Wolfenstein: The Old Blood (2015)

 

En las catacumbas del Tercer Reich.

Blazkowicz se vuelve a enfrentar a la escoria nazi del continente europeo en la precuela de “The New Order“, con la misma intención de siempre: liquidar a los fieles seguidores del Führer a golpe de cuchillo y metralleta. Antes del ataque al cuartel general de Calavera, el curtido militar norteamericano recibe la misión de infiltrarse en el aterrador y colosal castillo de Wolfenstein, para recuperar una serie de documentos de vital importancia para los aliados (entre los que se incluyen las coordenadas de las instalaciones dirigidas por el obergruppenführer Wilhelm “Calavera” Strasse). Junto a un compañero de armas (Richard “Agente Uno” Wesley), llegamos a las puertas de la impresionante fortificación alemana. Allí caemos en las manos de los nacionalsocialistas más despiadados que podáis imaginar (con el alcaide Rudi Jäger al frente). A través de ocho capítulos, avanzamos en un primer momento por los recovecos del castillo, para llegar más tarde al pintoresco pueblecito situado a su sombra, que también está infestado de enemigos cabrones. Poco a poco vamos desvelando el objetivo final del proyecto que los nazis desarrollan en aquel apartado lugar; unos planes de tintes siniestros que le helarán la sangre al bueno de Blazko. Entre tanto, el caudaloso reguero de fiambres que dejamos a nuestro paso evidencia el talante lúdico y desenfrenado de una expansión que sabe sacar todo el partido al fabuloso gameplay de su hermano mayor, el indispensable “Wolfenstein: The New Order“.

Más cosas (esotéricas) nazis. “The Old Blood” es una excusa estupenda para volver a recorrer los pasillos del castillo que da nombre a una de las franquicias de FPS más emblemáticas de la historia de los videojuegos. Pero también es la oportunidad de protagonizar una adictiva historieta que se transforma en cuento para no dormir una vez superado su flamígero ecuador, cuando hace acto de presencia la infame Helga Von Schabbs. Como no podía ser de otra forma, esta destacada precuela hace suyas las mecánicas de juego (incluido uno de los mejores gunplay de la actualidad) que tan bien funcionaron en “The New Order“, y despliega un apartado gráfico igual de asombroso. Vuelven los frenéticos tiroteos –para dar rienda suelta a todo nuestro contundente arsenal– intercalados con algunos segmentos de sigilo. Las localizaciones son el otro punto fuerte de la propuesta, desde las mazmorras y los torreones del complejo Wolfenstein, pasando por las callejuelas del cercano pueblo de Wulfburg, hasta llegar a los espeluznantes rincones donde transcurre la recta final de la aventura. La trama no pasa de coartada potable que proporciona algo de sentido a nuestro mortífero periplo: cinco intensas horas tirando de gatillo. No cabe duda que MachineGames y Bethesda le han pillado el punto a esto de matar nazis.

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(29-04-2018)

 

• Lo mejor: Cuando los zepelines caen del cielo envueltos en llamas.
• Lo peor: Se acaba en el mejor momento.

 

 

Título Original: Wolfenstein: The Old Blood | Género: Acción / Aventuras / Terror | Nacionalidad: Suecia / USA | Director: – | Actores: Brian Bloom, Gabrielle Scharnitzky, Lilli Fichtner | Productor: Jerk Gustafsson | Guión: Tommy Tordsson Björk, Jerk Gustafsson, Jonathan Heckley | Música: Mick Gordon | Plataforma: PlayStation4, Xbox One, PC | Desarrollador: MachineGames, Bethesda Softworks

 

Sinopsis: Corre el año 1946 y los nazis están a punto de ganar la Segunda Guerra Mundial. En un intento por cambiar las tornas a favor de los aliados, B.J. Blazkowicz debe embarcarse en una épica misión de dos partes en lo más profundo de Baviera. La primera parte de “Wolfenstein: The Old Blood“, “Rudi Jäger y la Guarida de Lobos”, enfrenta a B.J. Blazkowicz contra un maníaco alcaide. Blazkowicz se infiltra en el castillo Wolfenstein para intentar robar las coordenadas del complejo del general Calavera. En la segunda parte, “Los Oscuros Secretos de Helga Von Schabbs”, la búsqueda de las coordenadas lleva a nuestro héroe hasta la ciudad de Wulfburg, donde una arqueóloga nazi obsesionada está desenterrando artefactos misteriosos que amenazan con liberar un antiguo y oscuro poder.