Desafío Total (1990)

 

Dos semanas…

“Te has ido de la lengua Quaid, has hablado de Marte”. Douglas Quaid vive en La Tierra del año 2084, pero sueña continuamente con Marte. Su obsesión por el planeta rojo le lleva a visitar las instalaciones de Memory Call (Rekall en la versión original), una empresa que se dedica a implantar falsos recuerdos a sus clientes. Algo sale mal durante el injerto de memoria, y Quaid abandona el local convencido de ser un agente secreto de Marte… La siguiente parada de su aventura será la cuarta roca desde el sol; aunque este viaje había comenzado mucho antes, a finales de los años setenta del siglo XX para ser precisos, justo cuando Ronald Shusett se hizo con los derechos de “Podemos Recordarlo por Usted al por Mayor” (We Can Remember It for You Wholesale), relato corto del ilustre autor Philip K. Dick, que por aquel entonces aún seguía con vida. Shusett pensó en un primer momento en Dan O’Bannon, guionista de “Alien, el Octavo Pasajero“, para la adaptación cinematográfica, pero sus ideas para la película no le gustaron demasiado. El proyecto pasó por varias manos y se le ofreció la dirección de la película a David Cronenberg y Bruce Beresford entre otros; incluso se propusieron los nombres de Richard Dreyfuss y William Hurt como posibles protagonistas. Nada de esto llegó a cuajar y la propuesta se congeló hasta la irrupción de Dino De Laurentiis, productor que consiguió hacerse con los derechos del film a mediados de los años ochenta. En aquellos días, Arnold Schwarzenegger también mostró interés en protagonizar la película, pero De Laurentiis no aceptó su propuesta. En su lugar eligió a Patrick Swayze para el papel principal y a Beresford como director. El caso es que, justo cuando se estaban construyendo los sets de rodaje en Australia, la compañía de De Laurentiis se declaró en quiebra.

“Mueve el culo hacia marte, mueve el culo hacia marte, mueve el culo hacia marte…” El desplome de la compañía de De Laurentiis permitió a Schwarzenegger entablar conversaciones con Carolco Pictures. La productora compró los derechos de la película por tres millones de dólares, y Schwarzenegger negoció para él un salario de diez millones, más el quince por ciento de la recaudación en taquilla. Además, el actor consiguió un elevado nivel de control sobre la producción, pudiendo elegir a director, guionista y reparto, además de controlar ciertos aspectos del guión. Para la dirección optó por Paul Verhoeven, catapultado a primera línea tras el éxito de la rotunda “RoboCop“. El realizador holandés recurrió a casi todo el equipo de dicho film: el fotógrafo Jost Vacano, el diseñador de producción William Sandell y el diseñador de efectos especiales Rob Bottin. También contó con el actor Ronny Cox para encarnar al inolvidable gobernador cabronazo de Marte, Vilos Cohaagen. El rodaje echó a andar con los dólares de Carolco Pictures y TriStar Pictures (esta última también se encargó de la distribución). Con un presupuesto de 65 millones de dólares, “Desafío Total” fue la película más cara de la historia hasta el estreno de “Terminator 2: El Juicio Final“. De esta manera, la cinta quedó enmarcada –como un auténtico hito además– dentro de la escalada presupuestaria que definió el cine espectáculo norteamericano de finales de los años ochenta y principios de los noventa. Calificada en un primer momento como X, se rehicieron y cortaron algunas escenas para obtener una calificación R que no lastrará su carrera comercial (la taquilla final ascendió a más de 261 millones de dólares, todo un éxito).

“¡Denúnciame, gilipollas!” A pesar de ser un blockbuster comercial, si hay algo que define a “Desafío Total” es su incorrección y violencia desmedidas; en otras palabras, se nota la mano de Paul Verhoeven a la legua. Después de su deslumbrante desembarco en tierras americanas con “RoboCop“, Verhoeven repitió género, acidez y tono crítico. Lo más interesante de su planteamiento es el uso de la ciencia-ficción no como coartada, sino como trampolín para la subversión. Emerge de ese futuro distópico una parodia nada velada del fascismo inherente al sistema capitalista: Marte es un estado policial que te cobra hasta por respirar. La del planeta rojo es una rebelión protagonizada por desarrapados y marginados, mutantes arrinconados por el sistema. La película no escatima sangre, munición y explosivos para subrayar sus objetivos, y además funciona a un nivel más primario, como espectáculo, como thriller de espionaje, como aventura fantástica… con la majestuosa banda sonora y el inconfundible tema principal compuestos por Jerry Goldsmith, siempre presentes. La construcción de ese mundo del mañana, en una era pre CGI, nos deja unos escenarios deslumbrantes y una imaginería para el recuerdo (los Johnny Taxi, la pared escáner, la cabeza desmontable…). La producción cuenta con un nivel técnico envidiable, llamativos diseños de artilugios, localizaciones, personajes e impactantes escenas de acción; una colección de cualidades que la convierten en el vehículo ideal para el lucimiento de un Arnold Schwarzenegger irremplazable: “¿Creéis que soy el verdadero Quaid? ¡Lo soy!” En la etapa más fructífera de su carrera, el actor de origen austriaco interpreta un papel que le viene como anillo al dedo. No puedo terminar la reseña sin destacar la presencia de esa pareja de cabrones enfermizos a los que dan vida Sharon Stone y Michael Ironside.

Manu Castro (9/10)
@ManuCastroLSO
(21-02-2002)

 

• Lo mejor: El conjunto es un viaje inolvidable. La banda sonora de Jerry Goldsmith.
• Lo peor: No visitar Venusville. No se decide a indagar más en los entresijos de la identidad.

 

 

Título Original: Total Recall | Género: Acción / Aventuras / Ciencia Ficción / Thriller | Nacionalidad: USA | Director: Paul Verhoeven | Actores: Arnold Schwarzenegger, Rachel Ticotin, Sharon Stone | Productor: Buzz Feitshans, Ronald Shusett | Guión: Philip K. Dick, Jon Povill, Ronald Shusett, Dan O’Bannon, Gary Goldman | Fotografía: Jost Vacano | Música: Jerry Goldsmith | Montaje: Carlos Puente, Frank J. Urioste

 

Sinopsis: Estamos en el año 2084 y Douglas Quaid (Arnold Schwarzenegger) sufre el acoso de un sueño repetido acerca de un viaje a Marte. Una visita a un salón de vacaciones hace que Quaid recupere recuerdos que habían sido borrados de su mente. Quaid descubre que es, en realidad, un importante agente de la inteligencia de Marte que ahora se encuentra sometido al tiránico gobierno del traidor Vilos Cohaagen. La memoria de Quaid ha sido borrada para que desaparezca todo vestigio de su conocimiento de los planes de Cohaagen. Quaid burla a la Policía Secreta y regresa a Marte, donde se reúne con su antigua amante Melina. Entre los dos tienen que detener el diabólico plan de Cohaagen y desvelar los misterios que oculta el corazón del planeta.