Godzilla, King of the Monsters! (1956)

 

El americano entrometido.

En 1955, Edmund Goldman acudió a una proyección de “Gojira” (“Godzilla, Japón Bajo el Terror del Monstruo“) en un cine de Los Ángeles. Tras el visionado, compró los derechos de distribución internacional de la película por 25.000 dólares. Más tarde los vendió a una pequeña productora y distribuidora de cine de exploración, Jewell Enterprises, por 100.000 dólares. Las monster movies estaban en pleno auge a mediados de los cincuenta, y Godzilla era un monstruo formidable. ¿La pega? En la cinta salían demasiados japoneses, y además estaban enfadados por lo de Hiroshima y Nagasaki. El público estadounidense tampoco parecía preparado para una película cien por cien nipona, por aquello de Pearl Harbor, así que la productora optó por meter mano al celuloide con el fin de adaptarlo al paladar yanqui. En total se eliminaron 16 minutos de metraje, es decir, todas las referencias antibelicistas y antinucleares. También contrataron al actor canadiense Raymond Burr (el televisivo Perry Mason) para interpretar a un periodista norteamericano que actúa de narrador para la audiencia occidental. Fue Terry O. Morse el encargado de rodar estas nuevas secuencias. Por el camino se pierde el espíritu crítico de la obra original, aquí reducida a mero espectáculo de feria.

La desaparición de varios barcos en la costa de Japón coincide con la llegada al país del sol naciente de Steve Martin, un reportero americano de camino a Egipto. Al enterarse de los sucesos, Martin decide investigar todo el asunto. Las autoridades le brindan toda clase de ayuda e información; prensa libre al poder. Poco tiempo después, un pequeño pueblo es arrasado en plena noche. Los habitantes de la isla de Odo tienen la certeza de que el culpable es un monstruo legendario llamado Godzilla. Este montaje americano incorpora a Martin –a martillazos– en medio de las escenas originales, haciendo uso en algunas ocasiones de dobles de los protagonistas del film de 1954. Otras secuencias fueron dobladas al inglés para conseguir un mayor efecto de cohesión con el material añadido. El resultado es un bochorno que trata de ocultar las referencias al genocidio de Hiroshima y Nagasaki, pretendiendo una especie de serie B descafeinada, carente de la lectura ética, política y social del film de Ishirō Honda. A pesar de todo, la producción, comercializada bajo el título “Godzilla, King of the Monsters“, fue un éxito de taquilla en los Estados Unidos. También se la conoce como “Godzilla: ¡Está Vivo!

Manu Castro (3/10)
@ManuCastroLSO
(01-09-2008)

 

• Lo mejor: Videarla justo después de “Godzilla, Japón Bajo el Terror del Monstruo“.
• Lo peor: Desvirtúa por completo la esencia de la obra original.

 

 

 

Título Original: Godzilla, King of the Monsters! | Género: Terror / Ciencia Ficción / Acción | Nacionalidad: USA / Japón | Director: Ishirô Honda, Terry O. Morse | Actores: Raymond Burr, Takashi Shimura, Akira Takarada | Productor: Joseph E. Levine, Tomoyuki Tanaka, Terry Turner, Edward B. Barison, Richard Kay, Harry Rybnick | Guión: Ishirô Honda, Shigeru Kayama, Takeo Murata, Al C. Ward | Fotografía: Masao Tamai, Guy Roe | Música: Akira Ifukube | Montaje: Terry O. Morse

 

Sinopsis: Varios barcos desaparecen misteriosamente frente a la costa de Japón. Steve Martin (Raymond Burr), un periodista americano que está de viaje por el país del sol naciente, decide investigar el asunto. Poco después, un pueblo queda completamente arrasado en una noche. Los habitantes empiezan a hablar de un monstruo legendario llamado Godzilla. A pesar de no ser más que un montaje a la americana de la famosa película japonesa “Gojira” (“Godzilla, Japón Bajo el Terror del Monstruo“, 1954), “Godzilla, King of the Monsters!” no carece de soplo radioactivo. Con nuevas escenas y la supresión de otras más comprometidas, los yankees intentan darnos otra versión de la historia; una versión que oculta los dramáticos episodios de Hiroshima y Nagasaki. Pero es en vano. El monstruo atómico, símbolo del conflicto, sigue ahí. Es aún más peligroso y está muy enfadado.