Deep Blue Sea (1999)

 

El mar azul y profundo.

Por si los diseños de la madre naturaleza no fueran lo suficientemente letales, un grupo de científicos e investigadores manipulan la genética de un puñado de tiburones, volviéndolos más inteligentes, rápidos y fuertes. Por supuesto, no era este el objetivo de sus experimentos, encaminados a la búsqueda de un método que permita regenerar los tejidos del cerebro humano. Para lograr el éxito de tan encomiable empresa, la líder del equipo médico (Saffron Burows) –que también tiene tiempo de homenajear a la teniente Ripley de “Alien” en una escena pasada por agua–, manipula el ADN de los escualos de manera irresponsable e ilegal, presionada por la junta directiva de la farmacéutica que financia su trabajo. La obtención de resultados a toda costa, prepara el terreno para una sucesión de desafortunadas coincidencias que trasforman a los humanos en presas para tan voraces criaturas. Por supuesto, el laboratorio se encuentra situado en una instalación flotante llamada Aquática, donde la mayor parte de las estancias están sumergidas en el océano; porque realizar los ensayos en un tanque de agua, ubicado en tierra firme, era pan comido y no molaba tanto.

Sea como fuere, Samuel L. Jackson es el ejecutivo encargado de ir a tocar las pelotas de aquellos entregados científicos, los cuales le obsequian con una prueba diseñada para que Thomas Jane, el cuidador de los tiburones, se juegue el pellejo en plan suicida. Para colmo de males, en la superficie se prepara un huracán de tres pares de narices. Fin de semana cojonudo en alta mar. Como era de esperar, los bichos mutantes prueban la sangre humana, enloquecen y montan un berenjenal gore de mutilaciones y dentelladas. Gritos, explosiones, vísceras… Hemos venido a divertirnos. Renny Harlin tira por la senda de la hipérbole cachonda, construida en torno a unos depredadores digitales que se van comiendo a la peña, poco a poco –estos peces cabrones son capaces incluso de nadar marcha atrás–. No esperen ustedes una actualización del “Tiburón” de Spielberg, con efectos especiales de nueva generación y escualos modelados en tres dimensiones. “Deep Blue Sea” es una huida hacia arriba, una aventura entretenida y trepidante, que avanza a golpe de frase lapidaria y situación chorra, donde cada paso en pos de la supervivencia se ve zancadilleado por todo lo que puede salir mal en una monster movie con aroma a serie B gamberra.

Manu Castro (6/10)
@ManuCastroLSO
(17-03-2003)

 

• Lo mejor: El discurso épico de Samuel L. Jackson.
• Lo peor: LL Cool J y su puto loro.

 

 

 

Título Original: Deep Blue Sea | Género: Acción / Terror / Ciencia Ficción / Thriller | Nacionalidad: USA | Director: Renny Harlin | Actores: Thomas Jane, Saffron Burrows, Samuel L. Jackson | Productor: Akiva Goldsman, Tony Ludwing, Alan Riche | Guión: Duncan Kennedy, Donna Powers | Fotografía: Stephen F. Windon | Música: Trevor Rabin | Montaje: Derek Brechin, Dallas Puett, Frank J. Urioste

 

Sinopsis: Los investigadores del laboratorio flotante Aquática han modificado genéticamente varios tiburones en cautividad para encontrar la clave de la regeneración de los tejidos del cerebro humano. Pero se presenta un riesgo inesperado. Los tiburones se están volviendo más inteligentes, más rápidos, más fuertes, más expertos, convirtiéndose en monstruos depredadores y en una amenaza para los investigadores. Puedes nadar, pero no puedes esconderte de ellos. A causa de una tormenta tropical, la plataforma Aquática se está hundiendo. Samuel L. Jackson, Saffron Burows, Thomas Jane, LL Cool J. y el resto del equipo de científicos se ven inmersos en una angustiosa lucha contra las máquinas de matar más perfectas e inteligentes de la naturaleza, que ellos han contribuido a crear. El director Renny Harlin (“Máximo Riesgo“, “La Jungla 2: Alerta Roja“) dirige un escalofriante thriller de acción; una película de terror, suspense, depredadores y persecuciones frenéticas que te dejarán sin respiración. Prepárate para sumergirte.