El Día de Mañana (2004)

 

Demoliendo nuestra propia casa.

El cine de catástrofes mainstream es muy exigente, no cabe duda. Cada nueva película ha de ser más grande y espectacular que la anterior, lo que conlleva un aumento considerable en los presupuestos y en el número de efectos especiales producción tras producción. Se trata de una carrera hacia el más difícil todavía, protagonizada por títulos como «Twister«, «Dante’s Peak«, «Deep Impact«, «Armageddon«, «La Tormenta Perfecta» o la más reciente «El Núcleo«; cintas que han ido un paso más allá en su intento por acabar con la humanidad de la forma más espectacular concebible. En esta competición hay una figura destacada que trata de heredar el título de «Master of Disaster» que ostentó durante años Irwin Allen. No es la primera vez que Roland Emmerich trata de arrasar el mundo, o una parte de él al menos. Hace años lo intentó con los extraterrestres cabrones de «Independence Day» y el largado mutante «Godzilla«. Ahora aglutina todos los elementos del cine de catástrofes naturales (inundaciones, tsunamis, tornados, huracanes, tormentas de hielo…) para tratar de construir el film definitivo del subgénero. Creo que lo consigue. La película es una catástrofe a escala planetaria, sustentada por un nada velado, aunque ingenuo, alegato ecologista (no obstante, una de las imágenes más impactantes de la cinta la protagoniza un petrolero encallado en un mar congelado). La advertencia de los peligros que nos depara el calentamiento global y el cambio climático (en el futuro cercano) es evidente y necesaria. Estamos ante la película de catástrofes más reivindicable de los últimos años.

Este interesante argumento de partida, amoldado a los convencionalismos del género, sirve de pretexto para el carrusel de desastres naturales que salpican la cinta; tornados en Los Ángeles, un auténtico bombardeo de granizo en Japón, una helada en el Reino Unido, la gran ola que arremete contra Nueva York… Son las secuelas de tres grandes núcleos tormentosos capaces de general una supertormenta que cambiará la faz del planeta, provocando una nueva Edad de Hielo (todo ello pronosticado por Jack Hall (Dennis Quaid), un experto climatólogo al que los responsables políticos no hacen el menor caso). Huelga decir que semejante repertorio de calamidades está recreado con todo lujo de detalles, gracias a unos efectos especiales fuera de serie. El apartado visual es asombroso y la partitura de Harald Kloser muy acertada. El guión está salpicado por multitud de detalles destacados. Vemos escenas de norteamericanos cruzando la frontera y el Río Grande para entrar (ilegalmente) en México; se puntualiza que la deuda externa latinoamericana ha sido condonada para permitir el éxodo yanqui; y el tercer mundo se convierte en lugar de acogida para los supervivientes del destruido mundo desarrollado, para los ciudadanos de las sociedades industrializadas que han provocado la catástrofe. El film de Emmerich arrasa los Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y toda Europa, como castigo a los causantes de las alteraciones en el clima, completando una lección de humildad ante la fuerza destructiva de la naturaleza.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(29-05-2004)

 

• Lo mejor: El planteamiento de la catástrofe global.
• Lo peor: Alguna concesión al dramatismo más ñoño.

 

 

Título Original: The Day After Tomorrow | Género: Acción / Drama / Ciencia Ficción / Thriller | Nacionalidad: USA | Director: Roland Emmerich | Actores: Dennis Quaid, Jake Gyllenhaal, Emmy Rossum | Productor: Roland Emmerich, Mark Gordon | Guión: Roland Emmerich, Jeffrey Nachmanoff | Fotografía: Anna Foerster, Ueli Steiger | Música: Harald Kloser, Thomas Wanker | Montaje: David Brenner

 

Sinopsis: El profesor Jack Hall, un experto climatólogo, descubre que se acerca una catástrofe natural global: el calentamiento global y el efecto invernadero llegarán a unos límites que provoquen terremotos, maremotos, tornados… propiciando todos estos desastres la iniciación de una nueva era de hielo. Jack intenta salvar al mundo mientras busca a su hijo Sam, desaparecido en Nueva York cuando participaba en una competición escolar.