Depredador (1987)

 

Ahí fuera hay algo que nos está esperando, y no es ningún hombre.

Un grupo de bestias pardas aterriza en una remota jungla de Centroamérica con armamento suficiente para invadir una pequeña república no alineada con las políticas imperialistas del tío Sam. El mayor Alan “Dutch” Schaefer (Arnold Schwarzenegger) es el jefe de esta “unidad de rescate” de la Delta Force, a la que se le encomienda una misión muy concreta: localizar a unos compatriotas que se han “perdido” en mitad de la puñetera selva. Lo que en principio parece una incursión de rutina, se complica cuanto localizan a una parte de los norteamericanos extraviados, todos ellos brutalmente despellejados junto a su helicóptero hecho pedazos (aquello del inyector de calor, ya sabéis; una tecnología bélica cojonuda). Queda claro que algo huele a chamusquina en la operación. El resto de yanquis han sido capturados por la guerrilla, así que Schaefer y sus colegas se infiltran en el campamento rebelde donde permanecen retenidos y se marcan un Vietnam haciendo saltar por los aires todo el lugar. Estos fulanos matan mucho, rápido y bien. El recuento de fiambres es elevado, pero los colegas ultra musculados de Dutch apenas han empezado a transpirar. Lo peor viene cuando tratan de abandonar el lugar. Un misterioso y letal adversario va tras ellos; oculto entre la espesura, los acecha sin descanso. “Vamos a morir todos”, dice Billy el rastreador (Sonny Landham). Joder compañero, como lo sabes…

A mediados de los ochenta, tras el estreno de “Rocky IV“, circulaba un chiste por Hollywood que venía a decir que, al quedarse Balboa sin rivales de envergadura en el planeta Tierra (después de su combate con Iván Drago), en la quinta entrega tendría que subirse al ring con un extraterrestre. Jim y John Thomas se tomaron el chiste en serio y desarrollaron un guión basado en el chascarrillo titulado “Hunter”. La 20th Century Fox adquirió el libreto en 1985 y se lo adjudicó al productor Joel Silver. Tras el éxito de “Commando”, Silver volvió a contar con Schwarzenegger para protagonizar uno de sus pirotécnicos proyectos. Dirigida John McTiernan (“Jungla de Cristal”), por aquel entonces un novato que demostró una gran habilidad para moverse en el terreno del cine de acción, el film se convierte en el vehículo ideal para el lucimiento de un colosal Schwarzenegger, que aprovecha la oportunidad para destacar sobre el resto de forzudos actores (incluyendo a Carl Weathers, que venía de triunfar con la saga “Rocky”). El éxito de taquilla de este film lo reafirmó como la mayor estrella de acción de finales de los ochenta (después vendrían otros taquillazos como “Desafío Total” o “Terminator 2: El Juicio Final“) y propició el estreno de una secuela tres años después, en 1990 (“Depredador 2”, dirigida por Stephen Hopkins).

“Get to the choppa!” No cabe duda que “Depredador” es una de las mejores películas de acción de los años ochenta (y de todos los tiempos). Hay que ser rotundos en la alabanza, tanto como el desarrollo de un film diseñado como entretenimiento total. De ritmo impecable (e incansable), la trama no decae en ningún momento, sustentada por la tensión de una situación adictiva, que nos mantiene atentos a cada detalle de los inquietantes escenarios naturales por donde transcurre la acción. La magistral banda sonora compuesta por Alan Silvestri, un reparto que es todo un acierto –Carl Weathers (George Dillon), Bill Duke (Mac Eliot), Richard Chaves (Jorge “Poncho” Ramírez), Jesse Ventura (Blain Cooper), Sonny Landham (Billy Sole), Shane Black (Rick Hawkins), Elpidia Carrillo (Anna Gonsalves)–, y los inolvidables diálogos (“si sangra, podemos matarlo”), complementan una aventura que parece tener dos claros referentes: “Deliverance” (John Boorman, 1972) y “La Presa” (Walter Hill, 1981). El espeluznante diseño del Depredador, a cargo de Stan Winston –con una aportación fundamental de James Cameron (las mandíbulas chungas)–, hace de este ser cabronazo y despiadado el contrincante ideal para el musculoso actor de origen austriaco. La confrontación final entre ambos es pura épica: “Eres una auténtica belleza”; “¿Qué eres, hijo de Satanás?” Piel de gallina.

Manu Castro (9/10)
@ManuCastroLSO
(21-02-2002)

 

• Lo mejor: Toda la caminata.
• Lo peor: Nada.

 

¿Sabías que…? En un primer momento, Jean-Claude Van Damme iba a dar vida al depredador, para dotar a la criatura de unos movimientos ágiles, en plan ninja. El caso es que, al realizar las comparaciones de altura y tamaño con el resto del reparto, se dieron cuenta que Van Damme era demasiado bajito para el papel. Además, Van Damme se quejó del calor dentro del traje y por no aparecer en pantalla sin él. Se contrató entonces a Kevin Peter Hall (que también interpreta a uno de los pilotos del helicóptero que rescata a Schwarzenegger al final del film), un tío de dos metros y diecinueve centímetros de altura que venía de encarnar a Big Foot en “Harry y los Henderson“.

 

 

Título Original: Predator | Género: Acción / Ciencia Ficción / Thriller | Nacionalidad: USA | Director: John McTiernan | Actores: Arnold Schwarzenegger, Carl Weathers, Elpidia Carrillo | Productor: John Davis, Lawrence Gordon, Joel Silver | Guión: Jim Thomas, John Thomas | Fotografía: Donald McAlpine | Música: Alan Silvestri | Montaje: Mark Helfrich, John F. Link

 

Sinopsis: Dutch Schaefer es el jefe de una unidad de rescate que busca a un grupo de rehenes que han sido capturados por unos guerrilleros en las selvas latinoamericanas. Al principio todo parece como cualquier otra misión: Schaefer y su grupo de expertos descubren el campamento de la guerrilla y, tras encontrar ejecutados a los hombres que habían ido a rescatar, lo destruyen. Pero cuando Schaefer intenta alejar de allí a su unidad, llevando consigo una guerrillera prisionera, algo horrible sucede: uno a uno, los miembros del comando son asesinados por un misterioso adversario.