Wonder Woman (2017)

 

En busca de la maravilla.

Esta vez los dioses de crítica y público han tenido a bien bendecir la nueva película del universo cinematográfico DC. Sin campañas de descrédito, notas sospechosas o ataques furibundos, “Wonder Woman” aterriza en nuestras salas de cine con el beneplácito de los medios especializados y una recaudación estupenda en la taquilla mundial. Subido al carro del optimismo, uno acude a esta cita con las expectativas disparadas. ¿Es capaz esta amazona de cumplir cada una de ellas? Puedo aseverar, con un convencimiento absoluto, que la respuesta es sí. No estamos ante la película redonda, sublime y perfecta que muchos preconizan, pero este título demuestra que en la angulosidad de sus uves dobles pueden coexistir, en (relativa) armonía, excelsitud, asombro y rotundidad con la inesperada ineficacia de un plantel de villanos un tanto decepcionante (quizá sea este el único punto débil de la propuesta, junto a un tercer acto convencional en exceso). El equilibrio de la trama, que pasa con absoluta elegancia de la aventura mitológica al drama bélico violento y cruel –siempre revestida de un componente de acción que en principio deslumbra y luego cae en la reiteración del slow motion–, se conjuga en esta ocasión con la contundente confección de un personaje al que Gal Gadot da lustre con cada gesto y cada patada. Su presencia en pantalla es colosal; la intérprete hace suyo un papel que va más allá del lucimiento personal que se le presupone a este rol. Ella es Wonder Woman mucho antes de enfundarse la armadura, empuñar la espada y encarar su particular monomito: el viaje de la heroína.

Patty Jenkins diseña un film de superheroínas que arranca como relato ligero, de ingenuidad manifiesta y humor escueto. La trama avanza, madura y se endurece con la protagonista, desde esa Themyscira naíf, poblada por potentes amazonas de estética kitsch y abrumadores modos bélicos, hasta el dantesco Frente Occidental de la Primera Guerra Mundial. Un destacado periplo que comienza en una playa de arena blanca, dominada por la cándida sonrisa de Diana –una joven sirena que no sabe nada del mundo exterior–, y prosigue (como rotundo viaje iniciático) con un par de muñequeras que repelen balas y fuego de artillería, bajo el gesto rudo de quien pisa el barro y la sangre de una guerra de trincheras. Justo en mitad de este trayecto se encuentra el abigarrado, bullicioso y contaminado Londres de principios del siglo XX (ha sido un acierto enorme escoger este periodo histórico). En la capital británica se postula uno de los puntos clave de este film: su vocación feminista. “Wonder Woman” juega bien, y de manera inteligente, la partida por la igualdad entre mujeres y hombres (a pesar de ciertas limitaciones en el mensaje). Su demanda se camufla primero de comicidad, siempre con un pequeño tono irreverente para con el machismo imperante (ella no necesita al hombre ni en el terreno del placer carnal). Son detalles que impregnan la narración y acaban por destrozar el cliché de la heroína no emancipada. Esta tía va a lo suyo, es muy capaz e independiente. Aquí la tela escasa atiende a motivos prácticos y no a la fantasía chunga de algún onanista trasnochado: nadie sale a partir caras con corsé y vestido largo –tampoco era necesaria la justificación–. La historia (la suya) está por encima de todo. Es, por tanto, la reivindicación de la superheroína como integrante fundamental de los mitos mainstream actuales; y no sólo de esta arrolladora mujer maravilla, sino de todas.

Pero en Londres pasan más cosas, cómo ese guiño (nada velado) que Jenkins le hace al “Superman” de Richard Donner; la escena del callejón, émulo del atraco que sufren Lois Lane y Clark Kent en Metrópolis, marca el tono decididamente pulp de la aventura. No cabe duda de que la cinta se aleja unos pasos del talante de “El Hombre de Acero” y, sobre todo, del tono grave de “Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia” –aunque su apuesta por la luminosidad no implica liviandad alguna–. En este sentido, la obra tampoco renuncia al hilo básico, argumental y estético, que articula el andamiaje concebido por Zack Snyder (el colorido inicial se conjuga con la fantasía oscura de su tramo final, siendo la muerte y el sacrificio parte fundamental e impronta irrenunciable de su planteamiento). Incluso el leitmotiv de la cinta, que supone conocer los motivos por los que Diana apuesta por una humanidad atenazada por el horror y la miseria, con el amor como eje fundamental de sus decisiones, esquiva la ñoñería vacua. Y aquí es donde “Wonder Woman” se alza imponente una vez más, leal a su espíritu independiente, incapaz de adaptarse a un molde que la relegue a capítulo intermedio de un todo monumental. Esta película funciona por sí misma, sin la necesidad de conocer hechos pretéritos o imaginar repercusiones futuras (un ferrotipo es la única conexión con lo que está por llegar). En un derroche de espectáculo y épica desbordada, Diana de Themyscira asume su condición superheroica, justo cuando la guitarra del “Is she with you?” de Hans Zimmer y Junkie XL solapa la meritoria banda sonora de Rupert Gregson-Williams. El público, junto al partenaire masculino de la muchacha, el espía yanqui Hayley Atwell –al que da vida Chris Pine; todo carisma al frente de un peculiar trío de mercenarios–, es testigo de cómo incluso Hades, Dios de la guerra, es incapaz de encorsetar a la mujer (maravilla).

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(26-06-2017)

 

• Lo mejor: Funciona a todos los niveles como película de superhéroes y espectáculo de acción (Wonder Woman sale de las trincheras y encara al enemigo…). Es el mejor diálogo feminista incorporado a un blockbuster desde “Mad Max: Furia en la Carretera“.
• Lo peor: La recta final y los villanos no están a la altura.

 

 

 

Título Original: Wonder Woman | Género: Acción / Aventuras / Fantástico | Nacionalidad: USA / China / Hong Kong | Director: Patty Jenkins | Actores: Gal Gadot, Chris Pine, Robin Wright | Productor: Charles Roven, Deborah Snyder, Zack Snyder | Guión: Zack Snyder, Allan Heinberg, Jason Fuchs | Fotografía: Matthew Jensen | Música: Rupert Gregson-Williams | Montaje: Martin Walsh

 

Sinopsis: En la protegida y paradisíaca isla tropical de Themyscira, Diana Prince (Gal Gadot) es una princesa guerrera amazona que ha sido criada por su madre, la reina Hippolyta (Connie Nielsen), y sus tías, la General Antíope (Robin Wright) y Menalippe (Lisa Loven Kongsli). Diana ha sido entrenada para ser una luchadora invencible. Pero, mientras Hippolyta quiere proteger a su hija del mundo exterior, Antíope quiere que esté preparada para salir fuera de la isla. Todo cambia en la vida de la princesa cuando el piloto estadounidense Steve Trevor (Chris Pine) se estrella por accidente en la isla. Trevor le contará a Diana la existencia de un conflicto masivo en el exterior, una guerra mundial que está causando el caos en todo el mundo. Es entonces cuando la princesa tomará la decisión de abandonar su hogar y los paradisíacos terrenos de Themyscira, con el objetivo de salvar al mundo. La amazona se topará así con un entorno completamente desconocido por ella, tomando partido en la Primera Guerra Mundial. Dotada con superpoderes como superfuerza y supervelocidad, esta inocente e idealista guerrera se convertirá en la principal emisaria de la paz en la civilización, donde tendrá que combatir el mal. Su misión será detener la guerra y los horrores de los que la humanidad es capaz, descubriendo su verdadero destino y convirtiéndose en uno de los héroes más grandes que jamás se hayan conocido.