El Sonido del Trueno (2005)

 

El tiempo está loco.

Cualquier interés por la trama que plantea “El Sonido del Trueno” se va al garete torpedeada por un desarrollo desastroso y un apartado visual completamente deplorable. Los VFX de esta producción son tan horripilantes que consiguen sacarnos de la película en todo momento. Resulta increíble que una producción con 80 millones de dólares de presupuesto se vea tan mal y haga un uso tan chabacano de cromas y demás recursos técnicos. El sonido de este trueno es un pedo mal tirado. En breve, reseña completa en #LaSalaOscura

Manu Castro (3/10)
@ManuCastroLSO
(08-09-2005)

 

Lo mejor:
Lo peor:

 

 

Título Original: A Sound of Thunder | Género: Acción / Ciencia Ficción / Aventuras / Fantástico / Thriller | Nacionalidad: USA / Reino Unido / Alemania / República Checa | Director: Peter Hyams | Actores: Edward Burns, Ben Kingsley, Catherine McCormack | Productor: Phil Anschutz, Howard Baldwin, Renny Harlin | Guión: Ray Bradbury, Thomas Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer, Gregory Poirier | Fotografía: Peter Hyams | Música: Nick Glennie-Smith | Montaje: Sylvie Landra

 

Sinopsis: Basada en un relato de Ray Bradbury, laureado maestro de la ciencia-ficción, la historia de El Sonido del Trueno arranca en el año 2055, en el centro de un Chicago modernizado pero todavía reconocible. Los avances tecnológicos permiten ahora viajar en el tiempo y, para los multimillonarios, contratar safaris a la Prehistoria para cazar dinosaurios. Sólo hay tres reglas fundamentales que no conviene saltarse: no dejarse nada olvidado en el pasado; no traerse nada de allí; y sobre todo, no cambiar nada del pasado. La alteración más insignificante podría incidir en el curso de la evolución hasta extremos inimaginables. Time Safari Inc. es la empresa de moda en Chicago… hasta que ocurre el desastre… Alguien quebranta las reglas. Y la evolución abandona su curso natural. Los cambios se producen en oleadas. Al principio son pequeños, afectando a la atmósfera, el clima y a las formas de vida inferior; luego ascienden rápidamente: los cambios evolutivos afectan a todos los seres vivos, siguiendo la cadena alimentaria paso a paso. En 24 horas la ciudad experimenta transformaciones asombrosas, mientras sus habitantes pasan de la curiosidad a una alarma creciente, y finalmente al pánico. Inexplicablemente las plantas crecen hasta extremos nunca vistos, como si reclamaran su antiguo territorio tropical. Surgen a través del pavimento con sus enormes raíces sinuosas, volcando coches en las calles y engullendo edificios enteros desde dentro y hacia fuera. Llega luego el turno de los insectos, organismos velocísimos y voraces -langostas, cucarachas…- que se arrastran por todas las superficies en hordas mortíferas. Aparecen desconocidas especies depredadoras con forma de reptil, reflejos agilísimos y rasgos físicos curiosamente inteligentes, que oscurecen los cielos e invaden un paisaje cada vez más hostil y aterrador. Sólo dos personas saben lo que está ocurriendo: el doctor Travis Ryer (Edward Burns), ex responsable de las excursiones al pasado de Time Safari, y la doctora Sonia Rand (Catherine McCormack), la física que desarrolló la tecnología que hizo posibles los viajes en el tiempo. El presidente de Time Safari, Charles Hatton (Sir Ben Kingsley) le robó a Rand sus descubrimientos antes de que ésta pudiera ponerlos a prueba, y los ha utilizado para su lucro personal pese a las advertencias de la doctora. A contrarreloj, Ryer y Rand deben encontrar una forma de volver al pasado y corregir el error que alguien cometió para poder salvar a la raza humana de la extinción. Pero mientras tanto, el mundo continúa desmoronándose a su alrededor con cada nueva oleada de cambios.