Warcraft: El Origen (2016)

Warcraft: El Origen (2016)

 

Héroes caídos; épica y músculo.

Se levanta el telón de “Warcraft: El Origen” con toda la contundencia de la que es capaz un martillo de guerra, en una escena -a la que nos asomamos desde una impactante perspectiva en primera persona- que nos enfrenta a la colosal presencia física de los orcos invasores de Azeroth; musculosos seres digitales que, además de resultar un excelente reclamo visual, actúan como vigoroso combustible de una aventura fantástica con la capacidad de expandir nuestra imaginación, introduciéndonos en un entorno digital que respira, suda y sangra de manera asombrosa. Apenas unos minutos de metraje le bastan para absorber toda la atención del respetable.

Duncan Jones (“Moon“, “Código Fuente“) se acerca a la génesis bélica del universo creado por Blizzard haciendo uso de una indudable óptica nerd, repleta de guiños al jugador de “Warcraft: Orcs & Humans“. Enseñas, armas y armaduras, localizaciones, castillos, aldeas y fortalezas, todo ello diseñado con el esmero y el mimo del que es capaz un fan reconocido de la saga de videojuegos. Duncan Jones asume su condición de director, guionista y geek, demostrando, junto a su productor y amigo, Stuart Fenegan, su predilección por este intrigante mundo horadado (también) por hechiceros, enanos y elfos. La envoltura es llamativa, asombrosa y cautivadora. Montañas, selvas y bosques acogen una narración, con evidente vocación de prólogo, que no desfallece en ningún momento; ejemplo de tensión dramática, hábilmente conjugada con la eminente esencia lúdica de una cinta entregada por igual a la diversión y la rotundidad.

Héroes y villanos en ambos lados; la guerra como respuesta inevitable a un conflicto de final incierto. Los orcos abandonan Draenor, su mundo moribundo, y dirigen los pasos de su violenta horda hacia las tierras de los humanos, al reino de Ventormenta. Treinta años antes de los acontecimientos narrados en el primer videojuego, tiene lugar esta sucesión de frágiles alianzas, brutales batallas, subterfugios políticos, traiciones, magia, estrategia y fuerza bruta. Cine espectáculo que abraza con sutileza los dogmas del género de espada y brujería, la épica, el sacrificio y la muerte de héroes enfrentados a destinos inevitables. Trayecto enérgico que nos arrastra a una ficción desbordante en su apartado artístico, capaz de desechar por el camino alguno de los tabúes que constriñen al cine comercial actual.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(14-06-2016)

 

• Lo mejor: El pulso de la aventura. Duncan Jones. Visualmente es una maravilla.
• Lo peor: Que fracase a nivel comercial y no tenga continuidad.

 

 

Warcraft: El Origen (2016)

 

Título Original: Warcraft | Género: Acción / Aventuras / Fantástico | Nacionalidad: USA / China / Canadá | Director: Duncan Jones | Actores: Travis Fimmel, Paula Patton, Ben Foster | Productor: Stuart Fenegan, Alex Gartner, Jon Jashni | Guión: Duncan Jones, Charles Leavitt, Chris Metzen | Fotografía: Simon Duggan | Música: Ramin Djawadi | Montaje: Paul Hirsch

 

Sinopsis: El pacífico reino de Azeroth está a punto de entrar en guerra para enfrentarse a unos terribles invasores: orcos guerreros que han dejado su destruido mundo para colonizar otro. Al abrirse un portal que conecta ambos mundos, un ejército se enfrenta a la destrucción, y el otro, a la extinción. Dos héroes, uno en cada bando, están a punto de chocar en un enfrentamiento que cambiará el destino de su familia, su pueblo y su hogar. Así empieza una espectacular saga de poder y sacrificio donde se descubren las numerosas caras de la guerra y donde cada uno lucha por una razón diferente.

 

 

Warcraft: El Origen (2016)