Independence Day: Contraataque (2016)

Independence Day: Contraataque (2016)

 

Venganza alienígena.

Se reúnen seis maromos en una habitación para perpetrar un brainstorming acerca del posible argumento y los entresijos narrativos de la secuela de “Independence Day“. Seis personas, al parecer un tanto enajenadas, vomitando sandeces sobre las teclas de sus ordenadores portátiles. El disparate posterior era inevitable, aunque nunca hubiera predicho que la tontería alcanzara tales cotas. La cinta nos pone rápidamente en situación, tras el pertinente repaso de antecedentes. Nos encontramos en un presente alternativo de talante fascista, un mundo militarizado en manos de norteamericanos y chinos, donde los ídolos de las masas aborregadas son soldados jóvenes y guapos al servicio de la seguridad de toda La Tierra (una casta de líderes para la mente colmena en la que se ha convertido la humanidad). Las naciones del globo, unidas y en paz, han construido –haciendo uso de la tecnología alien– un arsenal defensivo de escala planetaria, para hacer frente a la amenaza extraterrestre. Resumiendo, una sociedad organizada entorno a la guerra, donde se aplica la política de atacar primero y preguntar después. Trazar una analogía con la actual situación del mundo –no parece esa la intención del film– puede resultar un ejercicio un tanto necio, pero ahí está nuestra renuncia gratuita a las libertades y los derechos civiles en pos de la ilusión de la seguridad. El caso es que veinte años de preparativos bélicos se esfuman en un abrir y cerrar de ojos cuando retornan los violentos seres de más allá del Sistema Solar. Planificación de mierda. El conflicto posterior también es digno del retrete de un bar de carretera secundaria.

Roland Emmerich repasa parte de su filmografía previa, tomando ligeros apuntes de “Moon 44” y “Godzilla“, aferrándose a “El Día de Mañana” y “2012” como referentes catastrófico-visuales de su “Contraataque“. Curioso y agotador batiburrillo que conforma la parte más atractiva de este despropósito mayúsculo; aunque sus efectos especiales, y la pirotecnia desmedida de la que hace gala la producción, ni siquiera logran generar una sensación estable de asombro. La secuela se toma en serio el reto que supone el aumento de escala con respecto a su predecesora y pone sobre la mesa una nave del tamaño del océano Atlántico (sic), multiplicando por mil el número de aeronaves, la destrucción, las explosiones… el ruido estéril de una distracción fallida. Hay que tapar agujeros en el guión, muchos y muy grandes, como el taladrado por los visitantes en un remoto lugar de África –una de tantas ocurrencias introducidas con esfuerzo dentro de la surrealista trama–. Su falta de carisma, sus excesos y la saturación de imágenes lanzadas de manera aleatoria, inundan (y lastran) una narración plagada de sin sentidos aberrantes, tan incongruentes que consiguen alejarnos por completo de la aventura. Ni siquiera el factor nostalgia –encarnado por los personajes supervivientes del primer ataque– es capaz de apuntalar las desgracias de esta obra (incluido un desmejorado Robert Loggia, que falleció poco tiempo después del rodaje).

Lo cierto que la película original, estrenada en 1996, no era un ejemplo de rigor narrativo, pero su esencia festiva, su grata gestión de la bufonada y el espectáculo, resultaba en una divertida patochada. Un chiste, sobre unos marcianos cabrones con ganas de volar la Casa Blanca por los aires, con la trascendencia de un petardo de feria. Había comedia, personajes entrañables y escenas asombrosas. Aquel carrusel funcionaba a la perfección. “Independence Day: Contraataque” trata de repetir la misma fórmula y se estructura siguiendo el esquema previo de ataque-respuesta-fracaso-desesperanza-arenga-contraataque y, bueno, ya os imagináis el resto. Ir a lo seguro no garantiza nada, y aquí no carbura ni lo más básico. Esta nueva oferta incluye humor anquilosado (Judd Hirsch y Brent Spiner reducidos a un nivel chufletero) y personajes inexistentes –sobre todo los jovenzuelos, roles de una nulidad concentrada–. Pelean duro Jeff Goldblum y Bill Pullman para no resultar arrastrados por la resaca. Creo que también sale Charlotte Gainsbourg, pero no podría asegurarlo. A Emmerich le puede la desmesura, sin duda, pero otras veces lo compensa con un grado de diversión que aquí se ha esfumado por algún agujero negro. Si atendemos a las credenciales de esta película (y a las de otras similares estrenadas este mismo año), el blockbuster de verano está bien jodido, herido de muerte quizá, aunque los colegas de ID4 se empeñen en mantener una puerta abierta a otra continuación. Will Smith tuvo buen olfato.

Manu Castro (3/10)
@ManuCastroLSO
(05-08-2016)

 

• Lo mejor: Los estragos causados por la gravedad artificial de la nave invasora.
• Lo peor: Es un pastiche agotador e insufrible.

 

Independence Day: Contraataque (2016)

 

Título Original: Independence Day: Resurgence | Género: Acción / Aventuras / Ciencia Ficción | Nacionalidad: USA | Director: Roland Emmerich | Actores: Liam Hemsworth, Jeff Goldblum, Bill Pullman | Productor: Dean Devlin, Roland Emmerich, Harald Kloser | Guión: Nicolas Wright, James A. Woods, Dean Devlin, Roland Emmerich | Fotografía: Markus Förderer | Música: Harald Kloser, Thomas Wanker | Montaje: Adam Wolfe

 

Sinopsis: Siempre supimos que volverían. Usando tecnología alienígena recuperada, las naciones de la Tierra han colaborado en un programa de defensa colosal para la protección del planeta. Pero nada puede prepararles para la fuerza avanzada y sin precedentes de los alienígenas. Únicamente la ingenuidad y valentía de unos pocos hombres y mujeres podrá salvar a la Humanidad de la extinción.

 

 

Independence Day: Contraataque (2016)