Vanilla Sky (2001)

 

Open your eyes.

Es cosa habitual que Hollywood fagocite los éxitos de cinematografías extranjeras (puntualizo: cinematografías extranjeras no anglosajonas). Lo ha hecho (y hace) con el cine francés, con el asiático… Se trata de un ejercicio que pretende estandarizar la diversidad, adaptando los gustos de todos los públicos a un modelo comercial que se nutre, cual vampiro, de la creatividad surgida de diferentes puntos del globo. De manera habitual, esta copia supone una evidente banalización del original, que da como resultado un producto final comestible pero anecdótico. Además, semejante práctica evita que el público norteamericano disfrute de otras perspectivas, y como es precisamente ese mercado el que dicta la pauta a seguir, las consecuencias las sufren todas países/taquillas dentro de su área de influencia. Por fortuna, hay ocasiones en las que no se aplica esta máxima. De ahí lo curioso de este proyecto, calibrado remake de “Abre los Ojos” (1997), film dirigido por Alejandro Amenábar. Cameron Crowe, que hasta esta producción siempre había trabajado sobre material propio, se declara seguidor absoluto de la película original y durante la preparación de “Vanilla Sky” procuró hacer caso omiso a todas las personas que le desaconsejaban rodar una nueva versión de la película española (menos de tres años después de su estreno). Parece ser que fue Tom Cruise, tras adquirir los derechos del film de Amenábar, quien convenció al cineasta para volver a rodar juntos, rememorando su exitosa colaboración en “Jerry Maguire“. Tom, un tipo persuasivo, sin duda.

Copia milimétrica y algo desconcertante. Ese es, precisamente, el gran (y evidente) problema de “Vanilla Sky“, propuesta que se revela incapaz de ir más allá del material elaborado por Mateo Gil y Alejandro Amenábar. Su abrumadora falta de originalidad sepulta muchas de las virtudes de una reinterpretación visualmente cautivadora (incluida la impactante escena en la que Tom Cruise recorre las vacías calles de Nueva York y pasea aterrado por un Times Square desierto, emulando la toma de la Gran Vía madrileña), llena de secuencias con un atractivo tono onírico, con un elenco de actores sobresaliente y un apartado musical diseñado por un melómano entregado. Incluso ciertas maneras de la realización y el apartado técnico (que aquí cuenta con medios mucho más holgados), superan a la obra de partida. Pero el gran mérito del título original es un pesado lastre con el que lidiar. Son los atributos que sobreviven a la desidia de su complaciente guión los que consiguen sacar a flote una revisión que simplifica en exceso las partes más crípticas de “Abre los Ojos” y sólo se permite alguna variación insustancial que no pasa de mero detalle. Y entonces, ¿por qué resulta tan curioso un remake que sin duda sufre muchos de los males que aquejan a este tipo de productos? Lo cierto es que conectar (o no) con la obra de Crowe es algo tan íntimo que cada espectador tendrá que dejarse emocionar (o no) por esta triste historia. He de confesar que a mí me ha tocado la fibra sensible; lagrimilla incluida.

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(24-01-2002)

 

• Lo mejor: La parte dramática funciona. Su potencia visual.
• Lo peor: No ofrece auténticas novedades con respecto a su predecesora.

 

¿Sabías que…? El título del film hace referencia a cómo es el cielo en un cuadro de Monet. En palabras del propio Crowe: “Quizá era algo real, quizá no, quizá era sólo la imaginación de cómo es el cielo”.

 

 

Título Original: Vanilla Sky | Género: Thriller / Drama / Ciencia Ficción | Nacionalidad: USA | Director: Cameron Crowe | Actores: Tom Cruise, Penélope Cruz, Kurt Russell | Productor: Tom Cruise, Paula Wagner | Guión: Cameron Crowe, Alejandro Amenábar, Mateo Gil | Fotografía: John Toll | Música: Nancy Wilson | Montaje: Joe Hutshing, Mark Livolsi

 

Sinopsis: David Aames (Tom Cruise) es apodado por sus socios “Ciudadano Pijo”. Con esto nos podemos hacer una idea de la personalidad y estilo de vida que lleva. David ha heredado de su padre una importante industria editorial de la que posee el 51% de las acciones. El resto de sus socios se desesperan con su pasotismo y sueñan con hacerse con el poder de la empresa. Mientras tanto, David disfruta de su dinero y su vida en Nueva York; sus prioridades son mantenerse joven, divertirse con su amigo Brian (Jason Lee) y estar con mujeres bonitas, como su “amiga eventual” Julie Gianni (Cameron Diaz). Pero aunque este joven está rodeado de amigos y aparentemente no le falta de nada, su vida está incompleta. De ello se da cuenta cuando en su fiesta de cumpleaños aparece en escena Sofía (Penélope Cruz), una bailarina española de la que se siente increíblemente atraído. Pero en una noche todo va a cambiar por varios malentendidos que transformarán el concepto que tenía David de varias cosas: la amistad, el sexo, el amor, la muerte, los sueños…