The Legend of Zelda: Breath of the Wild (2017)

 

Hyrule mágico y salvaje.

Link despierta en una extraña cámara subterránea. El joven guerrero hyliano no recuerda nada. Tras caminar un rato, sus pasos le llevan al exterior del Santuario de la Vida. Tomamos el control. La luz del sol nos ciega en un primer momento, pero pronto contemplamos la belleza salvaje del reino de Hyrule, que se extiende enorme e indómito a nuestros pies. Resulta evidente que algo terrible ha sucedido. Todo está en ruinas, y una extraña sombra ha engullido por completo el antaño deslumbrante Castillo de Hyrule. Una voz nos habla (se trata de la princesa Zelda), encomendándonos la complicada misión de acabar con Ganon, la tenebrosa calamidad que asoló el reino hace ya cien años, tras provocar un cataclismo de magnitudes colosales. Nuestro objetivo final se revela ya en los primeros compases de la aventura, pero llegar hasta Ganon –que mora en el tenebroso corazón del castillo– no sólo requerirá de una gran dosis de valor. Mientras recuperamos la memoria, a través de pequeños recuerdos –en la forma de fragmentos de vídeo desperdigados por el reino–, deberemos contactar con los habitantes de Hyrule que aún plantan cara al mal. Las razas Goron, Zora, Gerudo y Orni están siendo asediadas por cuatro bestias divinas, unas formidables moles con aspecto de animal que en realidad son las mazmorras del juego. Liberar a estas máquinas del control de Ganon será una parte crucial de nuestro periplo. Por otra parte, descubrir y superar las pruebas de los numerosos santuarios de este fabuloso mundo, nos otorgará símbolos de valía que la diosa Hylia transformará más tarde en corazones de vida y mejoras en la resistencia de Link. Para aumentar el tamaño de nuestra alforja –donde guardamos armas, escudos, atuendos, comida y demás ítems que iremos recogiendo– es necesario recolectar semillas kolog (nos las entregan los simpáticos kologs cuando los descubrimos). Estos espíritus del bosque se esconden en todos los rincones de Hyrule, al igual que las fuentes de las cuatro grandes hadas, indispensables a la hora de mejorar los trajes y las armaduras. Los 120 santuarios y 900 kologs ocultos en el mapa bastan para que nos hagamos una idea de las proporciones de este título. Como no podía ser de otro modo, recuperar la legendaria Espada Maestra es otro reto ineludible que debemos afrontar. Siempre hay algo que hacer en Hyrule.

Una aventura colosal. Un reino fantástico. Un desafío formidable. “The Legend of Zelda: Breath of the Wild” da el salto definitivo al mundo abierto y se convierte en un sandbox de referencia. La sensación de libertad es total desde el primer minuto. El inmenso mapa se divide en regiones, en cada una de las cuales se erige una alta torre que tendremos que escalar al más puro estilo de las atalayas de “Assassin’s Creed“. Una vez activada la edificación, mediante la piedra Sheikah –un artilugio que nos permite gestionar el inventario y acceder al mapa, entre otras muchas cosas–, la zona revelará su orografía. Los senderos principales nos conducen a las Postas, lugares de reunión donde podremos descansar, comerciar y activar una ingente cantidad de misiones secundarias. Ya sea a pie o montando a caballo, la travesía por los variopintos territorios y enclaves de Hyrule está repleta de actividades, misterios y secretos. Desde la más minúscula de las aldeas –¡qué bonita es Kakariko!– a la más grande de las fortalezas, no hay rincón que no guarde una pequeña (o gran) recompensa para el viajero curioso y avispado. Mejorar nuestro equipo, cocinar y superar pruebas heroicas, pasear por valles y llanuras, escalar una alta montaña o vadear un siniestro pantano… La experiencia es completamente cautivadora y la narración invita a una inmersión absoluta en la historia. Las mecánicas de juego, incluidos los combates –no son pocos los enemigos que se interponen en nuestro camino–, son una lección magistral de cómo componer un videojuego que se acerca al jugador de manera natural e intuitiva. El apartado artístico es, a falta de un término más acertado, majestuoso. La escala y el nivel de detalle llevan a la WiiU a su techo técnico. Visualmente estamos ante una verdadera obra de arte. Cada recoveco del mapa presenta un encanto especial, siempre con una atmósfera que se adapta perfectamente a las peculiaridades del momento y una climatología cambiante que refuerza el dinamismo de esta tierra de fantasía. La minimalista banda sonora también incide en este aspecto, dando especial importancia a los sonidos ambientales. Es cierto que “Breath of the Wild” presenta algunos problemas de rendimiento (caídas en el framerate) y un evidente exceso de popping, pero estos defectos no logran enturbiar el resultado final de una epopeya que deja huella. Este es un videojuego que pasará a la historia.

Manu Castro (10/10)
@ManuCastroLSO
(21-04-2017)

 

• Lo mejor: El regreso a la sencillez e inocencia del planteamiento de “The Legend of Zelda“.
• Lo peor: Las puntuales bajadas de framerate y el exceso de popping.

 

 

Título Original: The Legend of Zelda: Breath of the Wild | Género: Acción / Aventuras / Fantástico | Nacionalidad: Japón | Director: Hidemaro Fujibayashi, Hiroki Hirano | Actores: Kengo Takanashi, Yu Shimamura, Kôji Takeda | Productor: Eiji Aonuma, Satoru Iwata, Shigeru Miyamoto | Guión: – | Música: Yasuaki Iwata, Manaka Kataoka | Plataforma: WiiU, Nintendo Switch | Desarrollador: Nintendo

 

Sinopsis: Escala torres y montañas en busca de nuevos destinos y sigue tu propio camino para llegar hasta ellos. Por el camino lucharás contra enormes enemigos, cazarás feroces bestias y recolectarás ingredientes para preparar las comidas y elixires que te permitirán subsistir durante tu aventura. Entra en un mundo de aventura. Olvida todo lo que sabes sobre los juegos de “The Legend of Zelda“. Entra en un mundo de descubrimientos, exploración y aventura en “The Legend of Zelda: Breath of the Wild“, un nuevo juego de la aclamada serie que rompe con las convenciones. Viaja por praderas, bosques y cumbres montañosas para descubrir qué ha sido del asolado reino de Hyrule en esta maravillosa aventura a cielo abierto.