La Tumba de Ligeia (1964)

La Tumba de Ligeia (1964)

 

La incertidumbre de la muerte.

Roger Corman cierra con este título su etapa de colaboración con Vincent Price, ambos embarcados en la adaptación de la obra de Edgar Allan Poe a lo largo de siete obras indispensables. Tras “La Caída de la Casa Usher” (1960), “El Péndulo de la Muerte” (1961), “Historias de Terror” (1962), “El Palacio de los Espíritus” (1963), “El Cuervo” (1963) y “La Máscara de la Muerte Roja” (1964), este último relato, “La Tumba de Ligeia” (1964) (según el propio Corman, la producción más ambiciosa de todas), pone el punto final al ciclo Corman-Price-Poe. Robert Towne, guionista de la cinta, toma prestados pequeños pedacitos de varias obras del autor gótico nacido en Boston, creando una trama en la que se reflejan elementos de “El Extraño Caso del Señor Valdemar” y “El Gato Negro“, incluso cierto toque sombrío al estilo Lovecraft.

Verden Fell acaba de perder a su amada esposa, Ligeia, y se prepara para dar descanso eterno a su cuerpo en las ruinas de su ostentosa abadía. Durante el entierro, el párroco local trata de intervenir, alegando que no se puede ofrecer un sepelio cristiano a la mujer (por no pertenecer ella a dicha fe). “Mi mujer no ha muerto”, asevera Verden. Un gato negro salta sobre el féretro, y Ligeia abre los ojos. “Se trata sólo de un reflejo muscular, sólo eso…” Un tiempo después, una joven llamada Rowena cae de su caballo justo sobre la tumba de Ligeia. Verden la auxilia y ambos comienzan, casi de inmediato, un romance que culminará en la boda de la pareja. De vuelta de su viaje de novios, ya instalados en la abadía, empezarán a ocurrir sucesos extraños, algunos de tal magnitud que harán que Rowena dude incluso de la muerte de Ligeia.

Romanticismo y amor malsano, incluso necrofilia, en una aventura fantástica con un aroma que recuerda a la británica Hammer Films y un acabado que emula el inequívoco sello de Terence Fisher. La fotografía de Arthur Grant, operador de la mítica productora, utiliza una paleta de colores que incide en este aspecto, uniéndose a los sombríos decorados, las estancias decadentes, las velas y chimeneas que iluminan tintineantes el polvo y las telas de araña… Y a pesar de todo, Corman abandona en numerosas ocasiones los platós del estudio, para rodar en exteriores lugares como el castillo en ruinas de Norfolk o Stonehenge; algo que no había realizado en las anteriores adaptaciones. La monumental presencia de Vincent Price trasciende la historia, y el resto del elenco se hace fuerte tras unos personajes que invitan al lucimiento. Terror gótico que eriza el bello.

Manu Castro (6/10)
@ManuCastroLSO
(19-02-2016)

 

• Lo mejor: Vincent Price sobreactuadísimo y magnífico a un tiempo.
• Lo peor: Es menos brillante que alguna de las adaptaciones anteriores.

 

¿Sabías que… Roger Corman también adaptó “La Obsesión” (“The Premature Burial”, 1962), aunque en esa ocasión no contó con su actor fetiche como protagonista, Vincent Price, sustituido por Ray Milland, con el que volvería a trabajar en “El Hombre con Rayos X en los Ojos” (1963).

 

La Tumba de Ligeia (1964)

 

Título Original: The Tomb of Ligeia | Género: Drama / Terror / Thriller | Nacionalidad: Gran Bretaña | Director: Roger Corman | Actores: Vincent Price, Elizabeth Shepherd, John Westbrook | Productor: Pat Green, Samuel Z. Arkoff, Roger Corman | Guión: Edgar Allan Poe, Robert Towne | Fotografía: Arthur Grant | Música: Kenneth V. Jones | Montaje: Alfred Cox

 

Sinopsis: Tras la muerte de Ligeia (Elizabeh Shepherd) su marido Verden Fell (Vincent Price) la entierra en una abadía, a pesar de la oposición de un sacerdote. Años después, en una cacería del zorro, la pelirroja Rowena (Shepherd) conoce a Verden e inmediatamente se siente atraída por él, sin detenerse a pensar en su extraña e inquietante conducta.

 

 

La Tumba de Ligeia (1964)