. Uniendo sus fuerzas, el grupo de amigos decidirá buscar al asesino. Entonces descubrirán que los crímenes fueron cometidos por una entidad maligna: un sádico monstruo llamado Pennywise, que luce un terrorífico disfraz de payaso. ¿Serán capaces de plantar cara a este engendro de apetito insaciable que se alimenta del miedo de los niños?