Far Cry Primal (2016)

 

Todavía más lejos.

La saga “Far Cry” da marcha atrás en el tiempo y nos sitúa en torno al año 10.000 a. C., en pleno periodo Mesolítico. La aventura se desarrolla en el ficticio valle de Oros, en Europa Central, una tierra fértil y salvaje habitada por tres tribus rivales y decenas de especies de fauna de todo tipo. La acción arranca en mitad de una cacería de mamuts. El jugador asume el papel de Takkar, un cazador de la tribu Wenja que pierde a toda su partida de caza en el transcurso de esa aciaga batida. Tras sortear a un hambriento tigre dientes de sable, Takkar pone rumbo a Oros, donde tratará de encontrar un refugio seguro para los wenjas, mientras lucha por convertirse en el líder de la tribu. La búsqueda de nuestros compañeros se inicia de inmediato, justo después de crear el arco y el garrote, dos armas fundamentales para nuestra supervivencia (más tarde adquirimos la lanza, la onda y una serie de bombas y proyectiles). Tras encender un primer fuego, ya contamos con las habilidades necesarias para comenzar la exploración de Oros. La recolectora Sayla nos da la bienvenida a la nueva región antes de advertirnos de la presencia de los Udam, una tribu de cavernícolas cabrones del norte que hostiga constantemente a los pacíficos wenjas. Los Izila, unos fanáticos religiosos y pirómanos, hacen lo propio desde el sur. Las misiones principales comienzan aquí; es este un abanico de cometidos que nos llevará por todo el territorio, hasta encontrar al resto de nuestro clan (el chamán Tensay, el artesano Wogah, la cazadora Jayma y el guerrero Karoosh). También nos toparemos con otros pintorescos seres: Dah de los Udam, Roshani de los Izilia y Urki el pensador.

Amigo animal. Una parte importante del juego es la relación que establecemos con el entorno, es decir, con la naturaleza: ella nos quiere muertos y nosotros estamos empeñados en ver salir el sol un día más. Al igual que en títulos anteriores de la saga, toca evitar a la peligrosa fauna y los numerosos enemigos que nos acechan en todo momento, al menos hasta mejorar nuestras armas y equipo, y conseguir ciertas habilidades (canjeables por puntos de experiencia). Las chozas de nuestra aldea también tiene niveles de mejora que podemos desbloquear recolectando diversos materiales (pieles, piedras, madera…). Como pequeña gran novedad, “Primal” nos permite domesticar a un buen puñado de animales para que nos ayuden en nuestros propósitos (parecido a lo que ocurría en “Far Cry 4” con el tigre y los elefantes, pero algo más desarrollado). De acuerdo con esto, y a modo de ejemplo, un búho será el sustituto de los prismáticos. El resto de la aventura es un “Far Cry” de manual, pero adaptado a la Edad de Piedra. Las torres de radio son ahora piras de madera que debemos quemar para revelar el territorio y sus actividades (misiones secundarias, recados y coleccionables; un sistema de contenido que ya es marca de la casa, sobre todo desde “Far Cry 3“). Asaltar los campamentos enemigos nos permite, una vez más, debilitar a las otras facciones e ir dominando más extensión de terreno –por cierto, el mapa base es el mismo que el de “Far Cry 4“, pero con importantes diferencias visuales–. El rendimiento gráfico es notable, no obstante, se trata del primer juego de la saga lanzado en exclusiva para la next gen (Xbox One y PlayStation 4).

Desarrollado por Ubisoft Montreal –un grupo más reducido que el habitual en las entregas numeradas de la saga–, sospecho que “Far Cry Primal” arrancó con el propósito de ser una expansión al estilo de “Far Cry 3: Blood Dragon“, diseñada como un proyecto más pequeño y experimental, menos serio, alejado de la rigidez de la saga principal. Descubierto el potencial de este adictivo planteamiento de supervivencia pura y ambientación natural extrema, alguien en la compañía gala dio luz verde al aumento de escala de un juego que nos arroja al más hostil de los entornos. Cazar, recolectar y construir para continuar con vida en una “edad de las cavernas” que es mucho más que un llamativo skin de “Far Cry 4“. Es cierto que, al igual que sucede en el resto de la franquicia, peca de repetitivo una vez superado su ecuador, y que en esta ocasión ni el argumento ni los villanos están a la altura, pero su impecable atmósfera prehistórica consigue un grado de inmersión que transformará nuestro periplo por Oros en una auténtica aventura, tan cautivadora como desafiante. En este sentido, cabe destacar el apartado sonoro, capaz de introducirnos de lleno en una jungla de hace milenios (las noches son maravillosas). Por eso resulta aún más lamentable la desidia de una narración desinflada, lo desaprovechados que están todos los personajes secundarios y ese puñado de interesantes planteamientos que no pasan de pinceladas superficiales (el desarrollo de la aldea, la exposición a la climatología…). Pero, quedémonos con la parte divertida: pisotear enemigos a lomos de un mamut o sobrevivir al ataque de un oso de las cavernas no tiene precio.

Manu Castro (7/10)
@ManuCastroLSO
(20-04-2018)

 

• Lo mejor: La ambientación. No echamos en falta las armas de fuego.
• Lo peor: La trama es nula. Abusa de la “Visión del Cazador”.

 

 

Título Original: Far Cry Primal | Género: Acción / Aventuras | Nacionalidad: USA | Director: Jean-Christophe Guyot | Actores: Elias Toufexis, Terrence ‘T.C.’ Carson, Debra Wilson | Productor: Dan Hay | Guión: Jean-Sebastien Decant, Ian Ryan, Kevin Shortt, Lynne Kamm, Susan Patrick | Música: Jason Graves | Plataforma: PlayStation4, Xbox One, PC | Desarrollador: Ubisoft, Ubisoft Montreal Studios

 

Sinopsis: La aclamada serie “Far Cry“, ambientada en el trópico y en el Himalaya, entra en la era de la lucha por la supervivencia de la raza humana con su innovador mundo abierto, bestias enormes, entornos increíbles y encuentros salvajes impredecibles. Bienvenido a la Edad de Piedra, una época de peligros extremos y aventuras sin límite. Cuando los mamuts gigantes y los tigres dientes de sable dominaban la Tierra y la humanidad estaba en la cola de la cadena alimentaria. Como último superviviente de tu grupo de caza, aprenderás a crear un arsenal mortífero, a repeler feroces depredadores y a superar en ingenio a las tribus enemigas para conquistar la tierra de Oros y convertirte en el superdepredador.