Infierno Azul (2016)

Infierno Azul (2016)

 

Sangre diluida en aguas cristalinas.

La bella enfrentada a la bestia, la fragilidad humana puesta a prueba por uno de esos seres extraordinarios que la naturaleza diseña de vez en cuando, los mismos que Hollywood transforma en monstruos sanguinarios e implacables. Jaume Collet-Serra arroja a Blake Lively a las cristalinas aguas de una cala paradisíaca; paraje cautivador de una potencia visual deslumbrante. El marco invita al sosiego, pero no, estamos ante un truco, un engaño. Tras el “inevitable” pase de modelos a cargo de la esbelta surfera –que al parecer sufre una crisis personal un tanto chunga–, enceramos la tabla y nos mojamos el culo. Poco importa el cómo y el porqué de este viaje de evasión. Resulta evidente que vamos a presenciar un vehículo para el lucimiento exclusivo de su protagonista –sobre todo de su físico–. Ya se encarga la cámara de enfocar los puntos clave de la anatomía de la muchacha, no nos vayamos a despistar. La rubia reducida a mero trozo de carne, cebo humano, y no sólo para atraer al tiburón. Haciendo uso de esta herramienta de explotación, habitual en las producciones de serie B, “Infierno Azul” se articula como una monster movie de carácter simplón y escala mínima.

Aparece una ballena medio devorada; sin duda es un mal presagio. También nos topamos con la pertinente pareja de toláis, transformados en víctimas propiciatorias casi de inmediato. Entre planos aéreos de la playa, videoconferencias en pantalla doble y grabaciones de GoPro, vamos pillando olas, mientras aguardamos al bicho, a la boca con dientes que convertirá la placentera jornada de sol y playa en un auténtico infierno. Apesta a cliché, y es normal que lo haga, porque estamos ante uno enorme y en descomposición, como el cetáceo. Ocurre lo inevitable, un mordisco, la chica sangra, huye, y se abraza desesperada a una roca que, tal como nos han advertido con anterioridad, sólo emerge durante la marea baja. La costa tan cerca, y tan lejos. La mole subacuática rondando hambrienta. Los personajes-gusano se aproximan al anzuelo y, sumisos, son entregados a las implacables mandíbulas. Tranquilos, no desvelo nada, ya se encarga la promoción de la película de jodernos los momentos álgidos. Todo se desarrolla al ritmo de un A-B-C carente de suspense, sin apenas tensión. La moza se aferra a la húmeda roca, cuál Fay Wray marina, mientras observa cómo se aproxima la criatura.

Infierno Azul” resulta floja, predecible y aburrida, incluso en su condición de miniatura –con apenas 80 minutos de metraje–. La trama encara una agotadora cuesta arriba una vez que detectamos la mecánica repetitiva de los ataques del pez y las artimañas y recursos de la víctima. Survival en plan tostón, de progresión lineal, donde sólo sorprende la poca sensación de amenaza que trasmite un escualo del tamaño de un camión de reparto y la nula credibilidad de las pruebas a las que el (soso) guión somete a una Blake Lively que, hay que reconocerlo, soporta con arrojo todo el peso de la película –incluso cuando ha de hacer frente a lo absurdo de alguna de sus situaciones–. Termino con un apunte de Perogrullo. Sé que la comparación resulta ridícula, pero permitidme esta pequeña licencia, porque dos notas musicales del maestro Williams –en el “Tiburón” de Spielberg– generan más inquietud y miedo que todos los pixels juntos de esta descafeinada propuesta.

Manu Castro (5/10)
@ManuCastroLSO
(04-08-2016)

 

• Lo mejor: La playa. La esforzada actuación de Blake Lively.
• Lo peor: Lo torpe que resulta su desenlace. La tercera víctima es de coña.

 

 

Infierno Azul (2016)

 

Título Original: The Shallows | Género: Drama / Terror / Thriller | Nacionalidad: USA | Director: Jaume Collet-Serra | Actores: Blake Lively, Óscar Jaenada, Angelo Jose | Productor: Jaume Collet-Serra, Lynn Harris, Matti Leshem | Guión: Anthony Jaswinski | Fotografía: Flavio Martínez Labiano | Música: Marco Beltrami | Montaje: Joel Negron

 

Sinopsis: Nancy (Blake Lively) está haciendo surf en una playa solitaria cuando un enorme tiburón blanco la ataca. Nancy se queda atrapada a apenas unos metros de la costa y, aunque está solamente a 100 metros de la salvación, para alcanzarla tendrá que hacer uso de todos sus recursos y su voluntad.

 

 

 

 

 

 

Infierno Azul (2016)