Muere Otro Día (2002)

 

Diamantes por el váter.

A priori, “Muere otro Día” parece contar con todos los elementos que se le presuponen a una película de James Bond; es decir, una aventura exótica, grandes dosis de acción, tecnología punta, chicas despampanantes y las consabidas dosis de chulería por parte del agente británico por excelencia. Y podríamos afirmar que así es, pero en esta ocasión la mezcla de tan habituales ingredientes da como resultado un plato de muy difícil digestión. Además, la cinta se ve aderezada por condimentos que invitan a la vergüenza ajena en no pocos momentos.

En la cuarta película de Pierce Brosnan como agente 007, la historia es más o menos la de siempre. Un megalómano quiere dominar el mundo, algo que hemos visto muchas veces en la saga. Después de 20 películas y 40 años en las salas de cine de todo el mundo, esta serie no engaña a nadie, y el que va a ver año tras año las películas de James Bond va con la lección aprendida y sabe encontrarle la gracia al asunto. En problema es que esta vez el chiste lo cuenta uno de los villanos más lamentables y pochos de la franquicia, algo que termina de echar por tierra las intenciones de una trama muy poco inspirada.

Manu Castro (3/10)
@ManuCastroLSO
(22-11-2002)

 

 

 

Título Original: Die Another Day | Género: Acción / Aventuras / Ciencia Ficción | Nacionalidad: Reino Unido / USA | Director: Lee Tamahori | Actores: Pierce Brosnan, Halle Berry, Toby Stephens | Productor: Barbara Broccoli, Michael G. Wilson, Callum McDougall | Guión: Ian Fleming (personajes), Neal Purvis, Robert Wade | Fotografía: David Tattersall | Música: David Arnold, Madonna, Monty Norman, Paul Oakenfold | Montaje: Andrew MacRitchie, Christian Wagner

 

Sinopsis: Estamos en una zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur. Un hombre llega a la costa haciendo surf sobre olas gigantes. Cuando se quita el traje de goma, descubrimos que se trata de James Bond (Pierce Brosnan), el agente 007. Allí debe cumplir su misión: investigar las ventas de armas que un militar efectúa, aunque realmente las intenciones de éste sean mucho más oscuras. Bond es capturado mientras lleva a cabo la misión, y es confinado y torturado. Catorce meses después, Bond es liberado a cambio de la entrega a Corea del Norte del malvado Zao (Rick Yune). La Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos y el MI6 sospechan que Bond podría haber revelado algún secreto, y por eso M (Judi Dench) le suspende la licencia para matar.

Pero 007 no quiere aceptar la situación: él sólo quiere atrapar a Zao, cueste lo que cueste. Así, el agente llega a La Habana, donde descubre una clínica en la que se realizan operaciones de sustitución de ADN. Allí conocerá a la misteriosa Jinx (Halle Berry), una bellísima y peligrosa mujer. Bond encuentra a Zao, pero en el último momento éste se escapa. Las pistas llevan a Bond a Londres, más concretamente al multimillonario Gustav Graves (Toby Stephens), un importante hombre de negocios que ha creado el Icarus, un dispositivo de alta tecnología que permite dar luz solar allí donde se necesita. Posteriormente Bond viaja a Islandia, invitado por Graves, para mostrarle el poder del Icarus. Allí se traslada también Miranda Frost (Rosamund Pike), la asistente personal de Graves. Y cómo no, también estará la misteriosa Jinx. Bond descubrirá que Zao y Graves son aliados. Pero ahí no acabará todo: será en Corea, el lugar donde todo empezó, donde deberán ajustar cuentas Bond y sus adversarios. Si hay que morir, que sea otro día.

 

 

 

Último visionado: 16/03/2020