El Regreso de los Muertos Vivientes (1985)

El Regreso de los Muertos Vivientes (1985)

 

Aquella película de un tipo de Pittsburg.

Cae la tarde en una pequeña ciudad norteamericana. Frank y su aprendiz Freddy –este último en su primer día de trabajo– están a punto de terminar el turno de tarde en el almacén de productos sanitarios Unida. Tras la detallada explicación de los entresijos de tan peculiar negocio, Frank le cuenta al joven novato que los hechos narrados en la película “La Noche de los Muertos Vivientes” acontecieron de verdad, siendo ocultados posteriormente por las autoridades. El caso es que, tras los aterradores sucesos ocurridos en Pensilvania, todos los cadáveres fueron confinados en barriles sellados. El ejército se encargó después de gestionar tan peligroso cargamento pero, por un error burocrático, los muertos encapsulados acabaron en el almacén de Unida. Para convencer al chico de que su historia es verídica, Frank le lleva al sótano, donde le enseña un barril que contiene a uno de aquellos zombies, encerrado junto al gas que en su momento le devolvió a la vida. Como no podía ser de otra manera, los dos palurdos abren por accidente el contenedor, liberando al muerto viviente y quedando expuestos al nocivo gas –que también alcanza el cementerio cercano–. Tan sólo nos resta servir una cerveza fría y coger un trozo de pizza para disfrutar de esta verbena perpetrada por Dan O’Bannon (guionista de “Alien, el Octavo Pasajero“, “Desafío Total” y “Fuerza Vital“).

Reinventando al muerto viviente. Si los de Romero eran cadáveres torpes y lentos, resucitados por la radiación de una sonda espacial de la NASA en tránsito desde Venus (esta es sólo una de las hipótesis que se barajan), los de O’Bannon vuelven a la vida gracias a la sustancia química conocida como 2-4-5 Trioxin –creada por la Darrow Chemical Company para que el ejército norteamericano la utilizará en su guerra contra la mariguana (sic)–. También hablan, son inteligentes, van a toda pastilla y comen cerebros para calmar el dolor que les produce estar muertos (fue esta la película que inventó el cliché de los no muertos que se alimentan de sesos humanos). A los primeros se les detiene destruyendo su cerebro. Los segundos han de ser desintegrados por completo para acabar con ellos. Resulta evidente que los zombis de “El Regreso de los Muertos Vivientes” –sólo el título es toda una declaración de intenciones– son mucho más letales y peligrosos. El final de la película es buena prueba de ello. Tranquilos, no os destripo nada. Este novedoso modelo de muerto reanimado, putrefacto y rápido, sentaría las bases estéticas para una nueva generación de zombis; meritoria alternativa dentro de un subgénero que gozaría de enorme popularidad en la década de los ochenta.

Concebida como parodia amable de “La Noche de los Muertos Vivientes“, su descaro y humor son de veras contagiosos. La enérgica trama se dispara desde el primer segundo, salpicada en todo momento por secuencias desternillantes y personajes pintorescos. Son muchas las escenas que se quedan grabadas en la retina del espectador –más allá de los desnudos de Linnea Quigley, que han prevalecido como controvertido reclamo de la cinta–. No enumeraré aquí ninguna de ellas, para evitar los temibles spoilers. Tan sólo os diré que, una vez puestos los pies en la morgue del inefable señor Kaltenbrunner, lo terrorífico y asqueroso se da la mano con lo absurdo y cómico, de una forma que pocas veces hemos podido disfrutar. El guateque es glorioso. Los zombies arremeten en masa contra todo bicho viviente, piden más cerebros, los protagonistas las pasan canutas, la situación es de un descontrol tronchante. Ya habréis deducido que esta velada está repleta de posibilidades. Su destacado éxito comercial hizo posible el estreno de cuatro secuelas, las dos últimas lanzadas directamente en formato doméstico. Tanto la segunda como la tercera entrega se estrenaron en España con títulos desconcertantes: “La Divertida Noche de los Zombis” y “Mortal Zombie“. Premio para el tipo de la distribuidora.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(22-12-2001)

 

• Lo mejor: El elenco, sobre todo Don Calfa (Ernie Kaltenbrunner). Pura diversión desatada.
• Lo peor: Las secuelas no están a la altura.

 

¿Sabías que…? George A. Romero entabló una demanda judicial –que no prosperó– por el uso del término “muerto viviente” en el título de esta película, algo que, según él, vincularía a los dos films, sembrando la confusión entre el público. Por cierto, Romero nació en la ciudad de Nueva York, pero el título de la reseña quedaba mejor así.

 

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El Regreso de los Muertos Vivientes (1985)

 

Título Original: The Return of the Living Dead | Género: Ciencia Ficción / Comedia / Terror | Nacionalidad: USA | Director: Dan O’Bannon | Actores: Clu Gulager, James Karen, Don Calfa | Productor: Tom Fox | Guión: Dan O’Bannon | Fotografía: Jules Brenner | Música: Matt Clifford, Robert Randles | Montaje: Robert Gordon

 

Sinopsis: Frank y su aprendiz Freddy terminan su turno en el almacén de productos sanitarios Unida. Charlando, Frank cuenta al joven que los hechos narrados en la película “La Noche de los Muertos Vivientes” fueron reales, pero han sido ocultados por las autoridades. Para convencer al chico de que no miente, le lleva al sótano, donde le enseña un barril que contiene uno de los zombies, y el gas que en su momento le devolvió la vida. Accidentalmente abren el barril, liberando tanto al muerto viviente como el gas, que alcanza un cementerio cercano. Sin saberlo, un grupo de jóvenes que han ido a pasar la noche al cementerio serán testigos del despertar de los muertos.

 

 

El Regreso de los Muertos Vivientes (1985)